Iscuandé, la lucha por la educación de la que nunca te hablarán

La comunidad educativa de Santa Bárbara completa dos semanas de protestas ante la falta de 11 docentes que mantiene a 207 estudiantes sin clases desde que arrancó el año.

Ariel Viafara Hurtado
Ariel Viafara Hurtado
Vicario de la iglesia católica en Guapi
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04 de Junio de 2017

Son 207 los estudiantes de la cabecera municipal de Iscuandé (Nariño) que durante el año lectivo 2017 no han recibido ni un día de clases. Hacen falta 11 docentes para que la Institución educativa principal del municipio pueda desarrollar con normalidad los procesos formativos de la niñez y la juventud. Y no solo se trata de la falta de docentes, en algunas clases no había sillas y los alumnos daban las clases de pie.

Esta situación ha llevado a estudiantes, docentes y padres de familia a manifestarse públicamente con plantones y marchas por las calles para exigir a los gobiernos nacional y departamental una solución para unos hechos que “atentan contra el derecho a la educación”.

La Institución Educativa Politécnica Santa Bárbara, que alberga a estudiantes de la cabecera municipal y de las poblaciones rurales de la parte alta y baja del río Iscuandé, necesita tres docentes para bachillerato y ocho para primaria. Funciona a doble jornada y, además de docentes, requiere de aulas de clase suficientes y en estado óptimo, además de sillas para que los estudiantes reciban de manera pertinente sus clases.

Completan ya dos semanas exigiendo mejores condiciones para el desarrollo de los procesos educativos, donde los estudiantes puedan formarse de manera pertinente un municipio del Pacífico que no tiene universidades y donde muy pocos logran realizar estudios superiores en Pasto y Cali. Un municipio de apenas 15.000 habitantes, en su mayoría afro, al que el DANE asigna un cien por cien de su población con las necesidades básicas insatisfechas y que en los últimos nueve meses ha sufrido dos desplazamientos masivos.

Con estas movilizaciones, la comunidad educativa exige que el derecho a la educación no sea vulnerado, sino que puedan darse todas las condiciones para que los niños y jóvenes se eduquen en “condiciones dignas”, para así gestar el desarrollo en esta comunidad periférica que sufre también por otras necesidades primordiales insatisfechas.

Hasta el momento no han recibido una respuesta que favorezca el derecho a la educación por parte de las autoridades competentes en cuanto al nombramiento de los docentes. Por ello, seguirán manifestándose hasta que les asignen los docentes necesarios para que no haya estudiantes sin recibir sus clases.

El plan de Desarrollo Municipal de Santa Bárbara de Iscuandé 2004-2007 ya recogía todos estos problemas sin que desde entonces haya habido muchos cambios. “Los establecimientos educativos rurales, al igual que la institución Santa Bárbara, presentan serios problemas de número de aulas, comodidades y capacidad suficiente para albergar más alumnos, además de, no contar con dotación de ayudas audiovisuales, biblioteca, mobiliario adecuado y necesario, laboratorios y aula de informática”.

“En el municipio, de cada 100 niños que terminan la básica primaria, escasamente ingresa el 50% a la básica secundaria y de estos tan solo el 20% alcanzan la media vocacional, lo que significa que la eficiencia interna del sistema educativo medida a través de la tasa de retención, es muy baja”, agregaba el documento.

El Plan 2012-2015 identificaba una tendencia positiva en la evolución de la tasa neta de cobertura escolar para secundaria logrando pasar de 51 por ciento en el 2008 a 68 por ciento en el 2011, gracias a que a partir del año 2007 se dispone de un centro educativo rural y otro urbano. También recogía una disminución de la deserción escolar de años anteriores por carencia de recursos económicos para matricular los menores en el casco urbano.