Literatura infantil sorda: una oportunidad de reivindicación cultural

En este #CaféConLíderes hablamos con Ana Uran y Conni Guevara, dos fonoaudiólogas que trabajan por la reivindicación cultural de la comunidad sorda. Su último proyecto busca la inclusión a partir de la literatura infantil.

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07 de Diciembre de 2017

Ana Uran: “El proyecto actual con el que estamos trabajando se llama Viviendo la literatura infantil sorda: una oportunidad de reivindicación cultural. Este proyecto tuvo una duración de aproximadamente cinco meses, lo iniciamos en agosto y culminamos en noviembre. Lo que buscábamos era que la comunidad sorda por medio de la literatura infantil tuviera un escenario de reivindicación cultural. Normalmente la literatura a la que ellos tienen acceso es literatura extranjera, externa, que no está relacionada con sus vivencias, con sus experiencias, con sus valores. Entonces por medio de este proyecto tuvimos la oportunidad de abordar ese tema.” 

Conni Guevera: “Ya veníamos trabajando con los niños en el Colegio Filadelfia para Sordos. El trabajo de grado de Ana fue sobre literatura y población sorda. Entonces cuando vimos que habían convocatorias abiertas de la Secretaria de Cultura decidimos usar nuestros trabajos de grado para ver si salía algo. Usamos dos y salió el que había escrito Ana.”

A.U: “Directamente beneficiamos a veintitrés personas, una población desde los seis años hasta adultos de más de treinta. Sin embargo, indirectamente también estaban participando docentes y demás personal de la institución.”

C.G: “Cuando empezamos el proyecto teníamos muchas expectativas. Con los primeros encuentros nos dimos como un golpe porque no era lo que esperábamos. Sin embargo después nos dimos cuenta que además de transformar lo qué es literatura para los niños y profesores en el colegio, nosotras también transformamos algunos conocimientos que teníamos sobre su cultura y pudimos hacer una integración. Cuando trabajas con una cultura diferente a la tuya debes ceder.”

A.U: “Los talleres los dividimos en dos tipos de encuentros. Eran dos días a la semana. Los martes trabajábamos principalmente la cultura sorda, la comunidad y la lengua de señas. Estos talleres los lideraba Carlos Núñez, un profesor de la institución quien es sordo. Los viernes trabajábamos directamente nosotras con la parte de lectoescritura en la literatura infantil.”

C.G: “Nosotras lideramos el proyecto entre comillas, pero más para hacer la gestión con la Secretaría. Sin embargo, cuando lo presentamos fuimos muy puntuales en que necesitábamos una co-investigación. Un par igual a nosotras pero que fuese sordo porque nosotras no tenemos el conocimiento de su cultura como ellos mismos. Entonces, era algo indispensable.

Queríamos promover específicamente la literatura infantil. Al final construimos con la comunidad varios géneros que ellos mismos designaron. Trabajamos novela, comic, comedia, música y poesía.”

A.U: “Actualmente podemos ver a la comunidad sorda mucho más empoderada sobre su propia cultura y las decisiones que ellos mismos pueden tomar. Cuando empezamos a trabajar con ellos lo que veíamos es que estaban esperando recibir todo. Es decir, que en este caso los oyentes que son la mayoría les dijeran a ellos qué hacer y ellos lo aceptaban. Ahora se observa un cambio enorme. Ellos mismos son quienes deben liderar y tomar la decisiones sobre qué hacer con su cultura, con su comunidad, con su vida.”

C.G: “Le diría a la comunidad oyente que debemos ser un poco más asertivos cuando pretendemos comunicarnos con ellos. Hay muchos mitos, como decirles sordomudos cuando ellos son sordos, o como pensar que si hablas más fuerte te van a escuchar algo y eso no es posible. Tampoco lo es pensar que ser sordo es una enfermedad.”      

 

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