#MeToo Chocó

El interés del artículo parte de la posibilidad de que una mujer con un discurso y acción feminista, pueda ser elegida vicepresidente por la Colombia Humana. He aquí uno de los dasafios a resolver: el acoso sexual laboral.
 

Jesús O Durán
Jesús O Durán
Comunicación en el Pacífico
33 Seguidores0 Siguiendo

0 Debates

7 Columnas

Columna

101

1

13 de Junio de 2018

Estamos ante una explosión mediática de la palabra de las mujeres en el mundo, a través de las denuncias de acoso sexual en las voces de afamadas actrices de Hollywood. La campaña #MeToo (Yo También) no empezó como hashtag en octubre de 2017 con la denuncia de Alissa Milano contra Harvey Weinstein, productor ejecutivo de películas famosas (Marvel), por acoso sexual. Esta campaña data de 2006 con la activista Tarana Burke quien llamó a la solidaridad con las mujeres negras abusadas, difundiendo en Myspace la hoy famosa palabra de numeral.

Las situaciones de acoso sexual son frecuentes en el mundo, en sus distintos estratos, y Colombia no es la excepción. Es un delito que alarma cuando se presenta violación, sangre y hasta la muerte de la víctima. No así el acoso sexual laboral, que a pesar de estar tipificado como delito en el artículo 29 de la ley 1257 de 2008, está naturalizado y es aceptado socialmente.

Del departamento del Chocó, Jhonny Hendrix puso en escena una sutileza cotidiana del abuso en su película Chocó: una madre muy pobre quiso festejarle su cumpleaños a su hija con una torta, pero ante sus precarias condiciones económicas, se obliga a recibirla del tendero del barrio como un “regalo” a cambio de sexo. La escena del tendero desnudo en la cama, mientras Chocó reía al lado de sus hijos comiendo la torta, pasó desapercibida o señalada de “surrealista”, pero a mi juicio es el clímax narrativo que salva del sociodrama a la película.

Otra página para no olvidar, son los videos de sexo explícito que se hicieron virales en Quibdó donde el protagonista era un exalcalde que usaba la mesa de reuniones para tener sexo con sus subalternas; un caso que se conoció por motivos distintos a la denuncia, pues ninguna de estas mujeres se atrevió a hacerlo, aún a costa de la estigmatización que todavía sufren.

Hace pocos años tuve una compañera de trabajo europea, que preocupada decía que por qué los hombres colombianos no podían ser amigos, y por qué esa manía de sexualizar la relación de amistad. Sus palabras fueron contundentes: “Si una conoce a un hombre y le parece encantador o buena gente, es alegre o inteligente, y una se atreve a hablarle y lo invita a bailar o a un paseo, ese hombre cree que una quiere tener sexo con él. Y por eso es que yo digo que aquí no se valora la amistad, aquí la mayoría de los hombres les parece que tienen derecho a pedírselo a una, y por eso es que soy desconfiada, trato de no ser abierta en la conversación, porque temo ser mal interpretada”.

En el Chocó el abuso sexual “sutil” se presenta en todas las instituciones, donde el hombre abusa y a veces es tratado como “héroe”, porque por lo general cierto tipo de relaciones son aceptadas por la mujer o porque resuelven necesidades económicas o porque se ignora que es un delito.

Francisco Alonso-Fernández, siquiatra español, publicó en el año 2003 el libro “Las nuevas adicciones”, y en cuanto al tema presente, lo aborda desde la página 137 con el subtítulo “El hostigador sexual”. Los lugares donde este tipo de hombres prolifera son los colegios y universidades, por la nota; las iglesias, por el confesionario, y las instituciones, estatales o no gubernamentales, por el contrato o el nombramiento.  De la página 138 cito textualmente:

“La forma habitual de acoso sexual parte del hombre que trata de aprovecharse de la posición de mando para lograr el establecimiento de una relación íntima con una mujer subordinada suya (…) En cualquier caso, el acosador, instalado en un nivel laboral o académico superior, incurre en una desvergonzada conducta de abuso o atropello, moral o físico, con independencia de que haya casos donde la víctima puede disfrutar con la experiencia u obtener otro beneficio”.

En la misma página, pero en otro párrafo, dice el doctor Alonso-Fernández: “Hay mujeres acosadas que dejan de ser víctimas para convertirse en beneficiarias o cómplices. Son beneficiarias las que deciden aceptar la prebenda laboral o académica ofrecida como un medio o chantaje. El acoso deja de existir como tal cuando se desarrolla con el estímulo de la complicidad de la aparente víctima”.

Desde una arista sociológica, Zygmunt Bauman ha desarrollado el concepto de la modernidad líquida, que a mi juicio es alimentada también por este tipo de relaciones cuando media una posición de poder, de manera que el ascenso a la realización profesional pasa por relaciones pasajeras que caracterizan esta época.

Bauman en su libo “En busca de la política”, plantea categorías que demuestran que el poder no yace en el Estado (la política), sino en el mercado (oferta-demanda); esto lleva a inferir que cualquier ley que pretenda castigar el abuso laboral, carecerá de aplicación en tanto el desempleo o la mafia (llamadas también palancas) sean necesarias para acceder a puestos por parte de las mujeres, caso de que trata este artículo.

Precisamente, la incertidumbre laboral que desarrolla Bauman es el miedo que tienen no sólo las mujeres, sino todos aquellos que dependemos de un salario o un contrato. Esto prioriza el interés del individuo por encima del colectivo, pues en una sociedad de “sálvese quien pueda”, donde hay deudas de estudio, cuotas por pagar, apartamentos soñados o necesidad de tener un vehículo para la movilidad, etc., provoca la situación de guardar silencio y pensar que hay tragos amargos que se requieren para el ascenso social. Y es aquí donde el valor de la familia se ve menguado, pues los sueños del amor que se construye con el ser escogido pero que no tiene poder, se ve alterado por este tipo de presiones.

Hoy son altos los estándares de estudio exigidos para puestos medianamente remunerados. En tal sentido, el abusador se vuelve selecto, pues muchas mujeres tienen un cartapacio de títulos (nunca antes las mujeres habían estudiado tanto), que lo obliga a introducir un toque elegante, un glamour encantador, sin embargo cualquiera sea la escogida, el abusador quedará bien ante quienes lo puedan juzgar, pues la mujer puede demostrar en su trabajo de que tiene valía, y lo que requería era “la oportunidad”.

En la actualidad, muchas mujeres han ganado mayor conciencia y peso en esferas de poder, situación que ha aislado, aunque todavía en porcentaje menor, al acosador laboral. Precisamente, el interés de escribir este artículo es por la posibilidad de que una mujer con un discurso y acción claramente feminista, pueda ser elegida vicepresidente de la República. En estos días de campaña veo y escucho a Ángela María Robledo, la fórmula vicepresidencial de la Colombia Humana, precisar y ahondar en los temas de participación e inclusión de la mujer.

Situaciones como las aquí narradas, deben voltear la mirada y los esfuerzos hacia la construcción de una sociedad civil incluyente fuerte, cuyo propósito sea luchar no por una oportunidad que deben palanquear sus individuos, sino por el derecho general a desarrollar sus capacidades académicas y laborales, como un esfuerzo de la colectividad. Es lo que se requiere en una Colombia Humana.

____________

Referencias bibliográficas

BAUMAN, Zygmunt. En busca de la política. Fondo de Cultura Económica. México. 2001

ALONSO-FERNÁNDEZ, Francisco. Las nuevas adicciones. Tea ediciones. Madrid. 2003

Comentarios (1)

Andres Felipe Garcia Rovira

13 de Junio

1 Seguidores

Este articulo muestra que la señora Olga Amparo Sanchez es muy descarada, cla...+ ver más

Este articulo muestra que la señora Olga Amparo Sanchez es muy descarada, claramente se puede hacer proselitismo politico de frente sin mencionar por quien va a votar el escritor y todos nos damos cuenta, pero no se incumple la regla, si uno quiere patear la lonchera y darselas de que tiene corona, pues claro que tienen que quitar el articulo, este texto nos muestra como se puede ser obvio en el proselitismo politico no aportar nada a la discusión y aun asi cumplir las reglas, creo que a la señora le falto inteligencia en la forma de desarrollar su texto, porque tan dificil no es cumplir la regla, solo mire este texto y vera que se podia sin problemas hacer lo que se le pedia.