“Somos jardineros de ese gran sentimiento uribista” María del Rosario Guerra

Hablamos con la Senadora María del Rosario Guerra. Sostuvo que el partido Centro Democrático es excepcional, que tiene un gran líder y esperan poder llegar a un consenso para escoger el candidato presidencial.

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27 de Febrero de 2017

Información del líder

 
Nombre del líder
María del Rosario Guerra
Lugar y fecha de nacimiento
Sincelejo, Sucre 15 de octubre 1961
Ciudades donde ha vivido
Bogotá D.C., Sincelejo, Boston, Ithaca
Estudios
Economía en la Universidad del Rosario, Master en Economía Agrícola en la Universidad de Cornell, Maestría en Políticas Públicas en la Universidad de Harvard
Entidades o empresas con las que ha trabajado
Departamento Nacional de Planeación. Plan Nacional de Rehabilitación. Gerente general del Fondo Financiero de Proyectos de Desarrollo (Fonade) Decana de la Facultad de Economía y Vicerrectora de la Universidad del Rosario. Directora General de Colciencias. Ministra de Telecomunicaciones. Empresa Leico Consultores entre 2011 y 2013 con Gustavo Valbuena y Juan Daniel Oviedo
Actividades profesionales
Senadora del Partido Centro Democrático
Profesión frustrada
El doctorado
Líderes admirados
Winston Churchill y Juan Pablo II
Columnista favorito
Salud Hernández
Libros leídos recientemente
Hommos Deus’ de Yuval Noah Harari. Los grandes discursos de inauguración de los presidentes de los Estados Unidos. Los libros de Angus Deaton. Biografías de los Santos
Políticamente correcto
Películas favoritas
‘Lo que el viento se llevó’, ‘El hombre de la máscara de hierro’
Música favorita
El porro, los tríos, toda la música del altiplano, el Bambuco, Los Panchos
Churchill o Gandhi
Políticamente Churchill “hay que insistir, persistir, resistir y nunca desistir”. De mente y corazón, Gandhi
Bolívar o Santander
Bolívar
Qué piensa de Barack Obama
Tuve más expectativa de lo que se logró
 
Reflexiones

La Red Líder: Usted ha sido una de las senadoras que ha manifestado que la justicia debe sancionar a sacerdotes y religiosos abusadores de niños, ¿cómo explica que la Iglesia afirme que la culpa es de los padres?

María del Rosario Guerra: No es la Iglesia, hay que ser preciso, lo dijo un obispo que, a mi juicio, se equivocó totalmente. En el mundo hay cerca de cuatrocientos mil sacerdotes y el 98% de ellos realiza un trabajo pastoral maravilloso en condiciones de pobreza, en los lugares más apartados, dando cariño y educación, atendiendo a los niños y enfermos, ayudando a las familias y llevando el mensaje de Cristo. Esta es una labor que muy pocos podríamos hacer, no es fácil, y tristemente son solo unos pocos sacerdotes los que perdieron su norte, su amor a Cristo, su labor pastoral y terminaron en la pedofilia.

LRL: ¿Qué hacer en esos casos?

MRG: Esos casos hay que sancionarlos y la justicia tiene que actuar junto con la Iglesia, liderada por el santo padre Benedicto I y el Papa Francisco quienes han manifestado excusas por los que han cometido esos errores, sin dejar de lado su intención de sancionarlos. Nada que sea agredir a un niño puede ser justificado, venga de donde venga. Desde mi perspectiva, en este sentido se equivocó el Obispo de Cali que, por defender una responsabilidad económica, hizo una salida en falso que hizo más daño que bien. No puedo aceptar esto.

El pedófilo tiene que ser investigado y sancionado así sea cura o un ciudadano. Todas aquellas personas que dentro de la Iglesia sean pedófilas o se les haya comprobado abusos a niños deben tener, más allá del castigo eclesial, la sanción de la justicia colombiana. A los niños, como a las mujeres más vulnerables, se les debe garantizar un ambiente de crecimiento tranquilo. Los curas pedófilos no representan a la Iglesia, la mayoría de sacerdotes aman a Cristo, le sirven y defienden su iglesia. Por eso no acepto que se quiera generalizar y lamento los comentarios del Obispo de Cali.

El pedófilo tiene que ser investigado y sancionado así sea cura o un ciudadano

María del Rosario Guerra

LRL: Ahora el debate se traslada a los profesores en Bogotá, ¿qué opina?

MRG: De igual manera. Cuando uno es madre, tratamos de buscar los mejores sitios para que sus hijos no solo aprendan, sino que estén seguros. En la escuela están los maestros y al llevar a tu hijo allí, llevas un niño vulnerable, totalmente abierto a cualquier peligro. Lo que ellos encuentran es una jerarquía determinada por el profesor. En el mismo sentido, todo maestro que viole un principio esencial del ejemplo a sus alumnos, que abuse a los menores, tiene que ser sancionado. Para ello se practican pruebas que regulan la vinculación y el escalafón de los maestros desde el punto de vista de sus habilidades adaptativas y cognitivas en el aula de clase. Esto hay que hacerlo también en aspectos morales e inclinaciones sexuales. En el sentido de que no sean personas enfermas, no porque sean homosexuales. Cuando estas personas son enfermas tienen un problema psicológico, que tiene que ser tratado y por tanto tienen que apartarse del colegio.

LRL: ¿Cuál sería la solución?

MRG: Mi propuesta en concreto para la Secretaría de Educación y el Ministerio de Educación es que no se conformen con pruebas de conocimiento y habilidades, sino que también realicen pruebas psicológicas y estar permanentemente inspeccionando. A los niños les da miedo, les da pena verse amenazados por interponer una denuncia. Los padres tenemos que estar más atentos a sus comportamientos y al por qué algunas veces los niños temen ir al colegio.

LRL: ¿Apoya el referendo que promueve Vivian Morales de prohibir la adopción de niños para madres y padres solteros?

MRG: Sí. Lo apoyo porque precisamente creo que los niños deben tener el referente femenino y el masculino en casa. Lamentablemente, por diversas situaciones, en muchos hogares tenemos familias conformadas solo por solo mamá o papá, pero esto no quiere decir que sea el ideal. Hay madres solteras maravillosas, así como hay hombres fabulosos que mejor que cualquiera pueden cuidar y orientar en el crecimiento de los niños. Somos biológicamente diferentes y los niños necesitan tener y crecer con ambos referentes. En lo que tenemos que trabajar es en la familia, que se mantenga unida con respeto y amor, porque son las crisis en las familias las que llevan a problemas.

LRL: ¿Cree que la extensión de semanas en la licencia de maternidad fue buena y útil?

MRG: Es útil y buenísima. La tasa de natalidad en Colombia es solo del 1,9 y la de reemplazo es del 2,1. Colombia está por debajo de la tasa de reemplazo. Es decir que en las próximas generaciones el número de niños que van a nacer es muy inferior para reemplazar a los que mueren. Este es un problema serio que está viviendo el mundo, es importante pensar a futuro el tamaño de la población colombiana, las repercusiones laborales, las conformaciones familiares y el tema pensional, entre otros. Además, si hoy el promedio de hijos por hogar es dos y el promedio de personas por hogar es cuatro (mamá, papá y dos hijos), una mujer será madre dos veces en su vida productiva, que actualmente es de 35 a 40 años —eso no es nada—. Para una empresa a corto plazo no es nada. Por eso hoy están las posibilidades, apoyo con las sala cunas en las empresas y otras facilidades para las mujeres.

Igualmente es importante recalcar que hoy la gran mayoría de mujeres no cuentan con el ingreso para contratar una enfermera o una persona que les cuide sus hijos. Sabemos que esos primeros meses son fundamentales en la educación de un niño y si los hijos no van a estar con su mamá, ¿cómo vamos a lograr que en el futuro no tengan problemas de salud, psicológicos u otros?

LRL: Sobre la situación de las EPS en el sistema de salud colombiano, ¿cuál cree que debe ser una solución inmediata para resolver el problema?

MRG: Hay dos problemas serios. El primero es sanear las deudas que hay con el sistema, porque aquí lo que tenemos en riesgo son los hospitales. Estos están dependiendo en gran medida del giro de las EPS. Si no destrabamos el tema de poder pagarle a los hospitales para que se pongan al día, no hacemos nada.

Segundo, el tema de la corrupción en la salud está enquistado en los hospitales y ahí es donde creo que la labor de la Superintendencia ha sido pobre. Allí es donde deben estar las brigadas contra la corrupción en los recursos de la salud, que son gigantes, pero vemos que no pueden alcanzar para todo. Propongo, por un lado, un gran ejército de inspección y vigilancia por parte de la Superintendencia de Salud. Por otro lado, creo que la Procuraduría, la Contraloría y el Ministerio de Salud tienen que trabajar para conciliar esas cuentas, porque de lo contrario esto va seguir creciendo.

LRL: ¿Cuál cree que es la solución para evitar el hacinamiento en las cárceles de Colombia si no es con reducción de penas a delitos menores o penas alternativas a la privación de la libertad?

MRG: Retrocedimos en los últimos seis años. Se había previsto permitir que el sector privado en alianza con el sector público pudiera construir nuevas cárceles. En los últimos años no se ha construido ninguna. Tenemos 120 mil presos y algunos están viviendo en las estaciones de policía. Lo primero que se debió hacer era haber fue aumentar el número de cárceles. Segundo, se necesitaba mejorar la infraestructura, que es lamentable. Tercero, se ha debido promover las alianzas público -privadas. Si se ha promovido para vías y para otro tipo de proyectos por qué no para cárceles. Cuarto, hay delitos como los pequeños delitos financieros, y la pregunta es por qué el sector financiero y los bancos no son los que deben hacer la primera sanción. La justicia tiene una cantidad de delitos que han podido ser solucionados anteriormente, pero hay otros que efectivamente necesitan cárcel.

Las cárceles se hicieron porque en la justicia se considera que algunas personas son un peligro para la sociedad y por tanto deben estar recluidos en algunos sitios. No podemos dejar de tener cárceles o colonias agrícolas, pero tienen que haber algunos sitios donde la sociedad sienta que los condenados están pagando una pena de acuerdo al delito. En el debate del plebiscito sostuvimos que los criminales de delitos atroces debían ir a las cárceles. Propongo que se construyan más cárceles y que se mejoren las condiciones.

LRL: Dado que usted ha trabajado en el sector público y en el privado (academia) ¿cuál considera que debe ser el tipo de relación o comunicación entre ambos?

MRG: Siempre se ha querido la alianza universidad empresa. Hay ejemplos exitosísimos como Antioquia y la Ruta N. Bucaramanga ha avanzado mucho. Bogotá también ha tratado de mejorar. Ahí juegan un rol fundamental las Cámaras de Comercio, pero también la disposición de los empresarios a ver a la academia no como terceros aislados, sino como parte de su proceso de aprendizaje. A su vez, la academia debe entender que su labor no es solo formar gente, sino compartir el conocimiento al sector público. El país ha avanzado, pero todavía falta mucho y aquí entra otro actor: la Superintendencia de Industria y Comercio, pues las patentes son la mejor fuente de conocimiento para las empresas y es una forma de incrementar las alianzas.

Lamentablemente, estos últimos años se ha perdido el liderazgo para seguir fortaleciendo la unión entre las empresas y la academia. Tenemos que lograr esa alianza, se ha intentado, no es fácil, pero estoy segura de que los sistemas de innovación lo pueden lograr.

LRL: Según su experiencia como Ministra de Telecomunicaciones ¿cómo percibe el desarrollo de las telecomunicaciones en los últimos diez años?

MRG: Han avanzado muchísimo. Primero, el país ha dado un salto significativo en cobertura, tanto en telefonía móvil como en cobertura de Internet. Segundo, lamentablemente nos quedamos en desplegar la red de fibra óptica —que es muy importante— pero nos falta dar el último salto, que es llegar al hogar y a la empresa con la conexión. Tercero, me parece que se ha dado un avance significativo en motivar la generación de software. Esa industria ha avanzado y el país ha mostrado que tiene capacidad para avanzar. Cuarto, el sector privado ha sido el motor fundamental de la transformación de las telecomunicaciones en Colombia gracias al marco normativo y legislativo del país.

Por lo anterior, he sido crítica de que cómo se maneja la Comisión de Regulación de Telecomunicaciones, hay que protegerla como un órgano independiente y tiene que defenderse. La Comisión es la única que da reglas de juego claras al sector. Igualmente, creo que la labor de la Superintendencia de Industria y Comercio es muy importante en lo que tiene que ver con la vigilancia de los temas.

LRL: ¿Qué le preocupa?

MRG: Me preocupa que se ha hecho mucha política en el sector con el tema de las tabletas. Creo que esto es un error grande, pues no transforma. Debido a que, entre otras cosas, tiene que ir acompañado de capacitaciones y de otras variables. Segundo, me parece preocupante que el sector comience a sentirse maltratado por el Estado. Eso no le hace bien a un sector que es transformador, innovador y que debe sentirse motivado y estimulado por el Estado. No pide ni subsidios ni condiciones especiales, simplemente reglas del juego claras. Tercero, en el tema de comunicaciones me preocupa la televisión. Si bien ya se puede ver televisión por OTT o en plataformas de Internet, esta sigue siendo el medio a través del cual nos informamos.

LRL: ¿Cree en la independencia de los medios?

MRG: No.

LRL: ¿No era igual que en el Gobierno anterior?

MRG: No fue igual. En la época de Uribe hubo más independencia que hoy en día, y ese es uno de los temas que más daño le hace a la democracia en Colombia.

LRL: ¿Cuál es su posición sobre la manera de escoger el candidato presidencial del Centro Democrático?

MRG: Nosotros tenemos un partido excepcional. Primero, tiene un gran líder y fundador, que es el presidente Álvaro Uribe. Segundo, es un partido que tiene una columna de principios programática bastante clara. Eso nos diferencia de todos los demás partidos. No está esperando el puesto -lo que no quiere decir que no lo necesite- ni está esperando que le den. Si se está aquí es porque hay una identidad de principios, eso no lo podemos dejar perder. Tercero, nadie puede sentirse dueño del partido, aquí todos somos sus constructores. Si el partido logra por consenso definir la regla y el candidato presidencial sería lo ideal.

Nadie puede sentirse dueño del partido, aquí todos somos sus constructores

María del Rosario Guerra

LRL: ¿Y si no llegan a un consenso?

MRG: Exclusivamente se haría una consulta si a la par hay consulta en otros partidos. Me parece catastrófico llegar a eso para un partido que tiene identidad y organización. Nuestro partido sí está en capacidad de poder llegar a un consenso. Además, nuestro partido tiene militantes carnetizados, tiene una base de datos importante. Si eso se actualiza, estamos en capacidad de hacer una gran labor con la militancia del partido. Que sea la militancia del partido la que escoja a sus candidatos y no una consulta suelta donde se pueda meter cualquier otro que quiera afectarla. Ojalá podamos llegar a un consenso, y yo creo que lo tenemos, porque en últimas, los votos de este partido son los votos del uribismo. Somos artesanos, jardineros, motivadores de ese gran sentimiento uribista.

No podemos creer que tenemos los votos, que se bajen de la nube esos candidatos que creen que tienen los votos. El que tiene el caudal de votos es Álvaro Uribe Vélez. Lo que hemos hecho es ayudar a que esos votos se mantengan vivos y firmes. Por eso la preocupación del presidente Uribe es que ese gran caudal continúe y no muera. A Uribe no lo vamos a tener para siempre, porque todos en algún momento tendremos que retirarnos.

Somos artesanos, jardineros y motivadores de ese gran sentimiento uribista

María del Rosario Guerra

LRL: ¿Cómo está el interior del Centro Democrático?

MRG: Se realineó bastante. Hace algunas semanas hubo una reunión muy buena de reajuste del partido. Pero siempre hay voces que quieren ser protagónicas y quieren hacer ver como si fueran los dueños del partido o como si fueran las personas que llevarán la vocería. Nadie lleva la vocería de Álvaro Uribe. Él tiene su propia voz, cuando él quiere algo directamente lo dice o específicamente le pide a la persona que lo diga, eso es lo primero.

Segundo, hay personas que han demostrado ser leales al partido, estar en las buenas y en las malas y que han sido trabajadores incansables. Hay gente nueva que se ha vinculado al partido, y todos caben, pero eso sí, con respeto. Acá el codazo no se puede aceptar, porque no somos un partido caótico para que se den estas cosas.

LRL: ¿Le preocupa la polarización política del país?

MRG: Sí. Tiene cosas buenas, pero me preocupa de la polarización que, en ese río revuelto, se deslegitimen las voces que estamos defendiendo las instituciones y la democracia. Que por esa vía aquello que sea disonante como la fuerza gobernista se estigmatice, se margine y se ignore aquello que sea disonante. Es un poco lo que erróneamente ha hecho el gobierno Santos, porque en una democracia la oposición es fundamental. Un líder tiene que saber que tiene que aprender a manejar esas discordias. Allí donde se muestra el talento del líder para superar dificultades y poder seguir adelante con su propósito.

LRL: ¿Está de acuerdo con las posturas contra la corrupción?

MRG: Siempre he estado en contra de la corrupción. Entre otras cosas, he tenido dolorosamente que decir que mi familia es señalada por corrupción, siendo yo la primera en señalarlos. Me duele porque soy de las que creo que entre más le da Dios a uno, más tiene que dar uno en rectitud y ejemplo. Por eso los sanciono, les he quitado el saludo, les he pedido que renuncien, porque me parece terrible que hayan dañado el apellido, que lo hayan pisoteado.

LRL: ¿Está de acuerdo con el referendo anticorrupción?

MRG: En el gobierno del presidente Uribe en el año 2003 se promovió un referendo que incluía una pregunta contra la corrupción y la politiquería, y salíamos a defenderlo. Hemos venido dando estas batallas, en su momento, esa pregunta fue la de mayor votación, tuvo aproximadamente 5.700.000 votos. Lo que no se puede aceptar es el oportunismo de ahora de hacer un referendo.

Uribe promovió un referendo que incluía una pregunta contra la corrupción y la politiquería, lo que no se puede aceptar es el oportunismo de ahora de hacer un referendo

María del Rosario Guerra

LRL: ¿Qué ha hecho o planea hacer?

MRG: El lunes 27 de febrero en Sincelejo voy a apoyar a un grupo de ciudadanos en un plantón contra la corrupción de Sucre, para recuperar la dignidad y la moralidad de este departamento. Lo que estoy promoviendo es sanción social con pitatones y chiflatones. Por ejemplo, si están en un restaurante y llega una persona que ha sido sindicada y condenada por corrupción se le chifle y se le pite hasta que le de vergüenza y se vaya. Que no puedan ser profesores o dar conferencias, que no puedan entrar a sitios públicos. El problema es que comenzamos a aceptar que el corrupto llegue a un restaurante y lo tengas al lado, y en el Congreso van y te abrazan y te dan besos. Eso es lo que hay que decir, esto no es con oportunismos. Estas es una movilización de todos exigiéndole a la Procuraduría que sancione. Parte del problema es que la Fiscalía y la Procuraduría no están actuando y tienen que hacerlo.

LRL: ¿En qué sentido?

MRG: Me dio muy mala espina que el Fiscal sale y hable con lo que recibió de él. Y luego, va y se patrasea. Me preocupa que el Fiscal ahora empiece a echarse para atrás, que el Concejo Electoral comience a frenarse y también la Procuraduría. Si el Fiscal fue asesor de Navelena entonces debió declarase impedido. Le pueden preguntar al Procurador Carrillo, cuando hablamos para darle su voto, le dije: “lo único que le pido es lucha contra la corrupción”. Porque se dice que llegan los procesos y compran la decisión en la Procuraduría.

LRL: ¿Puede alguien hablar de corrupción?

MRG: No puede hablar el presidente Santos de corrupción porque no tiene autoridad moral. Se paró en Barranquilla en septiembre del 2016 y dijo frente a una audiencia, está grabado, que “esto es como el amor, si ustedes me dan su voto, yo les doy la inversión”. Eso es comprar votos y comprar conciencia. Para ganar la reelección, y lo tengo grabado, el señor se levantó con uno de los candidatos en Sucre, que luego lo cogieron en un carro con 500 millones de pesos en las elecciones de octubre del año 2015.

Que no venga a hablar de autoridad en corrupción, y con eso no quiero decir que no la haya en personas cercanas a nosotros. Por eso digo, en mi familia las hay y he sido crítica. Las hay en nuestro partido con personas afectas, las ha habido y las hemos sancionado. Pero tenemos que seguir en esta campaña y en esta lucha, de lo contrario todo el discurso muere.

 

 
Perfil de liderazgo

La Red Líder: ¿Cuáles considera que son esas influencias que han determinado su estilo y motivaciones de liderazgo?

María del Rosario Guerra: Desde el punto de vista político, el presidente Álvaro Uribe. Mi hechura política y no el ejercicio público es con el referente de hacer política con el presidente. Esta es una política de escuchar, de servir, de preocuparme por la gente, sin dejar de lado la combinación entre conocimiento y servicio.

Mi madre es un ejemplo maravilloso. Fue una mujer muy luchadora en la política, porque ella viene de una familia política desde su abuelo, quien a finales del siglo XIX fue senador, y su papá, que fue congresista. También acompañó a mi padre, que fue político y contribuyó a la creación del departamento de Sucre. Admiré la labor de la mujer en la política, en ella veo esa mujer sencilla, pero de una profunda claridad en el tema político.

LRL: ¿Cuáles cree que fueron sus primeros rasgos de liderazgo?

MRG: Desde niña. Siempre he llevado la batuta y he estado centrada en tres temas. Primero el ejemplo, tengo claro que para trascender el ejemplo es fundamental. Segundo, el conocimiento, formarme, comprender y estudiar los temas es fundamental. Tercero, la resiliencia entendida como la cercanía a la gente. Estos tres temas fundamentales siempre se han mantenido como una constante en mi vida. Acompañado de dos cualidades, la humildad, que no significa debilidad, sino que siempre se puede aprender de los demás y los principios.

LRL: ¿Cómo cree que maneja la inteligencia emocional?

MRG: Es una de mis fortalezas. Entre otras cosas porque siempre he tenido como principio lograr ganarme a la gente, más allá de sus mentes o sus manos, su corazón. Eso es lo que siempre trato de hacer, que vean en mí una persona con principios, calificada, pero también en la que pueden confiar y con la que pueden tener un diálogo sin dogmatismos.

LRL: ¿Qué adversidades ha tenido que superar?

HA: Muchas. He tenido momentos en que mis proyectos no han salido como hubiera querido, concretamente cuando fui ministra. Tuve dos proyectos de ley que me hundieron en el Congreso porque no cedía a las presiones, pero como Dios es maravilloso —y yo no desisto— los volví a presentar y los saqué adelante logrando convencer que eran necesarios para el país y apoyada de otros grupos de interés, que veían que valían la pena. Ahí tuve un traspié que me dolió, uno normalmente no está acostumbrado a las derrotas, pero lo manejé insistiendo y persistiendo.

Inclusive hasta el presidente Uribe, la madrugada del 19 de junio del 2009 en el Congreso, le quitó el apoyo a mi proyecto con el cuento de que era más importante “el Cali” que la Ley de Tecnologías de la Información y la Comunicación. Me la aprobaron a las tres de la madrugada. Y luego, en la Cámara me aprobaron la conciliación a las diez de la mañana. No lo olvido, porque ese día en Sincelejo a mi padre le dio un derrame, me acuerdo que cuando me avisaron quería irme para allá, pero no podía porque estábamos en la votación final para el proyecto. Esto demuestra que sabía la importancia del tema y que a pesar de todos los obstáculos logré superarlos no por obstinación sino por el bien del país. Gracias a eso el sector postal y el de comunicaciones han podido avanzar.

LRL: ¿Cuáles han sido sus principales aliados o amigos profesionales?

MRG: He sido bendecida porque he trabajado siempre donde he querido y lo que he hecho me ha llenado de felicidad, nunca he trabajado en algo que no me guste, que me aburra o que haya sido solo por dinero.

En mi primer trabajo, quien me recibió fue una persona maravillosa, que recibió mi hoja de vida apenas regresé de Cornell a través de la Universidad de los Andes, sin ser de esa universidad. Juan Manuel Perfetti del Corral fue mi primer jefe, a quien aprecio muchísimo y con quien tengo una gran amistad. Luego tuve un segundo jefe, Jesús Antonio Bejarano Ávila ‘Chucho Bejarano’, de quien aprendí mucho, pues era un hombre supremamente analítico y estaba involucrado en todos los procesos de paz con el M-19. Para mí fue un gran mentor en temas de análisis político ligados a lo comunitario. Una tercera persona de quien aprendí muchísimo durante mi periodo en Fonade fue José Antonio Ocampo, mi tercer jefe. Son personas a quienes tengo claramente identificadas y a quienes guardo una inmensa gratitud. Luego tuve un cuarto jefe, Guillermo Salah Zuleta de la Universidad del Rosario, de él aprendí la disciplina y la puntualidad en el ejercicio. Por último, se encuentra el presidente Uribe, de él aprendo a servir con amor, responsabilidad, honestidad y dedicación a la patria. Esos son mis mentores, a quienes guardo una gratitud inmensa por todo lo que me han enseñado. Siempre he tenido algo claro: no trabajar con todo el mundo, solo trabajo con quienes pueda aprender no solo en crecimiento intelectual, sino también personal. A pesar de que me presenten muchas ofertas, no acepto.

LRL: ¿Cómo ha sido el liderazgo colectivo en su experiencia?

MRG: Una de mis características es que construyo las políticas públicas con la gente. Es decir, trabajo siempre con mi equipo, difícilmente tomo una decisión de política pública sin haber podido interactuar con mi equipo, que se encuentra constituido en su mayoría por jóvenes menores de 30 años, siempre les consulto su opinión.

En mis clases de liderazgo y en los seminarios que he dado porque mi formación en Harvard en gran medida en temas referentes al liderazgo, tengo plena convicción en el liderazgo colectivo es estar abierto a escuchar sin perder la claridad para poder sopesar las decisiones.

LRL: ¿En que áreas de la vida colombiana ve liderazgo colectivo?

MRG: Hay algo muy complicado en el país. Nos hemos limitado a ver al líder como el que decide todo, es decir, el líder es el que tiene la idea y el que pone en marcha, lo cual es un error craso. Porque hasta las personas más inteligentes, como el expresidente Uribe, siempre preguntan. La gente cree que él es impositivo, y es un caso que se ha desvirtuado, él tiene principios y consulta con los demás. Cuando estuve en Harvard hice un trabajo sobre su persuasión y su capacidad de persuadir, les decía a los profesores: “si hay una persona que le guste escuchar es al presidente Uribe”.

Tristemente, la gente en Colombia la han acostumbrado por la forma en que ha sido educada, a ser pasiva y no proactiva. Sin embargo, gracias a Dios se ha logrado, sobre todo en las empresas, recalcar la importancia de generar trabajo en equipo, con la promoción de la construcción de redes, con las redes sociales se han abierto nuevas posibilidades. Considero que se ha avanzado muchísimo en tratar de construir.

LRL: ¿Por ejemplo?

MRG: Con el simple hecho de querer promover un proyecto de ley respecto a la pesca artesanal y pedir una opinión. En ese momento estás construyendo política pública a través de poder escuchar, y es también liderazgo. Lo importante es escuchar, construir y saber la posición que se quiere asumir. Creo que en el país hemos mejorado muchísimo y esta es precisamente la manera de hacer que la gente participe.

LRL: De acuerdo con una encuesta del Centro de Liderazgo Público de la Universidad de los Andes hay una crisis de liderazgo, ¿qué opina al respecto?

MRG: Sí. Cuando le preguntas a la gente qué es un líder, dicen que “es aquel que va adelante, o sea es el primero que opina, el primero que propone, el primero que pronuncia” eso es lo que entiende la gente. Pero se les olvida que es más que eso, es aquel que da ejemplo, que además logra transformar circunstancias porque se puede tener liderazgo desde la unidad familiar, es aquel que logra también captar la mente, los corazones y la mano de los colombianos, que todos trabajen por el mismo propósito.

En el caso de Uribe, el mismo propósito fue lograr generar confianza y seguridad. Ahora tenemos que lograr, frente a esta nueva realidad del país que nos está preocupando, recuperar la institucionalidad, la confianza en las instituciones, que no todos son corruptos, que hay gente maravillosa y que la mayoría de los colombianos son trabajadores.

LRL: ¿Qué le aconseja a los líderes jóvenes?

MRG: Actualmente les digo a mis alumnos y grupos de ejercicio de liderazgo que lo primero y más importante es la coherencia en su vida entre actuar y pensar, porque hay gente que tiene un discurso maravilloso, pero vas a ver y vive totalmente diferente. Es decir, si estás hablando de honestidad esa coherencia tiene que verse reflejada, desde no cogerse el lápiz que le dan para que ejerza su labor, hasta tener un manejo pulcro en el tema. La coherencia va ligada al ejemplo.

Segundo, conocimiento: que haya más educación, pero también que haya más gusto por el aprendizaje y por el desaprendizaje, son las dos cosas. Les digo que no se casen porque lo dijo A o lo dijo B, es la mejor manera. Porque la gente lo mira a uno porque tiene la capacidad de confrontar o hacer ciertos debates reflexivos.

El tercer tema se refiere a la ética y la vida que llevan. La parte interior que los mueve a hacer las cosas se liga a tres cualidades que se deben trabajar. La primera es la comunicación, hay que saber comunicar porque es fundamental, la segunda es saber trabajar y la tercera saber relacionarse. Creo que a nuestros jóvenes hay que motivarlos, en el sentido de que el líder no es solo el que está en la vida pública, sino en el ámbito que usted desee.

LRL: Montería fue un caso de éxito de liderazgo público en el gobierno pasado debido a su transformación y a los resultados obtenidos, ¿a qué cree que se debió esto?

MRG: Lo de Carlos Correa es la sumatoria de dos factores, de Marcos Daniel —el ex alcalde— y de él. ¿Cuál fue el éxito? La continuidad en la política, actuar involucrando a la gente y el actuar correctamente. Eso es muy importante porque cuando la gente es correcta te motiva a trabajar con ellos, eso me pareció clave. Ese fue un caso importante y muy valioso.

Otro ejemplo es la transformación que hicieron en Barranquilla, pero también fue la sumatoria Alex Char y Elsa Noguera, continuación, en tres años no es posible hacer esa transformación, eso es fundamental. En el caso de Uribe lo logró porque pudo estar en la presidencia ocho años. Si le preguntas a la gente que caracterizó al presidente Uribe, te responderán que es la política de los tres huevitos, y la gente trabajó en eso.

LRL: ¿Conoce algún otro ejemplo?

MRG: Otros casos importantes se encuentran en los municipios del Eje Cafetero, teniendo como pilar de su éxito un buen comportamiento, continuidad política y en su equipo.

LRL: ¿A qué personas en la actualidad le reconoce liderazgo público?

MRG: Definitivamente al presidente Uribe.

LRL: ¿Algún otro?

MRG: Hay líderes que luchan por los derechos humanos pero tristemente terminan tomando partidos políticos. Cuando los líderes son de causas no partidistas me gustaría que no tomen partido.

He seguido el caso de Ángela Merkel, quien ha logrado un tema importante como mujer.

LRL: Mirando hacia atrás, pensando en líderes colombianos, ¿cuál le atrae?

MRG: Carlos Lleras Restrepo fue un hombre importante para poner en su sitio ciertos temas de la vida nacional. Otra persona que contribuyó mucho fue Virgilio Barco, la gente no lo mira como un líder, pero fue alguien que transformó la vida política colombiana, porque fue el primer presidente que dijo “un momentito, aquí separemos las ideologías políticas. Si vamos a gobernar los liberales, se gobernará de acuerdo con nuestros planteamientos”. Esa parte me parece fundamental, debido a que en el país algunas personas no ven las diferencias claras desde el punto de vista partidista, como se ven en los Estados Unidos. Al ver los debates de los candidatos en ese país, es claro cuál es el corte del candidato, sea este demócrata o republicano, tanto en materia impositiva como en temas trascendentales como abortos y adopciones. En este sentido, Virgilio Barco fue un presidente que se destacó y es de valorar por su claridad.

LRL: ¿Quiénes cree que serán los líderes del futuro?

MRG: No sabría porque los líderes no pueden ser solo aquellos que estén ligados a la vida política. Hay jóvenes que han comenzado a resaltar. Por ejemplo, en una reunión que tuve en Pereira con jóvenes empresarios, que si siguen en lo que están —aprendiendo las buenas prácticas, ganando en temas éticos— van a llegar a ser unos empresarios maravillosos. Hemos opacado a los líderes empresarios con el tema político. El proceso de Mario Hernández en Inalde es un gran trabajo en términos de procesos empresariales y de liderazgo, donde tiene un bajo perfil ante la opinión pública, pero muy importante en la transformación empresarial.

LRL: ¿Qué otro ejemplo?

MRG: Por ejemplo, veo en mi esposo a un hombre, presidente de gremio -no me da pena decirlo- supremamente prudente, que ha transformado el sector agropecuario.

Hay personas que no buscan ser reconocidas públicamente, sino más bien trabajar y hacer liderazgo desde su tema, eso lo valoro mucho. Porque ese es el liderazgo que busca trascender, pero no desde lo público ni lo político, sino desde otro entorno. No entiendo un líder que no trascienda, trascender es dejar huella.

LRL: Ronald Heifetz sostiene que liderar es vivir peligrosamente. Porque el liderazgo tiene un lado no glamuroso, del que poco se habla: genera que otros se opongan a la iniciativa de liderazgo llegando incluso a buscar detener al líder. Esto ocurre porque el liderazgo transformador genera cambios y “pérdidas” para la gente desequilibrando el statu quo. ¿Qué opina de esto?

MRG: Tiene toda la razón, porque cuando uno asume posiciones, por ejemplo, cuando públicamente digo que soy defensora de la familia, de la vida y de su concepción, lo hago por convicción, pero también desde una posición de visibilidad pública. Eso automáticamente te pone en riesgo. Aquí hay dos cosas, quedarse callado y no expresar lo que se piensa y se siente para no tener contradictores y no entrar en ese filo peligroso para muchos del ataque y la deslegitimación, o se asume, y eso es lo que es el liderazgo. Por eso el líder que no esté dispuesto a asumir esos peligros, de que te confronten ideológica, moral y físicamente mejor debe retirarse, pues no es un líder.

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