Uso de cookies

La Silla Vacía usa Cookies para mejorar la experiencia de nuestros usuarios. Al continuar navegando acepta nuestra política.

listo

Lo bueno, lo malo y lo feo para el Pacífico ante el sometimiento de las Bacrim a la justicia

La aplicación de la Ley de Sometimiento Colectivo en el Pacífico, se enfrenta a realidades como el aumento de cultivos de coca y la ineficacia institucional, avivando la violencia en la región y relativizando el impacto de su entrada en vigor.

Dylan Herrera
Dylan Herrera
Analista Seguridad, DDR, Construcción de Paz
146 Seguidores157 Siguiendo

0 Debates

9 Columnas

Columna

412

0

21 de Julio de 2018

Una aproximación al conflicto en el Pacífico a manera de introducción

No es descabellado decir que el posconflicto con sus réditos, no ha llegado aún al Pacífico. Esta región ha sido históricamente un lugar de tránsito de contrabando, armas, drogas, pero a su vez de consolidación y eventual caída de diversas estructuras como lo fueron los carteles en Cali y Norte del Valle y posteriormente de estructuras tales como los Machos, los Rastrojos, la Empresa o Renacer, por solo mencionar algunos.

Sin embargo, ser una puerta hacia la Cuenca Pacífico puede ser algo positivo y atrayente de inversión en términos comerciales legales, pero a su vez en términos ilegales y criminales, en donde el rol de los carteles mexicanos y de grupos como el Clan del Golfo ha ido creciendo meteóricamente en la región en especial tras la desmovilización de las FARC, esto no quiere decir que antes no estuvieran en la región.

Esto se debe principalmente a que la microeconomía del crimen cada vez está más relacionada con la macroeconomía criminal internacional, se han repartido roles y mercados, desplazado actores del negocio, llevando a que hoy los micro grupos se hayan enfocado en crear y surtir un mercado de consumo local creciente mientras que las operaciones internacionales quedan en manos de unos pocos, entre ellos cada vez más las estructuras mexicanas (Jalisco Nueva Generación y el Cartel de Sinaloa).  

¿Qué pasa en el Pacífico cuando se reorganiza el crimen?

Los problemas que antes parecían solo ser de Cali, Buenaventura o Tumaco, cada vez más atañen a la Región como tal, en donde las rutas, los ajustes de cuentas, el flujo del capital, entre otros, están afectando a otras zonas, llevando incluso a muertes no solo en el ámbito criminal sino afectando a otros grupos poblacionales como defensores de derechos humanos y defensores del medio ambiente (principalmente de ríos).  

Es importante recordar que en la mitad de dicha cadena, hay otros actores involucrados que hacen presencia en la zona como lo son el ELN, EPL, Nuevas Guerrillas Unidas del Pacífico que jugarán un rol importante en el nuevo balance de fuerzas que se dará con el eventual sometimiento.

Estos ajustes vienen con altos precios en vidas, desplazamientos y despojos. Tras la salida de alias ‘HH’ hubo una fuerte confrontación entre Machos y Rastrojos que terminó con el predominio de éstos últimos desde su fortín en el Cañón de las Garrapatas.

Sin embargo la presión de grupos rivales como el Clan del Golfo junto con la presión de la fuerza pública y la pérdida de influencia en los mercados internacionales con la captura de sus cabecillas hizo que en general, en la región las estructuras pasaran a una fase de fragmentación y debilitamiento organizacional que terminó en la tercerización a manos jóvenes que suplen su menor experiencia criminal con altos niveles de violencia para marcar el territorio y consolidarse.

En ese orden de ideas, las vendettas por incautaciones, controles de rutas y demás, se camuflan sigilosamente como homicidios en municipios como Tumaco, Cali, Tuluá, Cartago o Buenaventura.

Hoy en día para el crimen no es necesario tener presencia en el territorio para incidir en él, las operaciones para eliminar rivales se hacen a través de terceros. Hoy el Pacífico es epicentro del crimen pero manejado a control remoto desde ciudades como Cali, Tumaco, pero también desde otras regionales del país como el Urabá e incluso desde fuera del país.  

La Ley 1908 de sometimiento a la justicia

Los acercamientos con grupos criminales no son una novedad en el mundo, y ya sean abiertos a la opinión pública o no, hacen parte de la realidad latinoamericana, no sin generar escándalos en países como Brasil en Rio de Janeiro y recientemente en Colombia por los acercamientos adelantados en Medellín. Sin embargo el sometimiento a la justicia no es lo mismo que un acuerdo de Pax Criminal y a continuación expongo lo bueno lo malo y lo feo que dicho sometimiento conlleva.

Lo bueno

  1. Sin duda la principal ventaja de cualquiera de estos acuerdos es reducir el número de personas a disposición del crimen. Toda persona que pueda re-enfocar en la legalidad, es una victoria y más en momentos de grupos híbridos que son de alta capacidad de daño pero que se compartan también como criminales.

  2. Se incluyeron algunas lecciones aprendidas de las fallas cometidas en el sometimiento con el Ejército Revolucionario Popular Antisubersivo de Colombia (ERPAC) con respecto a la identificación de las personas. Aquella vez llegaron las personas y no se sabía quiénes eran ni su rol en la jerarquía de la organización, incluso de varios no había registros ni antecedentes.  Con esta ley, el mismo grupo tendrá que presentar a su gente de manera previa al sometimiento, logra nutrir y corroborar la información que tiene la fuerza pública y poder dar el debido tratamiento jurídico a estas personas.

  3. Implica entrega de menores. Uno de los temas más difíciles en los procesos de paz del país, por su connotación como crimen de guerra, es el reclutamiento y uso de menores de edad en actividades ilícitas o de guerra.

  4. Implica entrega de secuestrados. Esto reduciría una de las principales fuentes de financiación de estos grupos de crimen organizado.

  5. Incluye un aumento de algunas penas así como delitos en territorios donde haya el Programa de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET).

  6. Implica entrega de armamento y todos los elementos ilícitos en poder del grupo armado. Acá será importante establecer parámetros clasificar y destruir armamento artesanal, pero buscar indagar también sobre las cadenas de producción de los mismos.  

  7. Reconocer a sus víctimas. Hasta el reconocimiento de los menores reclutados por BACRIM y posteriormente la inclusión de otras víctimas de estos grupos en el programa de la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, las víctimas del crimen organizado no solían tener las mismas reparaciones y reconocimiento que las del conflicto armado, si bien esto ha ido cambiando, esta medida reafirma la zona gris que hay entre las dinámicas del conflicto armado y las del crimen, en especial en zonas como el Pacífico.

  8. Su programa de retorno a la vida civil podrá contar la experiencia desarrollada por la Agencia para la Reincorporación y Normalización y poder afrontar las muchas debilidades que tiene el modelo que adelanta INPEC en cárcel. Permite tener tranquilidad con respecto a que habrá una estrategia clara para estas personas en sus lugares de agrupamiento rurales.

Lo malo

  1. Es un esfuerzo más a cuenta gotas. La ley retoma una lógica similar a la de la desmovilización uno a uno en donde individualmente o a través de pequeños colectivos las personas vinculadas a estructuras criminales pueden someterse a la justicia, pero esto no acaba necesariamente con la estructura, la debilita, y esto puede incentivar aumentos en el reclutamiento de jóvenes, vinculación de milicianos de guerrillas entre otros.

  2. No tiene una estrategia clara para acaparar el territorio cedido por quienes se sometan a la justicia.  El peligro de alterar el status quo criminal sin medidas complementarias, radica en que ante el vacío de poder llegan otros actores, que para consolidarse, aumentan los índices de violencia y hasta sevicia en sus actos para conquistar y consolidar territorios.  Este enfoque no es sólo pensado en el despliegue de fuerza pública sino también de otro tipo de institucionalidad, fortalecimiento de entes de control y de la judicialización de quienes sigan cometiendo actos en dichos territorios.

  3. No viene acompañado de programas de control de armas en los lugares donde se harán los sometimientos, y en donde suelen llegar nuevas armas para suplir las entregadas, así como para entregar en el programa a cambio de beneficios o para ocultar otro tipo de armamento. Un desarme integral debería proponerse para también incluir a la comunidad (desarme comunitario) para complementar lo que pueda lograrse con la ley.  Esto podría ser muy importantes para ciudades como Cali en donde hay considerables números de personas en posesión de armamento de forma legal e ilegal.

  4. Implica un gran reto en términos de judicialización que es probable que hoy no estemos en capacidades de asumir, al tener que procesar en poco tiempo toda la información relacionada con testaferros, víctimas, acciones reconocida por el grupo y demás, en un momento en donde la rama judicial está atendiendo otros frentes tales como lo faltante de otros procesos vigentes de justicia transicional.

Lo feo

  1. Evidencia el desconocimiento que hay en la fuerza pública de qué tan grande es el fenómeno del crimen organizado y de los grupos armados organizados. Es necesario que ellos digan quienes son sus integrantes, porque dado su alta velocidad en su crecimiento, rotación de personas y niveles de tercerización de actividades, las caracterizaciones existentes no son lo suficientemente robustas para confrontar la información entregada y evitar que se “colen” delincuentes comunes. Se podría repetir lo que pasó en desmovilizaciones en el pasado, en donde incluso en el reciente proceso con las Farc, que tan bien conocido era para la fuerza pública, hubo y hay grandes vacíos, críticas y crisis por la inclusión de narcotraficantes.

  2. Manda un mensaje que si bien no es de impunidad, evidencia que hay posibilidades de abrir puertas como la que se abrió para ERPAC en su momento y que no necesariamente es la última.

  3. Deja la iniciativa en los grupos armados, a quienes se les ponen unas condiciones muy altas para “evaluar” su sometimiento, y que es muy probable que pocos se acojan a esta medida. Muestra que estamos en un momento de estancamiento en nuestra lucha contra el crimen organizado, que siguen avanzando y evolucionando más rápido que nuestra capacidad de respuesta.

 

A nivel de conclusión:

Grandes movilizaciones y paros en el Pacífico como el de Buenaventura en 2014 estuvo en parte motivado por los aumentos de la violencia que estaba atada a reordenamientos criminales, persecución de líderes, despojos de territorios, desplazamientos de población y aumento de los cultivos ilícitos.  

Un aumento de la violencia urbana y rural como parte del reajuste criminal ante eventuales sometimientos, sumado a aumentos de cultivo de coca, a la deficiencia de capacidades y a estrategias complementarias para ocupar con institucionalidad y autoridad los espacios que se le ganen al crimen, convierten esta medida, por sí sola, en una fórmula para el desastre en el Pacífico.

Por el nivel de atomización de los grupos y su falta de jerarquía organizacional así como por el micro-control territorial conectado por redes regionales y trasnacionales, un sometimiento implicará una profunda articulación entre los niveles municipal, departamental y ahora regional (tras la creación de la Región Administrativa de Planeación -RAP- Pacífico).

@DylanHColombia