El mecanismo para revitalizar Buenaventura

El proyecto de las zonas económicas especiales de Buenaventura es el más importante proyecto que tiene Colombia en materia de comercio internacional.

Martín Gustavo Ibarra
Martín Gustavo Ibarra
Presidente de Araújo Ibarra Consultores Internacionales
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09 de Junio de 2018

En este momento, Buenaventura cuenta con una inmensa oportunidad para convertirse en el lugar más atractivo para inversionistas extranjeros de la Alianza del Pacífico a través de las zonas económicas especiales. Vale la pena anotar que por medio de mi firma he apoyado a la Gobernación en la estructuración de este proyecto.

El propósito más importante de la Alianza del Pacífico es crear escenarios competitivos y promover en conjunto las ventajas que ofrecen las cuatro economías buscando instrumentos modernos, flexibles y altamente atractivos para captar mayores flujos de inversión, especialmente provenientes del Asia Pacífico.  

Bajo este objetivo, Colombia debe impulsar el crecimiento de Buenaventura, que cuenta con una ubicación estratégica en el pacífico y una magnífica infraestructura portuaria, pero a la vez con grandes retos.

 

Proyectos actuales en la Alianza del Pacífico

En primer lugar, es necesario conocer las inversiones y proyectos con los que cuentan los países de la Alianza del Pacífico en sus puertos de la costa pacífica.

Perú está actualmente en construcción del Puerto de Chancay y el embajador de China ha anunciado una probable inversión de Cosco Shipping Holdings. Además, a través de asociaciones público privadas, se están invirtiendo montos que superan los 4.000 millones de dólares de inversión directa en el Sistema Portuario del Perú mejorando los Terminales Portuarios de Paita, Pisco y Salaverry.

Así mismo, el Perú se encuentra actualizando su mecanismo de Zonas Especiales de Desarrollo Económico en el que se acaba de permitir la administración privada y tiene un moderno paquete de incentivos que incluye exenciones en renta hasta el año 2042.

Por su parte, Chile, además de contar con el Puerto de Valparaíso, está haciendo una inversión de 3.366 millones de dólares para modernizar y ampliar el Puerto de San Antonio, su principal puerto en transferencia de carga, que en 2017 movió 17,9 millones de toneladas. Con esta inversión el puerto obtendrá una capacidad anual de 6 millones TEU anuales.

México también se encuentra impulsando proyectos en el pacífico. Por ejemplo, está realizando inversiones para incrementar la capacidad del Puerto de Lázaro Cárdenas, que en 2017 movió 29,7 millones de toneladas.   

Adicionalmente, México le está apostando todo a su proyecto de zonas económicas especiales, con los incentivos para el comercio más modernos de América Latina, creado para impulsar el desarrollo de sus 10 estados con mayor índice de pobreza. Actualmente se han declarado 7 zonas económicas especiales, en lugares como Lázaro Cárdenas, Oaxaca y Salina Cruz.

Estas declaratorias están acompañadas por 84 proyectos de infraestructura logística, portuaria y de servicios públicos a lo largo de 10 años, que corresponden a una inversión de 5.320 millones de dólares.  

 

Infraestructura portuaria de Buenaventura

Ante este panorama de la Alianza del Pacífico vemos que Colombia necesita con urgencia de las zonas económicas especiales para ser competitiva frente sus socios.  De acuerdo con la CEPAL , en 2017 Buenaventura ocupó el puesto no. 6 en movimiento de contenedores entre los puertos ubicados en el pacífico de la Alianza del Pacífico, tal y como lo vemos en la siguiente tabla.

A pesar de que Colombia ya ha hecho millonarias inversiones en sus tres terminales portuarias, Sociedad Portuaria de Buenaventura, Aguadulce y TCBuen, necesita de unos incentivos fuertes para nivelarse con sus pares de la Alianza del Pacífico. La infraestructura portuaria de Buenaventura tiene la confianza de los más importantes inversionistas de puertos del mundo como PSA de Singapur e International Container Terminal Services de Filipinas.

Buenaventura es sin duda uno de los puertos colombianos más importantes para el comercio exterior. Muestra de esto es que en los puertos se movilizan en conjunto más de 35.000 toneladas diarias y en 2017 se transportaron 22 millones de toneladas de carga de comercio exterior.

 

Principales retos de Buenaventura

Ninguna ciudad en la Alianza del Pacífico tiene tantos retos como Buenaventura. Para el 2017, la cifra oficial de desempleo del DANE fue de 18%, sin embargo, la Cámara de Comercio de Buenaventura, a partir de cálculos propios, considera que la tasa real es de alrededor del 40%, resultado de una alta informalidad de los sectores de vocación como son la pesca, la madera y la explotación minera, entre otras actividades.

De acuerdo con un análisis socioeconómico del municipio hecho por esta Cámara, al medir el índice de Necesidades Básicas Insatisfechas - NBI, afirma que Buenaventura ocupa el primer lugar en desigualdad social entre los 42 municipios del Valle del Cauca.  Al mismo tiempo, hay inmensos retos en materia de infraestructura básica, salud, acueducto y alcantarillado, educación y conectividad aérea.

Es por esto que se hace evidente la necesidad de Buenaventura de tener incentivos económicos diferenciados del resto de Colombia, para atraer inversión directa y desarrollar su economía.

A pesar de que la situación social de Buenaventura es dramática, se ha comprobado que cuando una legislación es efectiva y cuenta con incentivos atractivos, florece el desarrollo en la región. Algunos ejemplos de ello son los casos de Hong Kong, Singapur, Marruecos y otros países que cambiaron su historia gracias a estrategias efectivas de inversión promovidas por sus Zonas Económicas Especiales.

Colombia necesita dotarse de una sede portuaria con altos incentivos donde pueda crecer la inversión y se puedan desarrollar proyectos productivos y emprendimientos.

 

Propuesta de zonas económicas especiales para Buenaventura

Con esta visión se están promoviendo las zonas económicas especiales de Buenaventura. El proyecto es iniciativa de la Gobernación del Valle del Cauca y cuenta con la participación de las comunidades afrocolombianas de Buenaventura, la seccional Valle del Cauca de la ANDI, Invest Pacific, Fundación para el Desarrollo Integral del Pacífico (FDI), que patrocina esta red, las Cámaras de Comercio del Valle del Cauca y de Buenaventura.  

El primer paso para logar este proyecto es crear un marco legal con los incentivos de las zonas económicas especiales nivelados con los ofrecidos por los otros países de la Alianza del Pacífico, especialmente con México, ya que son los más modernos.  

Este mecanismo consiste en espacios geográficos en los que se aplican políticas económicas especiales dirigidas a aumentar el desarrollo económico, el empleo y la inversión directa. Las zonas económicas especiales se han establecido en varias partes del mundo con gran éxito y se espera que sean el mecanismo ideal para revitalizar Buenaventura.

La idea de implementarlas en Colombia no es nueva. La propuesta consiste en actualizar la Ley 677 de 2001, promovida por Martha Lucía Ramírez, que estableció las Zonas Económicas Especiales de Exportación, pero modernizándola para ser competitivos.

En este sentido, en 2017 bajo la coordinación de la Gobernación del Valle del Cauca, los congresistas de este departamento, presentaron un proyecto de ley que creaba el marco legal, estableciendo los mejores incentivos entre los países de la Alianza del Pacífico para convertir a Buenaventura en el sitio más atractivo para la inversión nacional e internacional y así desarrollar el municipio.

Este proyecto tuvo que ser retirado para volverse a presentar en el siguiente periodo, pues no se obtuvo a tiempo el aval del Ministerio de Hacienda. Hacemos votos para que próximamente el Proyecto de Ley de pueda ser presentado, ojalá por iniciativa del mismo Gobierno.

De aprobarse las zonas económicas especiales de Buenaventura, el impacto sería de orden nacional al brindar a Colombia por primera vez, un parque industrial y logístico al lado de un puerto sobre el pacífico –el 80% de las exportaciones de China se producen en zonas económicas especiales al lado de los puertos del pacífico– con incentivos que sí funcionen y permitan la atracción de empresas ancla que dinamicen el crecimiento de la industria local y el comercio internacional. Por eso el apoyo político del alto gobierno para rescatar a Buenaventura y convertirla en el epicentro de la Alianza del Pacífico es vital.

El proyecto de las zonas económicas especiales de Buenaventura es el más importante proyecto que tiene Colombia en materia de comercio internacional. El compromiso del próximo Gobierno y del Congreso de la Republica es condición indispensable para el desarrollo de Buenaventura.

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Quasar 1970

17 de Junio

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¿Entregarle cada vez más, entre todos, a las grandes corporaciones? Las naci...+ ver más

¿Entregarle cada vez más, entre todos, a las grandes corporaciones? Las naciones europeas empezaron así en aras de la competitividad y las necesidades de la globalización. Entre ellas y las más ricas, comenzaron a hacer cada vez más concesiones, sin dejar mucho lugar mental (y de planeación) a quienes perderían los ingresos dejados de recoger. Tanta liberación encantó a los grandes negocios, pero engranpó a los estados en sus gastos sociales, cada vez más difíciles de resolver. La reacción del electorado, cada vez más arrinconado en ese esquema después de la última crisis económica, fue apostarle a un populismo peligroso, proteccionista y anti-inmigrante. Si todo el mundo empieza a feriar sus ingresos, resulta que todos nos volvemos baratos y los inversores bien pueden quejarse de que se les exija hasta cumplir las leyes laborales más básicas. Toda concesión tiene un límite y ese en Buenaventura está desbordado en prácticamente todas las funciones del estado, incluso en su concepción más neoliberal, que supone que el estado lo único que tiene que hacer es garantizar la propiedad y la seguridad pública. Eso en el principal puerto en el Pacífico hace rato que no sucede. Insistimos en que sea esa la prioridad: el respeto a la propiedad y la seguridad pública, para que siquiera el orden neoliberal pueda funcionar. Pero el estado colombiano se considera a sí mismo como un "estado social de derecho", es decir, que reconocer derechos económicos, sociales, culturales y ambientales. Es obvio que, visto desde Buenaventura y todo el Pacífico, es una consideración demasiado optimista. ¡Incluso desde Bogotá, con sus cerros olvidados repletos de población desplazada y marginada! Los legítimos propietarios de sus tierras costeras son en su gran mayoría comunidades negras y algunas indígenas. Su concepción colectiva de la tierra entra, inmediatamente, en contradicción con la visión neoliberal de la vida. Los puertos latinoamericanos no son, ni de lejos, el típico caso de desarrollo industrial, que aprovecha la población y la cercanía al mar para generar cadenas de enriquecimiento. Al contrario, sus poblaciones se han _pospuesto_ de forma indeterminada por las élites capitalinas, que concentraron la riqueza de forma horizontal (sólo en las áreas cercanas a las capitales) y vertical (sólo en las personas privilegiadas en lo político y lo económico). Las condiciones actuales del Pacífico colombiano no pueden pretender competir con las de los puertos chinos y gringos, ni siquiera con los peruanos, donde no hay selva húmeda circundante ni población afro a quien discriminar. El esquema con el que verdaderamente podríamos competir sería uno dedicado a la protección de esos ecosistemas únicos en el mundo (la lluvia en Buenaventura no es ningún estorbo, así las tractomulas se resbalen) y a su descomunal riqueza cultural, que hace a sus pueblos resilientes, a pesar de una pobreza como la de Haití y una guerra como la de Yugoslavia (juntas). Sus tecnologías de ritos mortuorios, goce musical, medicina tradicional, gastronomía y familias ampliadas les permite sobrevivir como cultura e ignorar casi por completo una cultura como la rola. El estado nuestro, tan proclive a entregarse a las grandes multinacionales, demuestra, una y otra vez, no querer aprovechar un poder que envidiarían culturas muy ricas que no saben cómo ser felices con su riqueza. Sigue mirando únicamente hacia donde está el gran capital, en vez de sacar provecho del vínculo histórico, carnal, sentido, con el África negra de donde proviene su población. Mira con racismo y desdén un continente entero y desconoce la cantidad de negocios que la Unión Europea, los chinos y los gringos hacen todos los días con él. Llega a cometer la desfachatez de nombrar, como primer embajador en Sudáfrica ¡a Moreno de Caro!
Las zonas económicas especiales tendrían que reconocer, primero, la propiedad de la tierra donde pretenden funcionar. ¿Se obtuvieron a sangre y fuego, a punta de fraude y extorsión, o con transacciones transparentes y confirmables? ¿Se les darán servicios públicos eficientes por encima de la población circundante o harán parte de un plan que incluya a todos los ciudadanos colombianos del área económica? Y, lo más importante, ¿lograrán que la población bonaverense deje de _ver pasar la riqueza_ y empiece a usufructuarla en posibilidades de comercio minoritario, cadenas de valor que incluyan ventajas endogámicas y contabilice los servicios de la naturaleza, tan abundantes en la región? Si no, lo único que harán será cambiarle la guasca al perro de la corrupción, el abuso y la proliferación de actores armados.