Colombia: offshore en la agenda internacional

Llama la atención la visita de Alejandro Char, alcalde de Barranquilla a Aberdeen y el acuerdo entre Colombia - Reino Unido en cooperación técnica y transferencia de conocimiento costa afurea, cuando fue la British Petroleum BP la que por error perpetró uno de los mayores desastres socio-ambientales de la historia en el Golfo de México

Andrés Vargas Ferro
Andrés Vargas Ferro
Politólogo y periodista
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17 de Noviembre de 2016

La institucionalidad colombiana en materia de hidrocarburos está bien alineada con la política internacional y el mensaje es claro tras la visita de Santos en el Reino Unido: la exploración offshore o costa afuera es una de las principales salidas del Gobierno para evitar el desabastecimiento nacional de petróleo y gas que se viene inminente, en 5 años, de no encontrarse reservas de peso en el país.

Así la visión que se ha coordinado entre gremios e instituciones, como Campetrol, la ANH (Agencia Nacional de Hidrocarburos) y la ACP (Asociación Colombiana de Petróleo) con empresas como Ecopetrol, Anardako y Statoil, además de una intensa agenda internacional ponen en la escena un esfuerzo común que apalanque la exploración costa afuera, a pesar del temor que ronda entre medios de comunicación y la opinión pública que dista de la propuesta por los daños ambientales que alertan sobre los trágicos hechos ocurridos en el Golfo de México o Brasil.

A pesar de los accidentes, dicha agenda internacional de 2016, con dos visitas sin precedente en la historia del país marcan la diplomacia y los negocios en Colombia. El Alcalde de Barranquilla, Alejandro Char, firmó un contrato de cooperación de transferencia de conocimiento con la ciudad de Aberdeen, para apoyar las operaciones costa afuera en regulación, capacitación y tecnología. La alianza espera posicionar a Barranquilla como el principal puerto petrolero y de gas de Colombia y ser la principal proveedora de nuevos servicios en hidrocarburos que permitan el desarrollo de las plataformas marítimas en el Caribe, en un mediano plazo. Sin embargo, el buen pronóstico de Barranquilla está condicionado a los hallazgos petroleros, sino todo sería un sueño para la Ciudad. Por otro lado, Juan Manuel Santos, en su visita al Reino Unido asistió a un encuentro con altos empresarios británicos para promover sectores mineros y petroleros en el país en un escenario de posacuerdos con mayores garantías para promover la inversión extranjera.

Así, si la industria atina, se pueden generan miles de empleos como en el caso de Mozambique en donde la industria offshore le ha aportado más de 15.000 puestos adicionales. Esta cifra no es despreciable para el caso colombiano y podría aliviar en algo los 40.000 mil desempleados que ha dejado en Colombia, la crisis de los precios del barril en los últimos años.

A pesar de los beneficios en competitividad y empleo que permite el offshore en y en el desarrollo industrial del Caribe, la alternativa no deja de ser riesgosa. Llama la atención que el acuerdo entre Colombia y el Reino Unido sea de cooperación técnica y transferencia de conocimiento cuando fue la British Petroleum BP, la que por error perpetró uno de los mayores desastres socio-ambientales de la historia en el Golfo de México.

En este siglo, es claro que las revoluciones no son económicas, son ambientales. La industria puede ser prometedora, pero requiere de la vigilancia política, y técnica para evitar los graves errores del pasado que mancharon, en los océanos, por siempre la memoria del planeta. Colombia necesita estudios especializados de suelos y mares para poder ampliar con responsabilidad, su aspiración petrolera. Que, por una expectativa en subsanar las dramáticas necesidades energéticas del país, en donde se obvia la transición en alternativas renovables y se insiste en energías tradicionales, le salga más caro a la nación por el valor de los recursos naturales. Hoy por hoy, todo ecosistema vale más que el petróleo. Por tanto, los colombianos esperan que el desarrollo de dicha industria ayude a mejorar las perspectiva económicas, con el cuidado socio-ambiental que nuestros mares esperan y necesitan antes de lanzarse al ruedo.

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