“El tono agrio de la disputa política es malísimo” Carlos Holmes Trujillo

En la semana de los #2AñosRedLíder publicamos los perfiles de liderazgo de los candidatos presidenciales que han pasado por La Red Líder. Carlos Holmes Trujillo, perfil publicado el 29 de septiembre de 2016

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17 de Febrero de 2017

Información del líder

 
Nombre del líder
Carlos Holmes Trujillo
Lugar y fecha de nacimiento
Cartago, 23 de septiembre de 1951
Ciudades donde ha vivido
Cartago, Cali, Popayán, Bogotá, Tokio, Washington, Viena, Moscú, Estocolmo y Bruselas
Estudios
Derecho en la Universidad del Cauca. Especialización en Derecho Penal y Criminología. Master en Negocios Internacionales de la Universidad de Sofía en Tokio
Actividades profesionales
Director de la Oficina de Contribución a los Grandes Debates Nacionales de la Universidad del Rosario
Entidades o empresas con las que ha trabajado
Ministro de Educación, Alcalde Cali, Consejero de Paz, Embajador, miembro de la Asamblea Nacional Constituyente, Director de la Oficina de Contribución a los Grandes Debates Nacionales de la Universidad del Rosario y vicepresidente de Fedemetal
Líderes admirados
Gandhi, John F. Kennedy y Churchill
Profesión frustrada
Abogado penalista
Columnistas favoritos
María Isabel Rueda y Juan Lozano
Libro leído recientemente
“Orden Mundial” de Henry Kissinger
Principales aliados o amigos profesionales
Enrique Vargas Lleras, Gregorio Marulanda y Sergio Araujo Castro
Hijos
7 y 2 nietos
Música favorita
Instrumental, salsa y merengue
Bolívar o Santander
Ambos
 
Reflexiones

La Red Líder: Usted fue Consejero de Paz del gobierno de Ernesto Samper. ¿Cuando buscaba un proceso de paz, era para cambiar armas por participación política o para someter las guerrilla a la justicia?

Carlos Holmes: Esa fue una coyuntura particular. En el gobierno de César Gaviria se hizo un proceso de paz que empezó en Caracas. Ese era un proceso que iba avanzando, pero por problemas vinculados con la coexistencia de la violencia y los diálogos, llegó un momento en el que la gente se aburrió y Gaviria tuvo que ponerle fin al proceso. Cuando terminó el proceso, se rompieron todos los canales de comunicación posibles. En ese momento entré a la Consejería. La idea desde un principio fue avanzar muy duro y evaluar al año si a esto se le veía o no posibilidades, por eso apenas duré un año.

LRL: ¿Qué pasó?

CH: Al año vimos que eso tenía unas dificultades estructurales muy complicadas y que se debía tratar de continuar buscando posibilidades pero de una manera mucho más discreta, con un perfil mucho más bajo. Esa etapa fue la de reconstrucción de las posibilidades de encuentro, en el caso de las Farc. En el caso del ELN, se avanzó un poco más porque estaban detenidos Felipe Torres y Francisco Galán.

Nosotros tomamos la decisión de ir a conversar con ellos y de facilitarles medios de comunicación para que tuvieran contacto con su equipo de dirección, a ver qué se podía hacer y algo se avanzó, incluso en la posibilidad de poner en marcha un proceso de conversaciones para la humanización del conflicto. Esa etapa tuvo la característica de que se abrió discretamente a la participación de la comunidad internacional, posibilidad que antes se negaba con el argumento de que era entregarle la soberanía nacional a los extranjeros.

LRL: ¿Qué se alcanzó a hacer?

CH: Desde el punto de vista internacional, se hicieron gestiones muy discretas para empezar a abrir las puertas que ahora fructificaron. Por ejemplo, fui a Noruega por primera vez sin que nadie lo supiera. Simplemente les dije “estamos en esto, póngale ojo a Colombia, pueden jugar un papel allá”. Pasaron los años y mire lo que pasó. Pero fue esa semilla.

El tono agrio de la disputa política actual es malísimo, improductivo, divisorio y no contribuye a nada.

Carlos Holmes Trujillo

LRL: Usted es de las voces más serenas del Centro Democrático, ¿considera que es bueno para el país el tono tan agrio de la disputa política?

CH: No. Es malísimo, improductivo, divisorio y no contribuye a nada. No genera las condiciones que este país necesita para desarrollarse. Estoy en total desacuerdo con esa confrontación tan ácida y agria. Soy un convencido de que se pueden defender las ideas en un ambiente de cordialidad y respeto.

LRL: ¿Cuál es su posición sobre la manera de escoger el candidato presidencial del Centro Democrático?

CH: No tengo posición distinta a que sea un procedimiento democrático. Estoy planteando que se haga una especie de primarias, como se escogen los candidatos en los Estados Unidos. Es el único procedimiento posible, viable y conveniente.

LRL: ¿Cree que los promotores del No van a acatar el resultado del plebiscito si gana el Sí?

CH: Sé lo que yo voy a hacer. Voy a respetar ese resultado y a continuar trabajando en procurar construir una agenda para Colombia. Una agenda para Colombia que tenga como pilares la seguridad, el emprendimiento, y que Colombia sea un país saludable y educado.

Voy a respetar el resultado del plebiscito y a continuar trabajando en procurar construir una agenda para Colombia

Carlos Holmes Trujillo

LRL: ¿Si gana el Sí, va a proponer que no se respeten los acuerdos y se trate de modificarlos?

CH: De ninguna manera. Voy a respetarlos, pero seguiré trabajando con las ideas que tenemos. No solo con las ideas personales, sino con las ideas del Centro Democrático. Es que la victoria del Sí no paraliza la vida nacional. La victoria del Sí tiene que dinamizar la vida nacional. La victoria del Sí tiene que ser realmente un camino para mayor amplitud democrática. No entendería que la victoria del Sí sea la parálisis de la democracia porque lo único que hay que hacer es cumplir al pie de la letra lo que ya acordaron. Si esa es la pretensión con el Sí, se estaría congelando la democracia y no estoy de acuerdo con eso.

LRL: ¿Qué pasará si gana el No y las Farc no permiten renegociar los acuerdos?

CH: Eso implicaría que nunca pensaron en hacer la paz. La primera prueba de fuego real, no teórica que tendrían las Farc, sería su respuesta a una victoria del No. Porque la victoria del No sería el final. La victoria del No serían muchísimos colombianos que digan “yo quiero la paz y quiero la desaparición de las Farc como grupo ilegal, pero hay algunos puntos del acuerdo que no me gustan”. De manera que la perspectiva de buscar un acuerdo mejor sería el mensaje que emanaría de la victoria del No.

LRL: ¿Le preocupa la polarización política?

CH: Las diferencias políticas siempre existen y van a existir. Lo importante es tramitarlas de manera pacífica y dentro de los canales democráticos. En el caso de que gane el Sí, deben encontrarse puntos de entendimiento sobre materias fundamentales que tienen que ser implementadas en el desarrollo de los acuerdos, entre otras cosas porque ese sería el mandato de la gente.

Si gana el No, habría que hacer un gran acuerdo para identificar cuáles serían las materias sobre las cuales hay que seguir trabajando, en cuánto tiempo y en qué condiciones. De manera que gane el Sí o el No, hay que encontrar unos puntos fundamentales de acuerdo, porque el país sigue, la agenda nacional hay que construirla, los acuerdos hay que implementarlos. Si el No gana, hay que reorientarlos y eso puede incluso conducir a acuerdos nuevos, complementarios o aclaratorios.

LRL: ¿Considera que es peligroso la división de las élites frente a la entrada en política de las Farc?

CH: La existencia de tendencias es perfectamente normal en la democracia. Lo fundamental es la capacidad que tengan las tendencias de construir acuerdos para que prevalezca lo fundamental y no lo accesorio.

LRL: ¿Qué opina de cómo ha transcurrido la campaña del No?

CH: He tenido la experiencia gratísima de no haber recibido ninguna expresión desagradable o descalificatoria en ninguno de los escenarios en los que he estado. He sido escuchado con respeto, con consideración y eso me hace sentir muy bien. Es perfectamente posible hacer una campaña que implique defender unas ideas que tienen diferencias muy claras respecto a otra posición en un ambiente seguro, de respeto y de consideración. Conclusión de esta experiencia: sí se puede. Se pueden tramitar las diferencias con cordialidad y de manera civilizada sin perder de ninguna manera el perfil de las diferencias que existen.

LRL: ¿Qué punto es el que más le preocupa del acuerdo?

CH: Que este no vaya a ser sostenible en el futuro y no genere elementos de estabilidad institucional que es lo que el país requiere, y en ese sentido lo que más me preocupa es lo que decidieron en materia de justicia por la amplitud de las competencias del tribunal para la paz. Por la indefinición temporal de esas competencias. Por la indefinición conceptual de muchos aspectos que quedan incorporados en la jurisdicción especial para la paz. Por los poderes que va a tener en el tribunal para la paz. Por la capacidad de hacer calificaciones jurídicas propias, distintas a las calificaciones de otras autoridades. Por la competencia que tendrá para reabrir un proceso. Por la competencia que tendrá para poderse reunir nuevamente años después, si es que se toma una decisión que a juicio de ese organismo no corresponda con las líneas del sistema. Me preocupa mucho la pena de restricción solamente de la libertad, a los principales culpables de los más graves delitos, porque eso le abriría la puerta a la intervención de la Corte Penal Internacional y si eso llega a suceder, el acuerdo recibiría un golpe que eventualmente le haría perder sostenibilidad. Que todo ese acuerdo haga parte de la Constitución con carácter inmodificable. Eso no tiene sentido.

LRL: ¿Ve la posibilidad de una constituyente?

CH: La posibilidad de una constituyente es clara. Veo venir ese debate y va a ser muy intenso, rápido, y va a ser el paso siguiente. Me parece que lo que le van a poner a Colombia sobre el papel, es la convocatoria a una asamblea nacional constituyente.

 

 
Perfil de liderazgo

La Red Líder: ¿Cuáles diría que son esas influencias que han determinado su estilo y sus motivaciones de liderazgo?

Carlos Holmes: En mi caso, mi padre por varias razones. Primero, su capacidad de transmitir, de generar entusiasmo, construir con convicción y diálogo con la gente. Su apego al orden institucional y sentido del sentimiento de las multitudes. Su conocimiento a fondo del ser humano, de gran penalista que fue. Su humildad, pero de igual manera su carácter férreo en defensa de sus ideas. En la medida en que pasa la vida, con mayor razón cuando veo que todo se trivializa tanto, cuando veo que todo termina en frasecitas escandalosas.

LRL: ¿Cuáles fueron sus primeros rasgos o insinuaciones de liderazgo?

CH: Siempre fui el organizador de cosas en el colegio y en la universidad. Organizaba los centros literatos, era el que hablaba en nombre de mis compañeros, estaba siempre en las áreas de debate. Fui el orador en nombre de mis compañeros cuando me gradué como bachiller. Siempre lo he hecho con inmenso respeto hacia la gente. Creo en el respeto, gozo con los éxitos de los demás. Gracias a Dios no sufro de envidia.

LRL: ¿Por qué estudió Derecho?

CH: Nunca dudé en estudiar Derecho. Siempre quise ser abogado y en un momento de la vida no dudé un segundo en que esos estudios tenía que complementarlos con algún conocimiento económico. Razón por la cual hice un Master en economía internacional. Tampoco dudé un segundo en que el conocimiento que se tiene del país debía ser complementado con un conocimiento de la vida internacional, en un mundo que se caracteriza por la globalización y las grandes cadenas globales de valor. De manera que esos tres elementos: derecho, economía y visión global han incidido muchísimo en mi formación y en mi actividad.

LRL: ¿Cuándo tomó la decisión de vincularse con la política activa?

CH: Cuando se aprobó la elección popular de alcaldes era vicepresidente de Fedemetal, que estaba en Bogotá. En ese momento tenía la perspectiva de hacer una carrera interesante en el sector privado. Estaba avanzando con éxito. Se me había reconocido como uno de los 10 mejores ejecutivos jóvenes de Colombia en aquella época. Pero cuando vi la oportunidad de un proceso novedoso, totalmente nuevo para la sociedad y útil, no dude en participar en él.

LRL: ¿Qué adversidades ha tenido que superar?

CH: Momentos profesionales muy complejos y de incomprensión tremendamente difíciles. Circunstancias de la vida pública verdaderamente desafiantes. La vida se va convirtiendo en una sucesión de momentos que tienen distintas características. No hay jamás una línea única. Por el contrario, hay momentos deliciosos y momentos que le hacen sentir a uno que de pronto está llegando a su final. La gran capacidad íntima que debe tenerse, es la capacidad para superar esos momentos en los cuales todo parece llegar a su punto final.

LRL: ¿Cómo ha sido el liderazgo colectivo en su experiencia?

CH: Creo mucho en el equipo. En eso influye mucho mi experiencia en el Japón. Llegué al Japón muy joven, después de haber terminado mis estudios. El país era visto como el modelo ideal. Crecía a tasas del 10%. Las prácticas laborales eran admiradas por el mundo entero y naturalmente como combiné estudio y trabajo, me dediqué mucho tiempo a entender la administración japonesa. Uno de los elementos centrales de la administración japonesa es el trabajo en equipo. Todo se va construyendo desde la base hacia arriba.

LRL: ¿Cómo describiría la cultura de liderazgo del país?

CH: En Colombia hay una tremenda confusión sobre el liderazgo. Liderazgo no es mandar. Liderazgo es inspirar, convencer, estimular, permitir y convocar. Liderazgo es mucho más que estar en la cima. Liderazgo es la capacidad para generar convicciones, para abrir caminos y para idear soluciones nuevas. Liderazgo es creatividad y es búsqueda de la unidad.

El liderazgo que parece tan sencillo termina siendo realmente un asunto de una inmensa complejidad. Pero todo eso además tiene que ver con la capacidad perceptiva que tiene una persona con capacidades de dirección. Porque solamente mediante la percepción de las coyunturas en momentos determinados, se puede realmente jalonar un propósito colectivo. Jamás debe ser individual. Tiene que ser un propósito colectivo. Para llegar a ese punto hay un elemento esencial de liderazgo que es la comunicación eficaz.

LRL: ¿Cómo entiende a un líder?

CH: Es un inspirador. Un líder es una persona que tiene la capacidad para convocar voluntades alrededor de un propósito común. Tiene que ser un inspirador respetuoso y auténtico. Tiene que ser un inspirador que genere respeto, confianza y admiración. No una admiración que se produzca en relación de subordinación, sino una admiración que estimule el acompañamiento, la vigorización de una tarea común, de un propósito colectivo.

LRL: ¿A qué personas de la vida pública le reconoce liderazgo?

CH: Sin duda le reconozco un gran liderazgo a Álvaro Uribe Vélez.

LRL: Y mirando hacia atrás ¿cuáles le atraen?

CH: Admiro mucho el liderazgo intelectual de Alberto Lleras Camargo y Carlos Lleras Restrepo. Admiré profundamente a Alfonso López Michelsen. Álvaro Gómez Hurtado y Julio César Turbay han tenido unas condiciones maravillosas por la capacidad para convocar sentimientos a su alrededor con cuidado.

LRL: Dentro de 20 años unos historiadores deciden estudiar este momento de la vida del país, a través de cinco líderes emblemáticos. ¿Qué cinco líderes escogería usted para estudiar?

CH: El liderazgo que va a tener algún tipo de trascendencia es el de Álvaro Uribe sin duda. Hay gente muy buena pero figuras que tengan una dimensión histórica y se conviertan en un punto de referencia, pocos. El solo hecho de que haya sido dos veces presidente, gobernador y senador. Se levanta temprano y recorre los barrios de los pueblos de Colombia.

Otra cosa es recordar a una persona porque logró algo y tendrá un puesto en la historia. Por ejemplo, Juan Manuel Santos lo va a tener con la firma del acuerdo.

Por el lado cultural, Shakira nunca se va a olvidar, está en los niveles más altos del espectáculo. James Rodríguez se ha convertido en un icono mundial maravilloso. Mariana Pajón se volvió una marca. Fernando Botero sin duda alguna y Enrique Serrano con la novela histórica.

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