Nace una Silla Vacía hecha de ébano

El Pacífico es de las regiones más ricas de Colombia. Tiene los bienes más preciados de todos: el oxígeno y el agua; ambos van en caída. Gracias a La Silla por comprometerse en esta esperanza.

Roberto Ramírez Ocampo
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Demogán
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26 de Octubre de 2016

El ébano, es una madera que se convierte en joya cuando se juntan voluntades para servir una región olvidada. La decisión de la Silla Vacía de abrir una propuesta donde el Pacífico se sienta en casa, es maravillosa.

1,300 kilómetros de costa, 4 departamentos: Chocó, Valle, Cauca y Nariño. 17 alcaldes sobre el litoral olvidado. Dificultades de movilidad, menos de 60 buques destartalados para atender el cabotaje que gracias a la Armada va mejorando, productos como el coco, Asai, Palmitos, Jaiba, pesca, turismo, Balso que ya no se beneficia, paisajes que definen el agua, el infierno de las explotaciones mineras incontroladas, la corrupción de unos pocos que hace que un país de espaldas a la región generalice, voces llenas de armonía, donde se confunden el dolor y la alegría. Un ministro del medio ambiente, con propuestas y sin público, todas las oportunidades a la mano, pocos investigadores, poco presupuesto para investigar, la flora, la fauna, la vida.   

Una Región que empieza en Punta Ardita y termina en el río Mataje en la frontera con él Ecuador. Al Pacífico, le hace falta una expedición botánica, un entender sus aguas, una estrategia para vender bonos que eviten su deforestación (Bonos REDDS), un liderazgo para ser propuesta de oxígeno con sus socios de la cuenca pacífica.

Esta pata de La Silla, debe transformarse en faro de Colombia. Ojalá Juanita querida, la Silla la lances con austeridad haciendo presencia,  en Tumaco, Buenaventura, López de Micay, Sanquianga, Juradó, Guapi, Pizarro, Bahía Solano, Timbiquí, La Tola y otros más.    

Cada alcalde tiene en su municipio, distancias que por falta de infraestructura, desplazarse demanda más de un día. La proliferación de actores armados y la falta de autoridad, pueden llevar a la ingobernabilidad a muchos de ellos. 3 de los 4 departamentos, contrastan la riqueza de sus capitales con la pobreza de los municipios del litoral; es el caso de comparar Cali con Buenaventura, o Popayán con Guapi, Pasto con Tumaco. Dejo a un lado Quibdó de Bahía Solano, pues ambas se debaten en su pobreza rodeada de riqueza.

La dificultad de la región, empieza por el olvido y el desconocimiento que tenemos los colombianos de ese litoral, que esconde posibilidades que solo le mostrará a quien se acerque sin afanes. Su extrema dependencia del gobierno central en ocasiones les resta viabilidad. Estas gentes maravillosas son seres autónomos con voluntad y horizontes que debemos ayudar a encontrar, no a interferir y explotar.

La Armada Nacional es sin duda la gran protagonista del estado en esos 83,000 kilómetros cuadrados. El país debe agradecer no solo su presencia, sino su afán por promover soluciones.

El Pacífico es de las regiones más ricas de Colombia. Tiene los bienes más preciados de todos: el oxígeno y el agua; ambos van en caída. Gracias a La Silla por comprometerse en esta esperanza.

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