Es mito que Internet mejora la democracia

En el ‘Almuerzo Con Líderes’ hablamos con Santiago Amador, ex alumno del Instituto de Internet de Oxford sobre el verdadero impacto del internet en la democracia. Actualmente es alumno de Ronald Heifetz en la Escuela de Gobierno de la Universidad de Harvard.

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03 de Marzo de 2017

Álvaro Forero: Vamos a hablar de la democracia y el Internet, hemos invitamos a Santiago Amador, abogado de la Universidad de los Andes, quien estuvo haciendo una maestría en Instituto de Internet de la Universidad de Oxford. Santiago sigue estudiando este tema desde la Universidad de Harvard donde hace una Maestría en Administración Pública.

En este momento todos tendemos a creer que Internet es la gran panacea de la democracia que abre espacios permitiendo la participación de muchos más. Sin duda, hechos como los del Brexit o el ‘NO’ en Colombia no hubieran sido posibles sin las redes sociales. Pero a la vez, hay una quiebra del sistema democrático en muchas partes, hay una gran desesperanza. Es bueno pasar de lugares comunes a mirar qué tanto amplia la democracia, no sabemos.

¿Cómo ve la tesis de que Internet es un gran empujón a la democracia?

Santiago Amador: El Internet podría ser un gran empujón a una democracia, pero temo que por unas serias razones no es necesariamente así y no en la magnitud que se cree.

El Internet es increíble pero hoy en día las dinámicas que tiene cosas que hace que no sea una herramienta de la democracia.

AF: Miremos los elementos del análisis, uno por uno. Un problema es la inequidad en el acceso.

SA: No todo el mundo está usando el Internet, es que a todos lo quisieran, pero eso no es 100% cierto. En Colombia el 30% de los ciudadanos no está usando el Internet. El 40% de la gente en Estados Unidos no usa Internet. Entonces, si le vamos a llamar democracia, llamemos democracia solo al 60%.

El 40% de los ciudadanos no está usando Internet. Es un porcentaje alto sobre todo porque el sector rural no lo está usando. Estamos reproduciendo la misma exclusión del sector rural. Excluyendo un poco más a los pobres y a los apartados.

Una persona joven de estrato 1-2 usa el Internet porque es una necesidad y tiene presión de usarlo. Sin embargo, cuando uno mira cuántas horas usan, se puede ver que en términos de intensidad y frecuencia lo usan muy pocas horas a la semana.

Acceso, intensidad y frecuencia combinadas hacen que se genere un poco de exclusión. Uno no puede decir que ha transformado si solo se esta accediendo a Internet una hora a la semana.

La velocidad también varía y depende de varios aspectos, si se está en la casa o en un café o qué clase de celular se tenga. Hay inequidad en el acceso al Internet como mecanismo democratizante.

AF: La inequidad se traslada a Internet, aunque tiende a reducirse un poco, en la medida en que a las zonas rurales no llegan todos los periódicos o las emisoras. En la ciudad se tiene acceso a todo por Internet. La brecha digital entre países desarrollados y no se mantiene.

El otro tema que analiza es el Mathew Effect, cómo es?

SA: El ‘Mathew Effect’ se basa en un aparte de la biblia, que más o menos dice ‘quienes tienen más tendrán más, quienes tienen menos tendrán menos. 

Por ejemplo, solo el 2% de los colombianos se gradúa con un nivel óptimo en inglés y resulta que el 80% de contenido académico esta producido en inglés, de modo que el que sabe inglés tiene un plus. Es una ventaja acumulada, eso mismo pasa con el acceso a Internet. Si tienes una educación de mejor calidad, las preguntas consultadas en Internet son distintas, las preguntas son mas poderosas.     

Todas las desigualdades que hay en el mundo 1.0 -en la vida real- se amplifican en el mundo 2.0 – el mundo virtual- porque el que tiene mayor estrato socioeconómico o mayor educación tiende a aprovechar más el Internet. Por ejemplo, el tener una tarjeta de crédito genera más acceso a las compras por Internet.

También pasa con los moocs, hay mucha gente que les gusta y en Colombia se usa. Un colombiano podría ingresar a la Universidad de Harvard desde Internet. Sin embargo, está la barrera del idioma, de las preguntas y de la motivación. Si se analiza quiénes usan o terminan los cursos, se encuentra que son personas que tienen maestría.

AF: Es el tema del uso. Hay quienes usan solo Internet para los juegos o pornografía. Otro tema que plantea es el de la economía de la atención, cómo es eso?

SA: Relacionado con el ‘Mathew effect’ es la teoría del 90-9-1 es que el 90% del público de Internet es simplemente consumidor de información, el 9% interactúa de alguna forma con la información, pero solo el 1% es muy activo produciendo información de manera sistemática.

Según una encuesta del 2013, solo el 2% de los colombianos tiene un blog, lo que significa que no es verdad que los colombianos estemos participando de manera activa.

AF: ¿Usar redes sociales equivale a usar o participar en Internet?

SA: Depende. Hay gente que solo lee información y hay otros que producen la información. El 9% lee y el 1% produce.

La economía de la atención es cuando se paga por tu atención. Las plataformas de Internet quieren tenernos con la atención puesta específicamente en una cosa.

La atención es un commodity.

Realmente a Google le interesa que le pongas atención a algo. Por ejemplo, todos estos vídeos de gatos, las cosas tiernas o cosas chistosas, eso capta la atención y te la chupa. El Internet está compitiendo con la vida real.

El celular se volvió en algo convergente, pero en el no queremos mirar grandes cosas o hacer grandes análisis sobre la democracia. Lo usamos en el bus o en una fila.

Por ejemplo, en el celular no íbamos a mirar qué pasó en el plebiscito, no nos íbamos a leer todo el Acuerdo, ni nos íbamos a informar. Solo vamos a opinar. Importante sin duda, pero no es una reflexión democrática.

AF: Otro tema es que Internet nos muestra a personas que son o tienden a ser como nosotros por medio de los algoritmos. Uno cree que está viendo el mundo pero solo estamos viendo lo que nosotros queremos ver.

SA: Esto hace parte del sesgo de la confirmación. Nos gusta oír lo que queremos oír. Uno generalmente uno tiende a abrir links que se relacionen con sus propios valores, uno abre lo que le confirma lo que uno es.

La democracia está en el dialogo pero, esto no es el caso. Nosotros solo oímos a las personas que dicen lo que nosotros pensamos, no hay dialogo.

El Internet está polarizando a la gente, la está compartimentando.

Hay investigaciones que prueban que cuando se busca en Google, solo el 10% de personas pasa de la primera página de búsqueda. Es muy poco probable que la opinión de alguien pueda ser vista por otros. Generalmente la opinión no se despabila porque hay publicidad.

AF: El otro tema que ha planteado es el de Clicktivism y el multielitismo, de qué se trata?

SA: Para mucha gente el activismo se reduce al clic, entonces en vez del activismo de afuera, le doy me gusta. Pero ni siquiera he leído el artículo. De cierto modo dar un clic tranquiliza porque afirma que soy seguidor de una causa, pero no hago mas que dar un clic.

En Internet y en redes venimos de escándalo a escándalo. Cuando llega uno nuevo, nos olvidamos del anterior. La lógica del Internet es pasar la página, lo que hace que uno no mire nada a profundidad.

Ahora todo el mundo está opinando, pero estas opiniones se han centrado en determinado tipo de cosas que capturan toda la atención. En este sentido, el acueducto del llano no es tan importante como la patada de una persona de estrato alto a un perro.

AF: Sobre el poder de los medios, Internet ha abierto la oportunidad de nuevos medios, La Silla Vacía es un gran ejemplo. Pero mucho de lo que se mueve en redes sociales son los medios tradicionales. Cree que Internet ayuda a los medios o generando una competencia?

SA: Necesitamos de los medios que mandaban de un periodista, y del periodismo financiado porque tiene sus ventajas.

Los periódicos aumentan un tuit de alguien, pero solo de ciertas personas. No están interesados en los tuits de todo el mundo, pero de ahí adquieren las noticias.

Lo que pasó en el caso de Yuliana, las redes sociales ayudan a construir agenda.

Las redes sociales ayudan a construir agenda.

Muchas veces la lógica de las redes sociales trastoca el orden mismo.

 

 

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