La orquesta que le toca a los Papas

La Red Líder entrevistó a Sandra Meluk, la directora de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, que cumple 50 años de existencia y acaba de tocar en la misa del Papa Francisco frente a más de un millón de personas. En el año de su fundación lo hizo frente a Pablo  VI.  

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22 de Septiembre de 2017

La Red Líder: ¿Tras 50 años, cuál es el balance de logros y resultados de la Orquesta Filarmónica de Bogotá?

Sandra Meluk: Una orquesta de 50 años tiene muchos logros en su carrera. Creo que al hacer un balance puedo dejar muchas cosas por fuera, pero voy a enumerar las que espero que tengan mayor importancia en estos 50 años.

Por un lado, mantenerse durante este tiempo activa en el medio cultural de la ciudad y en el país, siendo una orquesta líder, con un nombre tan importante, cumpliendo un papel tan importante en la ciudad, creo que ya es un buen balance.

Haber mantenido su público. Y, como decimos ahora, más que público, hacer crecer la comunidad que disfruta alrededor de la música, creo que ha sido su logro más importante.

LRL: ¿Y más allá del hecho mismo de existir y mantenerse vigente?

SM: Después del primer año de creación tocó para el papa Pablo VI. Casi 50 años después acabamos de hacer la misa para el Papa Francisco frente a más de un millón de personas. Los ciudadanos que estuvimos ahí compartimos en paz y tranquilidad en el Parque Simón Bolívar. Esto también fue transmitido a millones de personas en el mundo. Esos han sido dos hechos bien importantes y remarcables en la historia de la Orquesta.

LRL: ¿Y fuera de esos dos hechos históricos monumentales?

SM: Otra cosa muy importante es que desde el primer año la Orquesta tocó música popular colombiana. En su primer año de creación encargaron al maestro Francisco Zumaqué un acto de repertorio tradicional, y a lo largo de la historia la Orquesta ha dado su versión de acuerdo a la estética que esté en el momento de la música tradicional colombiana y eso se ha mantenido. A finales de octubre o principios de noviembre el público podrá tener acceso a la nueva grabación de música colombiana de la Orquesta.

Ha tenido grandes directores titulares en su historia. El maestro Jaime León, el maestro Francisco Rettig, en los ochenta el maestro Dimitri Manolov, por quien la gente hacía largas filas para verlo dirigir.

Ha creado un público joven. El estar tan cerca de las universidades también la ha mantenido muy viva. En estos dos años que llevamos de esta administración hemos hecho dos estudios de audiencias, y el 51 por ciento de nuestra audiencia son jóvenes entre 18 y 34 años.

Esta orquesta ha roto los imaginarios. Claro, hay gente que nos ha seguido durante los 50 años y espero que nos sigan 50 años más, pero también hay nuevos públicos que se están acercando a la música sinfónica.

LRL: ¿Cuál es la iniciativa de liderazgo de la Orquesta Filarmónica de Bogotá?

SM: La Filamónica tiene un papel muy importante como líder de la cultura en la ciudad. Lleva 50 años de trayectoria, lo cual en sí mismo, como ya lo decía, es muy importante. Pero creo que el fundamento está en que desde su creación se tenía claro que era una orquesta que iba a democratizar la música sinfónica.

Entonces, ese es el papel tan importante que ha tenido en Bogotá. Ha dado ejemplo recorriendo la ciudad, saliendo de las paredes de los teatros, formando jóvenes, teniendo un proyecto de orquestas juveniles, vinculándose con nuevos artistas populares.

La Orquesta va hacia adelante y siempre está transformándose en lo que hay nuevo alrededor de la música sinfónica en Bogotá.

LRL: ¿Qué es lo distintivo de esta Orquesta?

SM: En 1967, cuando fue creada, ya existían otras orquestas profesionales en el país y eran orquestas que solamente tocaban en el marco de los teatros donde estaban, que habían perdido público, que no se arriesgaban.

La diferencia de esta orquesta, y es lo que la mantiene viva, es su capacidad de riesgo, su flexibilidad para acercarse a nuevos proyectos, a nuevos géneros, a distintos directores, a distintos tipos de solistas, y sobre todo la flexibilidad para tener claro que tiene que llegar a cada uno de los bogotanos. Por eso tiene que estar abierta a distintas propuestas artísticas.

LRL: ¿Qué representa para los bogotanos la Orquesta?

SM: Desde mi llegada he descubierto cómo los bogotanos quieren a la Orquesta. Me ha encantado ver el cariño que se tiene por la institución en todas las instancias: en el gobierno de la ciudad, en el Concejo de Bogotá, en los barrios cuando vamos a tocar, entre las familias.

LRL: ¿Y cómo se ha logrado eso?

SM: Realmente creo que el hecho de recorrer la ciudad nos ha ayudado mucho. Ahora además de esta orquesta profesional contamos con las seis orquestas juveniles, y eso nos permite ser más flexibles y activos en las 20 localidades.

El proyecto de formación en 18 localidades, donde 20 mil niños están haciendo música sinfónica, nos hace estar mucho más cerca del corazón de los bogotanos. Entonces sentimos mucho el cariño de Bogotá en estos 50 años.

LRL: ¿Cuáles han sido los principales aliados para lograr este proyecto?

SM: Tendría que empezar por el Concejo de Bogotá en los 50 años. La Orquesta realmente se creó en 1966, pero fue en 1967 donde el Concejo de Bogotá la asumió como suya.

Desde ese momento, la ciudad y el gobierno de la ciudad han apoyado a la Orquesta. Eso se ve en todo: en el presupuesto, en los proyectos que aprueban, etc. Creo que primero tendrían que ser el gobierno de la ciudad y el Concejo de Bogotá porque han estado muy cerca.

Pero, sobre todo, la han apoyado los ciudadanos. Cada una de las personas que van a un concierto, cada una de las personas que llevan a sus hijos a la clase al Centro Filarmónico, cada uno de los jóvenes que viene a tocar en nuestras orquestas juveniles son nuestro gran apoyo. Y los medios de comunicación, porque podríamos hacer cosas maravillosas, pero sin ustedes, los medios de comunicación que nos ayudan a contarlo, la ciudad no sabría todo lo que está pasando.

LRL: ¿Cómo ha sido el liderazgo colectivo en su experiencia?

SM: El liderazgo colectivo es muy importante. Este es un proyecto que hacemos entre muchos, independientemente de quien esté en la cabeza de la institución.

Tanto la Administración como la Orquesta, o los artistas formadores que trabajan en el proyecto de formación tienen que creer en un proyecto. Lo que hemos hecho en este año y medio es aclarar y organizar el proyecto, actualizarlo y darle nuevos lineamientos, sobre todo a los nuevos proyectos que ha asumido la Orquesta que son las orquestas juveniles y el proyecto de formación.

Creo que estamos convencidos del papel tan importante que tiene la Orquesta en la transformación de la ciudad. Como dice el alcalde Peñalosa, el papel de la cultura como herramienta de transformación social. Somos muy conscientes de este papel de la Orquesta, y como todos somos conscientes, esto nos ayuda a seguir adelante con los distintos proyectos.

LRL: ¿Cuál ha sido el legado de los diferentes directores?

SM: Los grandes hombres que han sido titulares el maestro Rettig, Manolov, el maestro León, Carlos Villa, cada uno le ha puesto un sello muy importante.

Algunos han aceptado los grandes repertorios del siglo XX, que ha sido un sello distintivo de interpretación de la Orquesta. Otros han sido más arriesgados en programar más música de los siglos XX y XXI. Otros han tenido más facilidad para acercarse al público.

Ahora esperamos que nuestro nuevo director titular, que estará a partir de 2018, el maestro Josep Caballé Domenech, nos de otro sello también del tipo de programación.

Encontramos a este director porque es un director activo que se ha ganado dos veces, con la orquesta de la que es titular, el premio a la mejor programación de Alemania. Estar al día en el tipo de programación que existe en el mundo es la razón por la que lo queremos al frente de nuestra orquesta.

Cada uno de los directores lo que hace es darle una fuerza distinta, un sello de interpretación y ha sido característico en los distintos años de la Orquesta.

LRL: ¿Cuéntenos acerca de los proyectos de formación que tiene la Orquesta?

SM: Esta orquesta ha asumido un riesgo muy importante que es tener un plan de formación tanto de orquestas juveniles como en los colegios y los centros filarmónicos.

Esto es lo que la hace una orquesta que ha sobrevivido el siglo XX y el XXI. En el mundo siguen vivas las orquestas que tienen nuevos proyectos de educación, o proyectos que tienen que ver con las transmisiones en video, o proyectos que tienen que ver con acercarse a la comunidad.

Esta orquesta asumió un papel muy importante. Por un lado, tenemos el proyecto de las orquestas juveniles. Son seis orquestas que formamos con muchachos entre 18 y 26 años que pasan por un proceso de selección muy serio. La mayoría son jóvenes profesionales o estudiantes que están por encima de séptimo semestre de una carrera de música.

La audición en una orquesta profesional siempre es tras cortina, con un jurado detrás, la gente no sabe quién la está oyendo. Los muchachos han pasado por ese proceso de selección y cada año tienen que hacer su examen otra vez para mantenerse en forma. Eso ha sido muy importante. Cada una de las orquestas tiene unos repertorios determinados, y tengo orquestas desde 22 muchachos hasta 40. Esta flexibilidad también nos ha permitido estar en espacios no convencionales, donde mi gran orquesta de 91 músicos profesionales no cabría.

LRL: ¿Y en los colegios y las comunidades?

SM: Está el proyecto de formación escolar que hacemos en convenio con la Secretaría de Educación, con el programa de tiempo extendido y jornada continua de los colegios. En este momento estamos en 31 colegios en 18 localidades. En cada uno de los colegios tenemos al menos una orquesta, una banda y un coro, porque la música, como la enseñamos nosotros, es desde la práctica orquestal, desde la vivencia de la música misma.

Asimismo, tenemos otros centros filarmónicos en acuerdo con 7 localidades, donde también hacemos la práctica musical en horario extraescolar.

Tenemos cinco centros orquestales hospitalarios, donde hacemos enseñanza formal de música sinfónica con niños que tienen larga estadía. Ahí estamos atendiendo casi 21.000 niños en la ciudad. Cada uno de esos niños transforma su hogar.

Es muy lindo ver cada uno de los conciertos, no se imaginan los padres de familia como van. Realmente sí estamos cambiando a las comunidades en donde estamos presentes. Es el tema del autoestima de los niños. Tienen una oportunidad que tal vez nunca en la vida hubieran tenido, están sentados en un sitio u otro de la Orquesta por su talento y por el número de veces que van al ensayo, por ninguna otra razón.

LRL: ¿Cómo ve el futuro de la Orquesta?

SM: Esta orquesta cada vez más está metida en el corazón de los bogotanos. Primero, por el reconocimiento que tiene en los 50 años. Porque realmente tiene una audiencia que ha sido fiel y que hemos cuidado y la hemos ampliado y mantenido en todos estos años. También, estar inmersa en las comunidades con los proyectos de formación. Los niños cuando van a clase en el colegio no dicen “voy a clase de violín o flauta”, sino que ellos van a clase de filarmónica.

LRL: ¿Y desde lo artístico?

SM: La Orquesta con nuestro nuevo director titular va a tener otra línea artística muy clara y definida. Es un momento de renovar un poco la lista de directores invitados y solistas. Estamos buscando quienes realmente están en ejercicio en el escenario internacional, o sea quien viene y toca acá es porque la semana pasada tocó en Berlín y la próxima semana en Nueva York.

Entonces realmente queremos estar en el circuito internacional, tener un reto importante muy artístico y como pusimos en nuestra planeación estratégica: ser una de las tres mejores orquestas de Latinoamérica.

LRL: ¿En qué proyectos están trabajando?

SM: Ahorita estamos trabajando en varios proyectos. Acabamos de grabar nuestro nuevo CD de música colombiana. Hemos grabado repertorio tradicional, pero también hemos invitado a los jóvenes compositores de la nueva música colombiana para estar presentes en el CD.

Trajimos al productor colombiano Julio Reyes y al ingeniero Rafa Sardina para hacer esta grabación y esperamos hacia finales de octubre tenerla lista.

La formalización del proyecto de formación que va con acceso para todos es un trabajo muy fuerte que hemos hecho.

Acabamos de construir la base de datos de los 50 años de repertorio. Eso es un material que también va a estar a final de año en nuestra página web. Es un material de investigación para cualquiera de los 34 programas de formación de música en educación superior que hay en el país, porque será posible investigar sobre los repertorios, el tipo de solista y los compositores que se tocan.

Estamos creando un catálogo, que estará disponible a partir de noviembre del siguiente año, de las obras compuestas entre 1995 y 2015 para música sinfónica, porque todos hablamos de la importancia de circular la obra de nuestros compositores, pero si yo soy un director que vivo afuera y quiero consultar lo que se escribe en Colombia, no tengo un lugar unificado donde hacerlo.

LRL: ¿Y la nueva programación?

SM: La nueva programación que estamos haciendo con nuestro director titular es otro proyecto.

Mantenemos obviamente, ya veremos con quién lo hacemos, el próximo año nuestro concierto en el cumpleaños de Bogotá. Este año lo hicimos con Manuel Medrano para 46 mil asistentes, entonces si el año entrante asisten 30 mil ya no estuvo bien. Tenemos que buscar a alguien que atraiga ya no 40 mil sino 80 mil personas.

Otro proyecto es dejar muy organizada esta casa. Hicimos una reforma institucional en el primer año, porque estaba desactualizada la administración. Había que darle un aire más nuevo y más moderno a la gestión de la Orquesta.

LRL: ¿Quién es Sandra Meluk?

SM: Soy músico. Me formé como violinista. Me gradué como músico teórico. Siempre he estado enamorada de la cultura.

Crecí en un ambiente alrededor de la música y la literatura. Llegué a la gestión por casualidad porque alguna vez hice un reemplazo de 3 meses al director de la Carrera de Estudios Musicales de la Javeriana y me quedé 7 años, ahí encontré mi camino profesional.

Soy un gestor cultural, buscando, estudiando mucho y desarrollándome. Siempre muy comprometida con los proyectos que se desarrollan en el país alrededor de la cultura.