La fuerza del folklore en el lugar más lluvioso del país

La lluvia seguirá cayendo en López de Micay, al mismo tiempo el canto de niños, jóvenes y adultos seguirá arrullando en medio de las vicisitudes de  la vida.

Ariel Viafara Hurtado
Ariel Viafara Hurtado
Vicario de la iglesia católica en Guapi
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30 de Noviembre de 2017

Es extraño que pase un día sin llover en López de Micay, un municipio caucano ubicado en la costa pacífica. Es extraño también que en las celebraciones comunitarias de cada uno de sus pueblos la música folclórica no tenga un papel preponderante.

Al tanto que las gotas de agua desbordan los ríos, anegan las calles y golpean los techos de zinc, el sonido de la marimba, el guazá y el bombo resuenan en las escuelas, en la iglesia y en los campos como una voz de resistencia y esperanza.

En López el promedio de lluvia es de 11 mil precipitaciones al año; en el 2008 fue de 13 mil. En regiones como la sabana de Bogotá llueve un promedio de 910 milímetros anuales.

La lluvia es el pan de cada día, tanto que la sombrilla se ha convertido en un objeto que obligatoriamente hay que portar a cualquier hora del día.  Asimismo la música es algo que identifica al micayseño y que constituye parte de sus costumbres, su cosmovisión, su sentir, su manera de construir relaciones interpersonales y de expresar sus emociones.

En la actualidad uno de los referentes más significativos de la música del pacífico en esta zona es la agrupación folclórica Integración Micayseña, que lleva 9 años cultivando y promoviendo el folclor. Ha vinculado a jóvenes y adultos para fortalecer la cultura y perpetuar esa herencia tan valiosa que han dejado los ancestros. Esta agrupación ha participando  en el festival Petronio Álvarez en dos ocasiones, dando a conocer la riqueza cultural que posee este pueblo sumido en el anonimato.

La  música y la lluvia han sido dos compañeras inigualables en esta tierra periférica, tropical, rica en fauna, flora y recursos hídricos. La música no se ha dejado diluir por las fuertes tormentas de violencia, pobreza y falta de oportunidades, pero se ha dejado empapar del dinamismo de hombres y mujeres que han trasmitido de generación en generación este arte. Se ha conservado el folclor de los ancestros durante la historia a través de iniciativas culturales como las escuelas de música, las fiestas patronales y el canto en las Misas que, de una u otra forma, vivifican las expresiones culturales.

No ha sido fácil sostener las tradiciones por la falta de instructores y por la falta de espacios para que los niños y jóvenes aprendan de los mayores, pero con el esfuerzo de los profesores y de líderes comunitarios se ha logrado que no se desvanezca ese saber.

Mientras la lluvia refresca los 30 grados centígrados, las voces armonizan la vida de estos habitantes que viven de la pesca, la agricultura y la minería artesanal.

López tiene una población de 20.231 habitantes. Limita al norte con Buenaventura, al sur con Timbiquí, al riente con el Tambo y Buenos Aires y al occidente con el océano pacífico. Los río y las quebradas son fuente de vida para la gente campesina, humilde y trabajadora. La movilidad  es a través de vía fluvial con sus  las lanchas y potrillos que son fuente de inspiración como los productos típicos, los santos y la cotidianidad.  Aunque el agua abunda, la gente debe tener sistema de tanques para almacenar el agua de las lluvias, ya que no hay acueducto.

López es un territorio desconocido, donde  las entidades públicas son renuentes a visitar para promover el desarrollo y hacer inversión social. En este municipio de 96 centros poblados las fuentes  de empleo son escasas y  los jóvenes tienen pocas posibilidades para ocupar el tiempo libre. Por eso, ofrecerles posibilidades desde la cultura es una opción para ayudarles a crecer y a ver el mundo de una manera constructiva.

Para la consolidación de estos procesos que impulsan las expresiones culturales, la alcaldía  actual  ha emprendido estrategias significativas para fortalecer esa herencia que ha sostenido por años a la comunidad. Ha acompañado a los grupos folclóricos y ha posibilitado que el folclor, que ha sido la riqueza de estos pueblos, siga potencializándose y dándose a conocer al mundo.

La lluvia seguirá cayendo en López de Micay, al mismo tiempo el canto de niños, jóvenes y adultos seguirá arrullando en medio de las vicisitudes de  la vida.