El Pacífico Colombiano: territorio de vida, no de explotación

La lucha por la preservación de los recursos en el Pacífico no es uniforme en toda la región y ha llevado a que cientos de líderes y comunidades étnicas arriesguen sus vidas en pro de la conservación de sus territorios.

Alvaro Arroyo
Alvaro Arroyo
Lider Social del Consejo Comunitario Yurumangui
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24 de Noviembre de 2016

El territorio es la vida, y la vida no es posible sin el territorio.

El territorio es la vida… La vida no se vende, se ama y se defiende.1

En Marzo de 2011, Ana Julia Rentería, presidenta de Consejo Comunitario del Río Cajambre, zona rural de Buenaventura, y su esposo fueron desaparecidos. Ellos se oponían a la minería ilegal en su territorio.

Hoy, 5 años después, no se conoce su paradero. En octubre de 2016 el Consejo Comunitario del Río Yurumanguí, en Buenaventura, ratificó su resistencia al cultivo de coca, la minería ilegal e ilegítima y otras actividades que pongan en riesgo el territorio como alternativas productivas.

Al igual que Ana Julia Rentería y el Consejo Comunitario del Río Yurumanguí, cientos de líderes y comunidades étnicas del Pacífico han arriesgado su vida luchando por la conservación de sus territorios. Como herencia de sus ancestros, el territorio debe ser entregado a sus renacientes, garantizando la vida y no como simple espacio físico para el despliegue de actividades económicas y productivas de cualquier naturaleza.

La presión por la explotación de los territorios por actores armados, no armados, legales, ilegales, locales y foráneos  ha llevado a que los territorios del Pacífico – en su mayoría de propiedad y manejo colectivo - se encuentren en alto nivel de riesgo para seguir siendo espacios de vida.

Esta presión ha llevado a que muchos territorios del pacífico estén siendo devastados por la coca, la minería, y el extracción forestal indiscriminada, como la que adelanta la empresa Prime Colombia Hardwood en el Chocó donde la lógica de extraer sin agregar valor a los productos, reinversión de ganancias y encadenamientos productivos sigue imperando.

Sin embargo; existen experiencias de comunidades como las del Consejo Comunitario de la Plata – Bahía Málaga, en Buenaventura, que han encontrado en el eco y etno-turismo la actividad central para promover bienestar de sus habitantes sin poner en riesgo la riqueza y diversidad biológica y cultural.

Otras comunidades, como las del Consejo Comunitario del Río Yurumanguí, que aunque no han definido aún sus líneas productivas, tienen absolutamente claro que el camino no es ni la coca ni ninguna actividad extractiva o de enclave que ponga en riesgo la vida en el territorio.

Quienes habitamos el Pacífico sabemos que destruir el territorio es auto-destruirnos, y conservarlo es aportar por garantizar la vida más allá de la región. Por lo anterior, quienes no habitan en el Pacífico deberían hacer todo lo posible por su conservación, aunando esfuerzos desde todas las regiones y sectores para impedir la destrucción física y cultural del Territorio-región del Pacífico Colombiano, y promover que siga siendo un territorio de vida, y para la vida.

Visitemos el pacífico, y pongamos nuestro conocimiento al servicio de sus necesidades. Es la vida lo que hay que preservar.

 

1. Consigna del Proceso de Comunidades Negras en Colombia – PCN.

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