Sin participación, no habrá renovación política en el Pacífico

Si bien el país le ha dado la espalda al Pacífico durante décadas, el nivel de abstencionismo tanto en primera como en segunda vuelta hace pensar que el Pacífico también le ha dado la espalda al país.

David Murillo Mosquera
David Murillo Mosquera
Coordinador de Proyectos - Corporación Manos Visibles
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10 de Julio de 2018

Independientemente del candidato que ganó las elecciones presidenciales de 2018, los habitantes de la región del Pacífico junto con las personas que trabajamos por esta región debemos plantearnos varios interrogantes que surgen después de mirar el mapa electoral de la primera y segunda vuelta realizadas el 27 de mayo y 17 de junio.  

Para empezar, es importante preguntarse: ¿Cómo se puede empoderar a una comunidad que no participa en democracia?, pero también ¿Por qué la gente en el Pacífico no vota? Para sufragios nacionales ¿Qué tan relevante es el aporte del Pacífico?, y finalmente, en un país “descentralizado”, donde el poder político y económico está en el centro del país ¿Qué consecuencias políticas y económicas tiene el alto nivel de abstencionismo en las elecciones para una región como el Pacífico?  

No podemos posicionar al Pacífico a nivel político, social y económico en el país, sino nos integramos a este, y el primer paso para hacerlo es participar en democracia.

Si bien el país le ha dado la espalda al Pacífico durante décadas, el nivel de abstencionismo tanto en primera como en segunda vuelta hace pensar que el Pacífico también le ha dado la espalda al país.

El desinterés por la política puede ser el resultado de los altos niveles de corrupción que hay en la región, pero también por el histórico abandono estatal de centro del país hacía esta zona periférica, repercutiendo en el atraso social y económico en el que está inmersa la región, o quizás por muchas razones más que se deben entrar a evaluar, entre ellas la particular falta de confianza con todo lo relacionado con el sector público.   

No obstante, es importante resaltar que consolidar al Pacífico como una región e integrarla al país, con ese nivel de abstencionismo, es simplemente imposible.

Entre menos votemos, menos le importamos a la clase política del país, quienes son los que toman las decisiones finalmente. Entre más nos abstengamos a participar en democracia, más rezagada estará la región, pues seremos menos visibles a nivel nacional, las respuestas políticas a las problemáticas de la región tardarán más, y el nivel de recursos para inversiones para mejorar la calidad de vida en nuestras zonas rurales y urbanas seguirá siendo mínimo.

En primera vuelta, en los tres principales municipios del Litoral Pacífico el promedio de abstencionismo fue de 60%, 6.7 puntos porcentuales por encima del promedio nacional.

En el caso específico de Quibdó el 55.75% de las personas habilitadas para votar no lo hizo, en Buenaventura hubo un abstencionismo cercano al 60%, mientras que en Tumaco el 62% de la población no votó a pesar de estar habilitados para hacerlo.

Para la segunda vuelta, el nivel promedio de abstencionismo en las tres ciudades fue de 58.5%, el incremento del número de votantes fue muy bajo, siendo Tumaco la ciudad donde se presentó menor intención de voto (60%), seguido de Buenaventura (59%) y Quibdó (55.5%).

Sin intención, se puede estar entrando en un círculo vicioso en donde al Pacífico le deja de importar, políticamente, el centro del país, y al centro del país, incluyendo a  toda su clase política, le siga sin importar lo que pase en esta región. Dándose así la espalda entre en centro y la periferia.

Otro factor a analizar es por quien se votó en primera y segunda vuelta. En primera vuelta, tanto en Quibdó como en Buenaventura ganó Petro frente a Duque.

Petro lo superó en Quibdó por 23 puntos porcentuales y en Buenaventura por 34%. No obstante, en Tumaco, Duque le sacó ventaja a Petro, quien quedó en segundo lugar en este municipio, por tan solo 3%. Vargas Lleras, Fajardo y De La Calle, no pudieron superar a Petro y Duque en la región.

Sin embargo, es importante resaltar el caso De La Calle, quién representaba la paz, esa misma paz que el Pacífico colombiano apoyó y aprobó en el plebiscito con un promedio del 65%. En el caso de las presidenciales para estos mismos municipios, De La Calle no logró más del 5% en las votaciones.  

Los resultados finales en segunda vuelta no variaron en mayor medida, Petro se mantuvo al frente en Quibdó y Buenaventura con 63.3% y 71% de los votos respectivamente. Mientras que Duque (52%) obtuvo mayor votación que Petro (46%) en Tumaco.

En este punto vale la pena preguntarse ¿A qué le estamos apostando en el Pacífico? Y en este mismo sentido ¿El presidente electo, Iván Duque, tienen alguna apuesta por esta región?

¿Vamos a seguir dándonos la espalda unos a otros? ¿Seguiremos esperando a que las soluciones a nuestros problemas vengan de agencias de cooperación internacional y de una clase política regional corrupta e incompetente? ¿Se mantendrá la indiferencia electoral para los comicios regionales del próximo año?

¿Nos seguiremos dando la espalda? Hasta ahora, las señale nos indican que sí.  Luego de ver los resultados que se dieron en la segunda vuelta en donde ganó el candidato del Centro Democrático, a pesar de que fue derrotado en el Pacífico por Gustavo Petro, reafirmando que el Pacífico demandaba un cambio en la visión y forma de administrar este país y sus regiones.

Pese a ello, esperemos que el gobierno nacional tome la iniciativa y ponga en su agenda de prioridades el Pacífico, una región que se caracteriza por tener los índices de Necesidades Básicas Insatisfechas y de analfabetismo más altas del país.