Sierra Viva une al Estado, la empresa privada y la comunidad Arhuaca en la conservación de la Sierra Nevada de Santa Marta

Esta semana Sierra Viva es #TrendingLíder por el liderazgo colectivo que han ejercido para restaurar y conservar el ecosistema de la Sierra Nevada de Santa Marta. Hablamos con Jennifer Villalba, Directora Ejecutiva de la Corporación Horizontes.

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08 de Noviembre de 2017

Red Líder: ¿En qué consiste la iniciativa de liderazgo del Programa Sierra Viva?

Jennifer Villalba: Sierra Viva es una iniciativa que busca fortalecer el modelo de desarrollo ambiental de la comunidad indígena Arhuaca a través de la Gestión Integral de Residuos Aprovechables y Peligrosos en el Resguardo, manteniendo una interlocución permanente entre el pensamiento indígena y el grupo de aliados no indígenas.

Sierra Viva como programa de manejo de residuos sólidos es un ejemplo de trabajo respetuoso, cooperativo, intercultural y de protección ambiental que busca aportar a las comunidades involucradas la esperanza de conservar su territorio sin residuos sólidos, como garantía de existencia de su hábitat para las generaciones futuras.

Nuestro lema es “Unidos por un propósito, proteger y limpiar el corazón del mundo”, con el que se quiere transmitir el compromiso intersectorial e intercultural del programa.

R.L.: ¿De dónde surge Sierra Viva?

J.V.: El programa Sierra Viva surgió en el 2008, como una iniciativa público-privada, luego de identificar la problemática ambiental asociada a la inadecuada gestión de residuos. Esto a raíz de la preocupación de las autoridades indígenas y Tetra Pak frente al manejo de los empaques, en el marco del programa "Desayunos con amor" del ICBF.

R.L.: ¿Han sido receptivos los habitantes de la Sierra frente al trabajo de Sierra Viva?

J.V.: Desde la creación de Sierra Viva la comunidad indígena Arhuaca ha liderado las actividades del programa de manejo de residuos sólidos. Han sido ejemplo de trabajo respetuoso, cooperativo, intercultural y de protección ambiental.

Para esta comunidad es vital el cuidado de la Madre Tierra y de la Sierra Nevada de Santa Marta, considerada por ellos territorio sagrado y el corazón del mundo, y cuya protección garantiza la permanencia de la vida.

R.L.: ¿Cómo han desarrollado la iniciativa?

J.V.: Sierra Viva se ha consolidado gracias a la metodología que ha liderado la comunidad indígena Arhuaca de la mano de la Corporación Horizontes Proyectos con la Comunidad y sus aliados.

El programa está liderado en terreno por miembros de la comunidad indígena, quienes en reuniones y asambleas comunitarias reciben formación relacionada con la importancia del territorio y su protección, y se capacitan en manejo de residuos. Saúl Mindiola, indígena Arhuaco, es el líder del programa, quien junto con 12 líderes gestores de la comunidad Arhuaca realizan los procesos de formación y operación.

A través del diálogo puerta a puerta, transmiten en lengua nativa el funcionamiento del programa y sus beneficios, involucrando las tradiciones ancestrales y culturales con la necesidad del manejo de los residuos.  

Se realiza el diagnóstico para la operación en cada población en el que se evalúa la situación de residuos almacenados en huertas, caminos, casas y fincas y se hace la distribución de sacos de nylon para depositar separadamente estos residuos sólidos.

Luego se hace el acopio de estos en las canastas y casetas instaladas por el programa, para posteriormente ser transportados en mula o caballo en trayectos que oscilan entre una hora y catorce horas hasta la caseta de acopio. Allí se recogen y se transportan en camionetas 4x4 hasta Valledupar, en el Cesar, en donde son entregados a la cooperativa de recicladores para su adecuado manejo.

Bajo estos lineamientos, se han involucrado en el programa Sierra Viva 22 de los 64 pueblos Arhuacos con una cobertura aproximada de 12.600 habitantes indígenas como beneficiarios directos.

R.L.: ¿Qué ha implicado el proyecto en términos de creación de infraestructura?

J.V.:  Al año realizamos 300 jornadas de recolección de residuos sólidos en comunidades y fuentes hídricas del territorio Arhuaco y entre 40 y 60 desentierros de residuos. Esto ha implicado la creación de 7 rutas de recolección, la instalación de 17 casetas o centros de acopio y 13 compactadoras. Todo en su conjunto ha permitido recolectar 393.852kg de residuos potencialmente reciclables y 8.599kg de baterías.

R.L.: ¿Qué ha sido fundamental en el proceso?

J.V.:  El seguimiento realizado por los líderes del programa en la comunidad Arhuaca y sus aliados ha sido esencial para la permanencia del programa, sumado a la estrategia de comunicación que permite dar a conocer no sólo a la comunidad los avances, sino también a nivel nacional e internacional la relevancia de Sierra Viva como ejemplo de liderazgo colectivo.

R.L.: ¿Han visto un cambio de cultura frente al manejo de residuos en las comunidades?

J.V.:  En la Sierra Nevada se desconocía el impacto ambiental de los residuos sólidos, por lo que existía una gestión inadecuada de los mismos.

Con la creación del programa Sierra Viva se generó un cambio que permitió hacer un mejor manejo de los residuos sólidos, evitando las quemas y los entierros. Se ha concientizado a la comunidad de la importancia de hacer un manejo adecuado de estos, permitiendo la conservación de su territorio y el disfrute del mismo a las generaciones futuras.

La relación de las comunidades indígenas con la madre tierra es ejemplo para la sociedad, pues nos enseña que, si la cuidamos y respetamos, ella nos permitirá la prolongación de la vida.

R.L.: ¿Qué otros resultados han tenido?

J.V.: La experiencia del proyecto ha vislumbrado la necesidad de definir un modelo de sostenibilidad y de extrapolar los aprendizajes para la escalabilidad a otros territorios indígenas, y la formulación de políticas diferenciales para estos.

Es por esto que durante este año se avanza en el afinamiento y sistematización del modelo, el cual pretende ampliar la cobertura del programa e involucra una agenda institucional con el Gobierno Nacional, comunidades indígenas y fuentes de cooperación con el fin de avanzar en estos temas.

R.L.: ¿Qué ha sido lo más difícil?

J.V.: Alcanzar la sostenibilidad financiera del programa, por lo que es prioritario continuar fortaleciendo la participación tripartita de la empresa privada, el Estado y las comunidades.

R.L.: ¿Cuáles han sido los principales aliados?

J.V.: El programa Sierra Viva es liderado por la Confederación Indígena Tayrona, la Comunidad Indígena Arhuaca, ROMIN y la Corporación Horizontes Proyectos con la Comunidad, y cuenta actualmente con el apoyo económico y estratégico de las empresas Tetra Pak y Fundación Grupo Familia, quienes participan en esta gran labor para la conservación de la Sierra Nevada de Santa Marta declarada por la Unesco como Reserva de Biosfera y Patrimonio de la Humanidad en 1979.

Desde su nacimiento el programa ha contado con diferentes aliados y ha sido apoyado por diferentes empresas privadas y organizaciones: Carrefour, Bavaria, Alpina, Pilas con el Ambiente, Natura, Coca-Cola, Conexión Colombia, Juan Valdez y Tamarin Foundation.

R.L.: ¿Cómo cree que beneficia esta iniciativa al país?

J.V.: En la actualidad el país se enfrenta a retos importantes en el marco del posconflicto y del desarrollo sostenible. Experiencias como las de Sierra Viva son un reflejo de articulación, de gestión y aprendizaje y de la posibilidad del trabajo colaborativo en pro de un bien común. 

Experiencias de manejo integral de residuos en territorios aislados y complejos que se mantienen a lo largo del tiempo, como lo es la experiencia de Sierra Viva, son insumos fundamentales para la discusión de la política pública en el tema de responsabilidad extendida del productor. Es necesario mostrar a través de la experiencia el compromiso de las empresas, las dificultades del proceso y los costos asociados.

Si bien el programa se consolida en un modelo a seguir por otras comunidades indígenas, y sobre todo en territorios que cuentan con ecosistemas estratégicos, la institucionalidad y la construcción de un esquema comunitario sostenible son retos que aún se deben abordar desde el programa. El país viene transformando las políticas y regulaciones para la gestión de residuos sólidos y, sin duda, casos como el de Sierra Viva se convierten en insumos indispensables para el diseño de políticas diferenciales para estos territorios.

R.L.: ¿Cómo ha sido el liderazgo colectivo en su experiencia? 

J.V.: Sierra Viva es ejemplo de liderazgo colectivo gracias al trabajo respetuoso, cooperativo, intercultural, de interlocución continua, escucha permanente y sin protagonismos, que busca restaurar y conservar un ecosistema estratégico para el país y el planeta.  

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