La Educación en el Pacífico es el camino

“La tendencia a creer que los proyectos centrados en la generación de ingresos son la solución de largo plazo a las inequidades que se identifican en los territorios, ha construido la idea falaz en donde la pobreza y la ausencia de calidad de vida y bienestar nacen de la ausencia de recursos económicos”

Victor Hugo Viveros
Victor Hugo Viveros
Coordinador de Cultura Ciudadana
56 Seguidores33 Siguiendo

0 Debates

4 Columnas

Columna

241

0

26 de Mayo de 2017

Introducción

Pensar en el pacífico colombiano es situarse quizás en la región que mayores retos presentan para Colombia, desafortunadamente los diferentes caminos que se han identificado para superarlos han estado aglomerados en una serie de errores de un pasado próximo. La tendencia a creer que los proyectos centrados en la generación de ingresos son la solución de largo plazo a las realidades que se identifican en los territorios ha construido la idea falaz en donde la pobreza y la ausencia de calidad de vida y bienestar nacen de la ausencia de recursos económicos. Ese ha sido quizás el pecado original de las agencias del Estado, de Cooperación y hasta de las propias comunidades, las cuales han sucumbido ante la tentación de subordinar el ingreso frente a la formación para la transformación.

Todavía hoy es curioso ver como se financian proyectos cuyos fines loables pretenden superar la pobreza extrema, sin embargo sus acciones e hitos se centran en la oferta de procesos de formación de artes y oficios que les  permita en un futuro cercano acceder a puestos de trabajo no formales/formales que demandan mano de obra no calificada. De lo anterior solo queda por decir, horror, entendiendo que, en el deber ser, la lógica de los programas de superación de la pobreza extrema y la pobreza es potenciar la “Movilidad Social”. Una sociedad que no venda y genere las condiciones para que este sueño sea una realidad está condenada al atraso no solo económico, sino de su vida en sociedad, dado que la baja remuneración no permite generar un impacto positivo en las estructuras económicas de las regiones y lo que es peor, termina perpetuando a estas comunidades a las cadenas de la pobreza, donde ellas, como el eslabón más débil de la cadena productiva, terminan siendo la parte menos indispensable y con ello la de más fácil reemplazo y peor aún invisibles para el resto de la sociedad.

Tambien le podría interesar 

Algunas cifras indican que lo venimos haciendo mal

Según un informe de la OCDE cuyo período de estudio fue del 2000  y 2012-2013, evidenció que la educación en Colombia tuvo una mejoría evidente en materia de cobertura, fundamentalmente en la educación pre-escolar, la cual pasó del 36% al 45% y la educación secundaria, la cual transitó de 59% al 70%. Así como entre 2001 a 2010 logró incrementar la esperanza de vida escolar en 2 años, pasando de 11,4 años a 13,5 años respectivamente. No obstante estos incrementos, el informe advierte como estas cifras continúan siendo muy bajas si las mismas son comparadas con los países de la OCDE, quienes incrementaron la esperanza de vida escolar hasta 16,5 años.

Entre los obstáculos que la OCDE ha identificado como obstáculos para el acceso de los jóvenes a la educación se encuentran la falta de oportunidades educativas, la pobreza, la presión por empezar a trabajar, el conflicto y la violencia, lo que es peor, con tristeza debe advertirse que estas cinco variables son parte de la realidad de la región pacífica, en algunos casos con los peores indicadores del país. En temas de educación, las tasas de cobertura educativa en la región del Litoral Pacífico es del 18,5 %, mientras que para la región Andina esta es del 40,2 % (MEN 2013) y más lamentable aún, la tasa de analfabetismo del Pacífico, de los municipios tomados como muestra en la región del Pacífico únicamente Cali y Popayán tienen una tasa de analfabetismo por debajo del 10%; Buenaventura pese a que es uno de los principales puertos de Colombia tiene una tasa de analfabetismo cercana al 25%. Quibdó siendo capital presenta el segundo índice más alto de analfabetismo de la región del Pacífico, cercano al 30% y cierra Tumaco con un preocupante 60%, cifras altas si se toma en cuenta que la Organización de las Naciones Unidas sugiere que este porcentaje no debe ser superior al 3,8%, dada las características económicas de Colombia.

Frente a los  resultados de las Pruebas Saber 11 en el período 2014 – 2015 la situación no es menos preocupante y dan clara muestra de la diferencia entre el Puntaje Global Nacional y el de Quibdó, Buenaventura y Tumaco. Para el caso Nacional la media de puntaje no presentó modificación alguna (255), en cambio para los tres municipios del pacífico en mención se presentaron variaciones negativas por debajo del PGN, siendo para Quibdó 30,5 puntos, Buenaventura 26,6 y en Tumaco 38,1.

Este tipo de diferencias se convierten por sí mismas en una limitante en la continuidad del fortalecimiento de capacidades y el acceso futuro de oportunidades, entendiendo que los malos resultados en este tipo de pruebas condicionan el acceso a la educación superior de calidad y sobre todo al acceso de becas gubernamentales o privadas. Un ejemplo de ello han sido la asignación por “mérito” de las Becas Ser Pilo Paga, las cuales terminan, sin proponérselo, en una nueva manera de exclusión, consecuencia de políticas determinadas desde la figura de centro periferia, dado que las posibilidades de acceso a estas están determinadas por el desempeño de los adolescentes y jóvenes en las pruebas Saber 11, cuyos resultados en el año 2015 evidenciaron como solo el 15% de egresados del Pacífico lograron becas, siendo el Valle del Cauca y Nariño los que más aportaron.

Datos relacionados con cobertura de Educación Superior reflejan que del 100% de los estudiantes del orden Nacional sólo el 11,3% corresponden a la Región Pacífica, del cual el Valle del Cauca logra tener la cobertura más alta con el 33,8%. Ahora bien, si a la cifra de cobertura se le incluye la variable de deserción la situación puede empeorar. Para el caso de las “Carreras Técnicas” todos los departamentos de la Región Pacífica superan la media nacional (56,9%), siendo el dato más próximo a ella el del Valle del Cauca (58,3%). En cuanto  a las “Carreras Tecnológicas” el promedio de deserción llega al 52,1%, en donde solo el Choco logra contar con una tasa más baja a ella (34,6%). Finalmente en lo que respecta a las “Carreras Universitarias” la deserción nacional está alrededor del 46%, siendo Nariño el departamento que logra esta mejor que ella, con el 39,8%.

Educación, un camino para el desarrollo

Los datos cuantitativos son certeros en su veredicto y dictaminan que alcanzar la permanencia y graduación en regiones como la del pacífico tiene mayor valoración dado que la oferta pública y privada con calidad para la Educación Superior no es muy grande y diversa, lo cual ha conducido a que por décadas se haya generado alta movilidad de sus pobladores, en especial para quienes habitan en la zona litoral o distante de sus capitales, con el agravante que las condiciones económicas de la región limitan las condiciones en que las mismas se dan y quienes pueden efectivamente hacerlo.

La región pacífica, y en mayor proporción departamentos como Vaupés, San Andrés, Putumayo, Vichada, Cundinamarca, Guaviare y Arauca son catalogados como departamentos expulsores debido a que tienen  los porcentajes más altos de estudiantes fuera de su departamento de nacimiento (SNIES 2016). Este fenómeno se explica desde el sueño falaz que indica que la “Movilidad Social” se logra en gran medida por el nivel educativo alcanzado, idea que debate García al afirmar en su documento de trabajo “Movilidad social en el Pacífico colombiano”, que mientras “los indicadores subjetivos indican una alta movilidad social, los objetivos muestran que la región Pacífica registra una movilidad social baja e inferior al promedio nacional”

De otra parte advierte García que entre los determinantes de la “Movilidad Social”, la Región del Pacífico refleja peor escenario, dado que sus características institucionales limitan el progreso, así como los bajos niveles educativos y la poca expansión de la educación superior condicionan las posibilidades de acceder a oportunidades que pueda ofrecer el contexto.

El balance general para la educación en el pacífico no da margen para ser optimista respecto a su capacidad institucional en oferta y en gobernabilidad para generar las condiciones idóneas. Cada uno de los indicadores expresa una limitante no solo para la acumulación de escolaridad, sino desde la perspectiva de Amartya Sen, una limitación para la expansión de libertades que puedan conducir a un ejercicio real de democracia y desarrollo. Por ende, se infiere que es necesario avanzar en procesos de intervención de impacto inmediato y de mediano plazo, acompañados de una mirada holística, en la que se incluya no solo infraestructura, oferta, sino calidad de servicios, innovación pedagógica, mirada territorial, entre otros aspectos.

Plantear mejores condiciones de desarrollo en el pacífico invita a pensar primero en la Educación, no como un asunto de retórica, sino como un aspecto práctico que conduce articular la oferta, la pertinencia, la calidad, la cobertura y especialmente la articulación con los diferentes entornos, los cuales son los que en el cierre de la cadena permiten el ejercicio de las capacidades, eso a lo que Romer y Sen denominan como Oportunidades. Es por ello que advertir cualquier posibilidad de impacto económico desde el enfoque de capacidades debe partir de los elementos básicos que le constituyen, siendo uno de estos la Educación.

El primer atributo que se le debe asignar a la “Educación” es que está diseñada para el cambio, no para el statu quo, y para lograrlo se debe pensar en potenciar los escenarios formales y no formales que la dinamicen en lo cotidiano. Una educación para el cambio debe entender que la escuela y la calle son el medio; debe proponer opciones de vida, herramientas para alcanzarla y oportunidades para implementarla, sino es así de cuál cambio se estaría hablando.

Es por ello que los actuales modelos continúan perpetuando el circulo de la pobreza, dado que siguen centrados en fortalecer o desarrollar las habilidades para las artes u oficios de baja remuneración y lo que es peor, de bajo impacto en las estructuras económicas de las regiones, lo que termina por perpetuarlos como el eslabón más débil de la cadena productiva, no solo porque la oferta de valor es poca, sino porque es la menos indispensable y es fácilmente reemplazable.

La pregunta que cabe es ¿Qué tanto encadenamiento de políticas,  programas y/o proyectos se dan entorno a la Educación como elemento transformador de territorios?

 


Datos propios de la Universidad de los Andes

Datos propios de la Corporación Manos Visibles

Ibíd.

MEN, Calidad Educativa del Pacífico Colombiano.

SPADIES Fecha de corte Abril de 2016