Marta Lucía Ramírez #TrendingLíder360º

En la semana de los #2AñosRedLíder publicamos los perfiles de liderazgo de los candidatos presidenciales que han pasado por La Red Líder. "Las juventudes son el futuro y con ellas, se debe transformar la manera tradicional de hacer política" Marta Lucía Ramírez. Perfil publicado el 6 de septiembre de 2015

Fundación Liderazgo y Democracia
Fundación Liderazgo y Democracia
Fundación Liderazgo y Democracia
203 Seguidores125 Siguiendo

13 Debates

271 Artículos

Artículo

787

15 de Febrero de 2017

Perfil publicado el 6 de septiembre de 2015

 

LRL: Una visión de liderazgo tiene un diagnóstico de la situación a intervenir, una meta hacía a dónde ir y una fórmula para lograrlo. ¿Cuál diría usted que es su diagnóstico, fórmula y meta?

MLR: Diagnóstico: Colombia ha sido un país sub-gerenciado que pierde gran parte de su potencial por falta de educación, cultura ciudadana, desorden y baja planeación y seguimiento. Además, por falta de rigor en el cumplimiento de la ley.

Meta: Lograr de Colombia un país emprendedor, educado, seguro, competitivo e incluyente, como consecuencia de que las mujeres y los jóvenes influyan en los roles de poder público y privado.

Fórmula: Decidí participar de la política electoral porque en el manejo del Estado radican buena parte de nuestros problemas. Cuando he tenido funciones públicas, he aplicado exitosamente en ellas, las herramientas de desarrollo gerencial que aprendí trabajando en el sector privado con Luis Carlos Sarmiento. Quisiera lograr que el manejo del Estado parta de aplicar en cada sector de la administración publica, un trabajo sistémico que permita avanzar simultáneamente en diferentes escenarios y lograr metas de corto, media y largo plazo que involucren el seguimiento y participación de la ciudadanía.

LRL: ¿Cuál es el ejemplo que usted le da a sus seguidores? Y ¿Cómo encarna con su ejemplo los valores de su visión?

MLR: Trato de mantener coherencia en buscar y aportar siempre sin reservas todo lo que dependa de mi, que más sirva al bien común y contribuya a construir una Colombia segura, emprendedora, educada, justa, incluyente y en paz.

En cuanto al ejemplo, mantenerme firme en la búsqueda de ese ideal y luchar por él.

LRL: ¿Cuáles son sus principales resultados en materia de liderazgo?

MLR: Haber diseñado en Colombia, en 1998, la primera política pública de emprendimiento que hubo en América Latina y una de las primeras a nivel mundial. Trabajé en ello, contra el escepticismo de muchos de mis colaboradores en el Ministerio de Comercio Exterior y gracias al empeño y la pasión que este programa de “Jóvenes Emprendedores Exportadores” produjo en los más jóvenes. Dedicamos prácticamente a un apostolado para que las universidades incluyeran programas y cátedras de emprendimiento en las facultades de economía administración ingenierías y derecho.

De otra parte, el haber insistido como ministra de la Defensa Nacional en que las mujeres de la fuerza aérea debían tener la opción que convertirse en pilotos de aviones de combate, cosa que no sucedía al momento de mi llegada al ministerio.

De la misma manera, haber insistido en que las mujeres oficiales tuvieran la opción de ser llamadas a curso para Generales de la República, ya que a mi llegada al ministerio las retiraban del servicio en el rango de coroneles. Gracias a mi insistencia, el presidente Uribe apoyó que se les abriera la posibilidad de llamarlas a curso siempre que cumplieran los requisitos de desempeño. Lamentablemente en esa época, solamente podían hacerlo dentro del cuerpo administrativo de la fuerza pública.

Posteriormente, en el Senado insistí mediante un proyecto de ley en que en el Ejército y en general en la fuerza pública, las mujeres deberían tener la opción de hacer parte de la carrera de las armas. Si bien es cierto que el proyecto fue hundido por solicitud del entonces Ministro de defensa, logré que el viceministro Pinzón y los comandantes se comprometieron a hacer el primer llamamiento de mujeres en la incorporación de enero del 2008 y gracias a ello el Ejército tendrá sus primeras mujeres generales dentro de la carrera de las armas aproximadamente en 28 años.

Finalmente, el haber logrado impulsar en el Ministerio de Defensa el programa de desmovilización masiva de combatientes de la guerrilla para lograr tres objetivos: primero, sacar niños de la guerra, acceder a la información de inteligencia de los grupos armados y debilitar la confianza y cohesión interna de los grupos armados como consecuencia de las constantes fugas o desmovilizaciones. 

LRL: ¿En Colombia es diferente el liderazgo político de las mujeres al de los hombres?

MLR: El liderazgo de las mujeres es mucho menos visible y ha sido mucho menos reconocido, porque desafortunadamente, en Colombia todavía se le da mucho más espacio político a los hombres que a las mujeres.

Hay muchas iniciativas que han venido de mujeres, solo que muchas veces la mujer no permanece en los escenarios de poder tanto como los hombres. Algunas veces la mujer se hace al lado, o la hacen al lado, por eso no logra impactar tanto la transformación de la sociedad colombiana.

Ha habido mujeres con un liderazgo político muy importante, hablo de mujeres que abrieron el derecho al voto femenino, como Esmeralda Arboleda y todas ellas, ha habido mujeres como Cecilia López, es una mujer cuyo liderazgo político no ha tenido todo el reconocimiento y la posibilidad de transformación que hubiera podido tener.

El problema que estoy viendo en la mujer, es su poca permanencia en la política. Las mujeres entran y salen, hasta hay días en los que yo misma quisiera salir corriendo, porque este es un ambiente demasiado turbio. Me doy cuenta que la mayoría, no todos, de los que están en la política, están dispuestos a estar ahí a cualquier costo.

Como uno tiene límites, hay costos que no está dispuesto a pagar. Sin embargo, cuando siento ese ambiente turbio, me hago a la imagen de que en el barro siempre hay lotos, quiero ayudar a que haya muchos lotos en la política colombiana y lo hago con la gente joven, diciéndoles “hay barro, pero traten de ser un loto en esta política. Hay que tratar de ser distintos, hay que dar la lucha”.

Las mujeres entran, tienen ideas, están preparadas, son talentosas, como María Mercedes Cuéllar, que fue la presidenta de la Asociación Bancaria, fue una mujer muy importante y que hubiera querido hacer política, me decía que el sistema lo expulsa a uno.

Primero, permanecer en el sistema necesita muchas cosas, por un lado, tener visión a largo plazo, si uno logra que la visión de país se abra paso, estamos haciendo las cosas correctamente. Segundo, si uno tiene una solidez interior muy grande, si uno tiene convicciones fuertes, si uno se empodera emocionalmente para que no lo destruyan, uno puede hacerlo.

El problema de la mujer es ese, no tiene la misma permanencia porque no está dispuesta a transigir con cualquier cosa. Hoy lo que tenemos que hacer es promover mucha más participación de las mujeres en la política. A veces he llegado a pensar la maravilla que debe ser un partido de mujeres, lo malo de eso es que termina volviéndose una cosa feminista. Hay muchas mujeres que tienen una actitud de que esto es contra los hombres, no, esto es por la mujer.

Muchas mujeres en la política han tenido esa limitación.

LRL: Usted ha sido ministra de Andrés Pastrana y de Álvaro Uribe y viceministra de César Gaviria. ¿Cómo definiría los estilos de liderazgo de esos tres presidentes?

MLR: El liderazgo de César Gaviria es un liderazgo muy pragmático, mucho más enfocado, quizás, en actualizar a Colombia frente a lo que estaba pasando a nivel global. Su apertura económica fue una actualización del país en materia económica.

El liderazgo de Andrés Pastrana era un liderazgo de la dignidad. Cómo lograr que a Colombia se le dignificara, se le reconociera, se le diera el respaldo que merecía y que no se nos siguiera viendo como el país del narcotráfico. De ahí, surgió el principio de la corresponsabilidad en el que él insistió tanto. Siendo su Ministra de Comercio Exterior, lo acompañé a todos los viajes internacionales y siempre vi como entraba siempre con dignidad, diciendo “Colombia es un país que merece respeto, no es el país del narcotráfico. Esto es una corresponsabilidad. Estados Unidos y Europa se consumen la droga, tienen la corresponsabilidad con nosotros”. Me pareció que era el liderazgo de la corresponsabilidad.

El liderazgo de Álvaro Uribe lo identificaría como liderazgo de la supremacía del Estado. Es un liderazgo donde él siempre estuvo muy enfocado en que el Estado, nos tenía que dar a todos las condiciones para vivir en un país que progrese. Ese Estado lo concentró, sobre todo, en el tema de la seguridad.

Al final, el país necesita una combinación de todas esas cosas. En mi caso, donde tuve el privilegio de trabajar con los tres, pero también de trabajar muchos años en el sector privado y tener otros jefes, Luis Carlos Sarmiento Angulo, Fernando Isaza, he tenido la oportunidad de querer al país y lo que trato de hacer es una combinación de todas las cosas.

De verdad tiene un poquito de todo, se necesita un Estado fuerte, una institucionalidad fuerte, que realmente nos garantice a nosotros los derechos. ¿De qué nos sirve una Constitución que dice que tenemos derechos si en la práctica no los podemos ejercer? Se necesita un país digno, que realmente, con dignidad, pueda ganarse el respeto y la cooperación internacional y ser un actor global. Y se necesita estar actualizando el país, acá realmente es frustrante ver cómo se envejece el discurso.

En mi caso, cuando estaba con Andrés Pastrana, hicimos la primer política pública de emprendimiento en América Latina, jóvenes emprendedores y exportadores, en el año 1998. Nadie hablaba de esas cosas en esa época e hicimos una política de emprendimiento para los jóvenes, junto con todo el tema de la competitividad. Ahí realmente me di cuenta, cómo hoy se habla de emprendimiento pero como que se envejeció el discurso.

¿Qué tanto avanzó Colombia en emprendimiento? En ese momento hablábamos mucho de ciencia, tecnología e innovación. Eso ahora se volvió el letrero que todo el mundo pone y cuando va a mirar en el fondo qué se hace, eso es mentira. Ciencia, tecnología e innovación es un lema, un slogan, es un letrero.

Pienso que, en ese sentido, es una sociedad mucho más dada a lo que suena, a lo que es mediático, que a darle un contenido trascendente a las cosas que se hacen en lo público y en lo privado. Hay temas que se vuelven de moda y por eso hacen creer que estamos avanzando, pero que en la práctica no tienen tantos avances.

Eso fue lo importante de Gaviria, obligar al país a dar un salto, actualizarse y decir “no podemos seguir siendo el país atrasado, proteccionista, cerrado al mundo, cuando el mundo está avanzando hacia la globalización”.

Todos, con sus virtudes y defectos, ninguno perfecto.

LRL: ¿Es posible liderar desde la oposición, cuando se tiende más a criticar que a proponer?

MLR: El verdadero liderazgo tiene que ser constructivo. Se construye criticando pero también proponiendo.

El liderazgo que se limita solamente a criticar es completamente dañino, no es constructivo.

El liderazgo debe ser ambas cosas, la capacidad de criticar y de hacer una contrapropuesta que corresponda a lo que uno está criticando.

LRL: ¿Qué dificultades ha encontrado para liderar al Partido Conservador?

MLR: En primer lugar, el poder que está concentrado en los congresistas del Partido Conservador, porque realmente ese poder que les da su acceso al ejecutivo, los cupos indicativos, la burocracia que les ofrece el ejecutivo y demás, hace que la voluntad de esa clase parlamentaria muchas veces pase por encima del deber ser, de la ideología, de la coherencia.

En mi caso, la dificultad ha sido encontrar esto y, al mismo tiempo, tener tanta gente en las bases que cree en nuestras propuestas. Cómo lograr una síntesis, cómo lograr que estas propuestas se conecten mejor con el poder que existe en los parlamentarios.

El problema realmente es eso, que del otro lado, del lado del gobierno, la oferta que le hacen a los parlamentarios pesa mucho más que la que les podemos hacer, que es la de sintonizarse coherentemente con sus bases. Es algo donde van a ganar mucho más respeto, acatamiento, cariño y admiración, pero eso no les da rédito burocrático, ni contratación.

A pesar de la dificultad, siento que hemos tenido un avance, tener hoy por hoy, una dirección conservadora donde, al menos la mitad, queremos la renovación del partido. Hace unos años no era así, había un 80% del statu quo y un 20% por la renovación del partido. Sentía a los jóvenes del partido muy frustrados porque no lograban tener un impacto en la transformación del partido. Hoy tenemos un 50% de la dirección por una renovación y abrirle espacio a la gente joven.

LRL: ¿Cuál es su iniciativa de liderazgo y en qué consiste?

MLR: En hacer política desde dentro de uno de los partidos tradicionales, transformando  la manera tradicional de hacer la política y desarrollando buenas prácticas que empoderen más al ciudadano del común y demuestren que si es posible lograr resultados dentro del sistema, sin acudir a las malas prácticas del sistema.

A partir de esa visión que tengo del país, trato de comprender qué es lo que me corresponde a mí hacer hoy. Qué iniciativas puedo proponer, cómo hacer propuestas que de verdad recojan.

LRL: ¿De dónde surge o qué lo llevó a iniciarla?

MLR: Después de ser Ministra de Defensa y conocer de cerca lo malo, lo bueno y lo feo de nuestro país, la ausencia inexcusable del estado en tantos lugares del territorio, decidí meterme a la política electoral y tratar de hacer un cambio profundo desde allí.

Un millón de mujeres empoderadas surge de la necesidad de generar un impacto real por medio de una red de empoderamiento, socialización y seguimiento a las mujeres que no se quede sólo en planes estratégicos, sino en su desarrollo.

Busca empoderar política, económica y emocionalmente a las mujeres para su desarrollo profesional y para que reproduzcan esta red.

El proyecto lo realizamos en conjunto con Isabel Londoño, economista, y María Antonieta Solórzano, psicóloga.

LRL: ¿Qué es lo distintivo de su iniciativa?

MLR: Tratar de hacer pedagogía y tomar conciencia a la gente que veo y a la que le hablo en la calle, procurando motivar cambios en su actitud indolente frente al futuro del país, demostrando que cada uno tiene un alto potencial de influir.

Siempre me conecto con la gente joven, porque pienso que de aquí a 30 o 40 años yo ya no estaré, los que estarán son ellos. Quiero trabajar un poco para que este país en el futuro sea el que los mismos jóvenes ayuden a visualizar y a construir desde hoy.

Siempre he trabajado con gente joven toda mi vida. Siempre he tenido esta manera de ver el país a largo plazo y entender qué puedo hacer yo, para contribuir a ese país.

LRL: ¿Cuáles han sido los principales aciertos?

MLR: Trabajar planteando soluciones inmediatas pero rediseñando de políticas y procesos que aseguren cambios estructurales y de largo plazo.

Lograr motivar a las mujeres para que creen redes locales de emprendimiento y apoyo que generen desarrollo y empoderamiento.

LRL: ¿Cuáles han sido los principales aliados?

MLR: Los jóvenes, siempre los jóvenes.

LRL: ¿Cuáles han sido los principales obstáculos que ha tenido que superar para desarrollar la iniciativa?

MLR: La invisibilidad y campaña neumática de algunos medios y las estrategia de algunos parlamentarios adictos al poder del Gobierno Nacional. Hay muchos beneficiarios en Colombia de mantener el statu quo y no están conscientes de que el statu quo corrupto de nuestro país ya no aguanta mucho más.

Perfil de liderazgo

LRL: Todo liderazgo surge de unas influencias en la vida: personales, intelectuales, vivenciales, de todo tipo. ¿Cuáles diría usted que son esas influencias que han determinado su estilo y sus motivaciones de liderazgo?

MLR:En mi casa recibí siempre ejemplo de responsabilidad y servicio desinteresado a los demás.

En la Universidad me interesé por el desarrollo y el papel de la democracia en el progreso de las Naciones, lo cual me llevó a interesarme en lo público y en el servicio público con la posibilidad de impactar en la vida de millones de colombianos.

En el transcurso de mi vida profesional entre el sector publico y el sector privado he procurado una visión trascendente a largo plazo, como en su momento hicieron Luis Carlos Galán sobre la necesidad de luchar contra el narcotráfico, Cesar Gaviria en brindar a Colombia una visión del escenario global, Andrés Pastrana dándole dignidad internacional al país, y Álvaro Uribe para recuperar la confianza y la autoestima de la Nación colombiana.

LRL: La confianza en sí mismo es fundamental para el liderazgo. ¿De dónde proviene su confianza en sí misma?

MLR: De estudiar, tener buena intención y vocación de servicio a Colombia en lo que hago.

Debo confesar, sin embargo, que recién empecé a trabajar era infinitamente tímida y cuando tenía que hablar en público entraba en pánico escénico. Por esa razón tuve que tomar hace cerca de 30 años un seminario sobre cómo hablar en público de Fernando Villa Uribe.

LRL: Las adversidades ayudan a formar el carácter y la personalidad del líder. ¿Qué adversidades ha tenido que superar?

MLR: Gracias a Dios no he tenido en mi o familia alguna adversidad.

No obstante, el compartir las adversidades de otros seres queridos, de los hermanos, la familia de mi esposo que perdió a su madre siendo todavía casi un niño, de los amigos y de mucha gente que ha pasado por mi vida, me hacen vivir agradecida y de cada uno de ellos y sus circunstancias.

LRL: ¿Cuál es el origen regional de su familia?

MLR: Mi abuelo materno era barranquillero, hermano de Mayito Blanco dueña del Colegio del Prado, así que tengo sangre orgullosamente costeña.

Mi abuela paterna era boyacense, y también me siento orgullosa de su legado.

Mi abuela materna era italiana y estando muy pequeña a través de ella entendí el valor de la cultura musical, de la ópera y los cantantes de arias.

Mi abuelo paterno era bogotano, al igual que mis padres.

La mamá de mi esposo, era antioqueña y desde muy joven valoré a través de ella el orgullo paisa y tantas cualidades de esa maravillosa raza antioqueña. Mi suegro era samario y por él tenemos en familia un doble sello costeño.

Toda esa mezcla me ha hecho siempre querer y disfrutar de cada región de Colombia.

LRL: ¿Cuáles fueron sus primeros rasgos, actos, o insinuaciones de liderazgo?

MLR: Querer desde muy pequeña organizar y dirigir. Después sentí que siempre quería ir un paso adelante de los demás, indagando, investigando, observando y tratando de adaptar experiencias de otros que pudieran ser útiles para Colombia con la determinación de trabajar por lo que creo, sin importar cuantos obstáculos deba afrontar.

LRL: ¿Qué habilidades han facilitado su liderazgo?

MLR: La disciplina, la persistencia, la capacidad de estudio y de trabajo, el disfrutar trabajar con gente joven y tener pasión por contribuir en su formación y emprendimiento. El poner la mirada lejos más allá de lo obvio, tener sensibilidad y empatía con las necesidades y sufrimientos de otros, disfrutar conociendo diferentes culturas, personas y lugares.

LRL: ¿Considera que maneja bien las emociones y la inteligencia emocional?

MLR: Trato de aprender cada día a manejarlas mejor. Por eso trato de hacer yoga, meditar, escaparme a misa de 12 de vez en cuando entre semana.

Reconozco que soy tremendamente impaciente, me ofusca y me vuelvo cantaletuda y regañona cuando otros no ponen su máximo empeño en lograr excelencia en sus responsabilidades, máxime cuando son asuntos que afecten al país.

LRL: ¿Le ha tocado salir al balcón, esto quiere decir, le ha tocado impersonalizar situaciones difíciles?

MLR: Sí.

LRL: Hablemos de la cultura de liderazgo en el país. ¿Usted cómo describiría la cultura de liderazgo del país?

MLR: Recientemente ha habido mucho más interés por enseñar a la gente a desarrollar el liderazgo, pero me parece que a veces el liderazgo se confunde con reconocimiento y presencia, realmente el liderazgo debería estar más asociado con influir en el desarrollo de una sociedad.

Siento que hay mucha gente que quiere, en este momento, tener liderazgo, pero es un liderazgo de protagonismo, hacen un liderazgo mediático sin un impacto positivo, que transforme la sociedad colombiana.

LRL: ¿A qué personas de la vida pública le reconoce usted liderazgo? Y mirando hacia atrás, pensando en líderes colombianos ¿cuál le atrae?

MLR: De la vida pública actual le reconozco un gran liderazgo a Álvaro Uribe, independientemente de que en algunas ocasiones no esté de acuerdo con él. A Clara Rojas y a Angélica Lozano.

A Juan David Aristizábal por su liderazgo social.

Hacia atrás a Jaime Garzón y Juan Luis Londoño.

LRL: Dentro de 20 años unos historiadores deciden estudiar este momento de la vida del país, a través de cinco líderes emblemáticos. ¿Qué cinco líderes escogería usted para estudiar?

MLR: José Alejandro Cortés, Juan Gossain, Moisés Wasserman, Cecilia López y María Isabel Rueda.

LRL: Ronald Heifetz sostiene que liderar es vivir peligrosamente. Porque el liderazgo tiene un lado no glamuroso, del que poco se habla: genera que otros se opongan a la iniciativa de liderazgo llegando incluso a buscar detener al líder. Esto ocurre porque el liderazgo transformador genera cambios y “pérdidas” para la gente al desequilibrando el statu quo.

MLR: Comparto la reflexión de Heifetz y tengo claro que por esa razón en mis dos campañas presidenciales obtuve demandas con el fin de excluirme de la competencia. Siempre estuvieron las mismas manos de por medio y en ambos casos los fallos a favor, se dieron fríamente calculados.

Links de Interés:

Twitter

Facebook

Instagram .ramirez

Youtube 

 

 - La Silla Vacía

 

Vea el 

Comentarios