Clúster agrícola para un campo más eficiente

Especializar el campo colombiano con un enfoque territorial

Juan Daniel Bustamante Amaya
Juan Daniel Bustamante Amaya
Asistente de Investigación Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural, Rimisp
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04 de Abril de 2017

Una de las premisas fundamentales del desarrollo territorial que trabaja Rimisp consiste en identificar las características particulares de cada territorio y construir ventajas comparativas a partir de sus aptitudes y potencialidades. Extrapolando esta idea a la producción agrícola, se traduce en que el territorio debería tender a especializarse en la producción de aquellos cultivos que es capaz de producir de manera eficiente. Esta noción de eficiencia no necesariamente se debe entender en un sentido puramente económico, más sí debería ser capaz de reflejar niveles superiores de productividad en los cultivos predominantes o característicos del territorio.

En un ejercicio estadístico sencillo para contrastar esta hipótesis, utilizando los datos del Censo Nacional Agropecuario (2014), se analizó si efectivamente existe alguna relación entre los cultivos que ocupan mayor proporción del territorio municipal dedicado a la producción agrícola, que denominamos ‘principal’, y la productividad relativa de dicho cultivo

Para ello, se construye un indicador de rendimiento normalizado, que refleje la eficiencia relativa de un municipio en la producción de su cultivo principal. Esto es un buen indicador de qué tan eficiente es un territorio, en comparación con todos los otros que producen el mismo cultivo, independientemente de si es principal o no. Entre más cercano a 1 sea el rendimiento normalizado, indica mayor productividad relativa del municipio en su cultivo principal.

En promedio, los municipios tienen una productividad relativa de 73%, reflejando que la especialización en el cultivo principal se corresponde con altos niveles de eficiencia. No obstante, existen algunas diferencias considerables a nivel regional. En particular, la región Caribe es aquella que evidencia peores niveles del indicador, mientras que el Eje Cafetero es el caso opuesto. Esto pone de manifiesto un par de interrogantes: ¿Qué hay detrás de los buenos indicadores en productividad relativa? ¿Cómo pueden incidir las características del territorio en ello?

Intuitivamente podríamos pensar que en la medida que un territorio concentre mayor proporción de su superficie agrícola en un único cultivo se debe a que es capaz producirlo con mayor eficiencia relativa que otros municipios que se especialicen en menor medida en dicho cultivo, por lo sería esperable una relación positiva entre las dos variables.

El ejercicio muestra que, en efecto, la intuición se refleja en territorio: los municipios que tienden a dedicar mayor proporción del área agrícola a su cultivo principal, son en promedio más eficientes en su producción. Esto resulta particularmente cierto cuando existen clústers agrícolas ampliamente marcados (más de la mitad del territorio se concentra en el cultivo principal), y el portafolio de cultivos es reducido.

Esto sugiere que una porción importante de las mejoras de productividad agrícola de un territorio podría deberse a la presencia de múltiples productores que se dedican a hacer lo mismo. Esta idea no es más que el concepto de economías de escala externas, donde la presencia de productores que se especializan en un mismo producto, dentro de un espacio unificado, es capaz de generar múltiples beneficios en virtud de las interacciones entre ellos y de los efectos indirectos sobre su contexto económico.

Por un lado, aunque la producción agrícola no se destaca por su intensidad tecnológica, la divulgación de conocimientos y técnicas del proceso productivo, puede incidir positivamente en la forma en la que se desarrolla el cultivo. Para un productor siempre resulta deseable acceder a más y nueva información que le permita ser más eficiente en lo que hace, y poder obtener réditos de ello, tales como mejoras de su ingreso. Una evidente limitación para alcanzar esto radica en la ausencia de escenarios donde se puedan realizar tales divulgaciones, pero precisamente la presencia de múltiples productores bajo un mismo territorio inherentemente multiplica la probabilidad de que dicha interacción se produzca. Además, los productores no sólo se aprovechan de los conocimientos tecnológicos y de las habilidades existentes, sino que, simultáneamente, crean y se desarrollan nuevas técnicas y especialidades, haciendo el proceso dinámico y recíproco.

En este sentido, los clústers agrícolas pueden ser capaces de incidir en la creación de mecanismos de coordinación y sistemas de organización de los productores. Como se expuso anteriormente, uno de los principales alicientes de los dilemas de acción colectiva consisten en el elevado costo que supone asociarse con otros actores con quienes se comparte una característica o condición particular, debido a que es difícil saber quiénes y dónde están los implicados, y más aún en lo rural. Sin embargo, cuando existe cercanía geográfica entre ellos, una porción importante de ese costo desaparece, y es más posible superar el dilema, permitiendo acceder a las ventajas propias de trabajar de manera articulada con los pares. Esto podría fortalecer cadenas cortas de comercialización, y ampliar el mercado al que pueden llegar los productos agrícolas, entre muchos otros.

Finalmente, se destaca que la presencia de clusters agrícolas incide en la especialización y cualificación del mercado laboral local. Bajo la noción que la técnica y la pericia se desarrollan a través de la práctica, la eficiencia del trabajo realizado por un jornalero es superior en la medida que tenga más experiencia trabajando con dicho cultivo, y a su vez, la concentración de múltiples productores permite ampliar la probabilidad de emplear al trabajador.

A manera de conclusión, los clusters agrícolas pueden reportar ventajas y beneficios que trascienden lo económico, por lo que resultaría conveniente emprender política pública orientada a fortalecer economías de escala externas y especializar el campo colombiano con un enfoque territorial. Es necesario profundizar en este tipo de análisis, con ejercicios más exhaustivos, que permitan entender el efecto de la presencia clúster agrícolas sobre la productividad, pero este ejercicio sienta una primera evidencia de que la presencia de clústers agrícolas posee relación con la eficiencia productiva