"El río Bogotá es un río muerto y seguirá muerto durante mucho tiempo"

Liderar el proceso de recuperación del río Bogotá en la cuenca alta es el objetivo de la Fundación Al Verde Vivo. Hablamos con Fernando Vásquez, su director, sobre la restauración, reforestación y la problemática del agua.

Fundación Liderazgo y Democracia
Fundación Liderazgo y Democracia
Fundación Liderazgo y Democracia
365 Seguidores125 Siguiendo

13 Debates

396 Columnas

Columna

0

21 de Marzo de 2018

Red Líder: ¿En qué consiste la iniciativa de liderazgo de Al Verde Vivo?

Fernando Vásquez: Lideramos el proceso de recuperación del río Bogotá en la cuenca alta, con procesos de restauración ecológica, y divulgación de la problemática del agua y cambio climático. Medimos la huella de carbono a diferentes empresas con el propósito de que hagan compensaciones forestales en el río.

Seguimos la política de Naciones Unidas sobre cambio climático, que consiste en calcular, reducir y compensar. El cálculo es el indicador de que las actividades que desarrollan las empresas desde lo administrativo, lo productivo o lo industrial, tienen un impacto en términos de los gases efecto invernadero que están produciendo.

Una vez que se tiene ese indicador como un diagnóstico de lo que producen, se establecen políticas de reducción. Y por reducciones me refiero a los factores que más inciden en las emisiones, como son los vuelos ejecutivos, cuando hoy en día por las tecnologías no se requiere la presencia para este tipo de reuniones, se pueden hacer teleconferencias y demás, o la utilización en casi todo el mundo de bombillas reductoras de consumo que no son incandescentes sino ahorradoras, o la selección de los residuos y la disminución de consumo de papel, entre otros.

Una vez que se hacen reducciones de esas emisiones, se pasa a compensar. ¿Cómo se puede compensar según las políticas de Naciones Unidas? Hay dos universos para la compensación. Uno que es apoyar un proyecto de tipo forestal, aunque Naciones Unidas es un poco laxa en eso porque ellos admiten cualquier tipo de plantación forestal, cuando sabemos que muchas de estas plantaciones producen problemas en el suelo. En un ecosistema como el nuestro, de bosque andino, cuando se siembran pinos, eucaliptos, acacias, urapanes, no es que sean malas, sino que están en los suelos equivocados y van a producir un deterioro a través de la erosión y la pérdida de nutrientes, entre otros. La otra es la de apoyar proyectos de energías limpias, promover las energías eólicas, geotérmicas, solares.

La política dice que solo si tu reduces tienes derecho a compensar. Entonces nosotros estamos implementando eso con muchas compañías a las cuales les hacemos mediciones de huella de carbono. Esto también lo hacemos con las personas, porque cada persona con las actividades diarias también está promoviendo la emisión de gases efecto invernadero, con el transporte o el consumo, por ejemplo.

R.L: ¿De dónde surge o qué los llevó a iniciarla?

FV: La falta de políticas y acciones y la ausencia del Estado en estos temas, especialmente en enfrentar y evitar la contaminación de los ríos, nos llevó a plantear esta iniciativa. Téngase en cuenta que la EAAB es la mayor contaminadora histórica del río Bogotá. De alguna manera el Estado es cómplice de la contaminación del río. En el año 1952, la misión Wiesner fue contratada para crear un sistema de acueducto y en consecuencia un sistema de alcantarillado para Bogotá, En esa época había en Bogotá 852.000 personas. La práctica, que continúa siendo la misma después de más de 60 años, era verter las aguas residuales domésticas al río Bogotá sin ningún tratamiento. Ahí hay una equivocación de tipo estructural. Pero esa era la práctica. Wiesner y su comisión manifestaron, y eso aparece en un libro que publicó la misma EAAB que se llama La historia del agua en Bogotá, que era necesario implementar un sistema de alcantarillado para hacer un tratamiento de las aguas residuales. Hoy en día eso no se ha resuelto.

Se está hablando de la planta Canoas, donde ya se hizo cierre financiero, pero eso se vio afectado por la corrupción de Odebrecht. Es más, cuando se contrató a los franceses a principios de los años noventa para montar un sistema de tratamiento de tres plantas de cada uno de los afluentes –el Fucha, el Tunjuelo y el Salitre–, se les contrató para hacer un tratamiento primario y posteriormente un secundario que todavía no se ha podido hacer. Debían tratarse 8m³ y, como todo en Colombia, solamente se trataron 4m³. Los 4m³ que no se trataban iban directamente al río. Los 4m³ que se trataban desde un tratamiento primario, que básicamente es el control de vertimientos sólidos, volvían y los vertían al río sin ninguna consideración, Eso es un delito patrimonial.

Todo nos muestra que el río Bogotá, cuyo indicador en la ciudad es cero oxígeno, es un río muerto y que seguirá muerto durante mucho tiempo.  

R.L: ¿Qué es lo distintivo de esta iniciativa?

FV: Navegamos el río en cuatro oportunidades para conocer desde sus aguas la problemática y dimensionar las posibles soluciones. Después de la primera navegación en el año 97, hicimos mediciones del oxígeno disuelto y hallamos que el río era cero oxígeno. Decidimos navegarlo primero, porque si no lo conoces no lo puedes mejorar. El conocimiento que nosotros obtuvimos fue desde las aguas. Se han hecho muchos estudios importantes, pero se hacen desde una observación externa, desde un escritorio, desde una universidad, desde una institución. Desde las aguas entras en relación con la sociología del río, con la antropología del río, con la ecología y la biología del río. Eso nos permitió tener un conocimiento de primera mano y tener las percepciones cuando uno lo navega.

Te va produciendo una enorme tristeza ver cómo se va deteriorando después de que sales del Páramo de Guacheneque, arriba de Villapinzón, donde el río es extraordinario, pequeño pero hermoso, con el Pozo de la Nutria, el Pozo del Oso, el Pozo de la Calavera, la Laguna del Valle. Hasta llegar a la ciudad, que recibe este río con unos niveles de oxígeno pequeños pero existentes, 3.5 mg de oxígeno disuelto por litro, y ya en la ciudad se va volviendo gris, pesado, denso, maloliente, difícil de navegar. Después de salir de allí, cuando llegamos a Girardot, pensamos que lo que podíamos hacer nosotros como una fundación pequeña, sin muchos recursos financieros y sin ningún padrino que nos apoye, era irnos a trabajar en la cuenca alta, porque allí empezamos a ver posibilidades de hacer un trabajo importante para el río.

R.L: ¿Cómo han desarrollado la iniciativa?

F.V: Conociendo la problemática, instalándonos en Suesca (cuenca alta del río), investigando y produciendo los árboles del bosque alto andino.

Tomamos la estación del tren, una construcción arquitectónica muy linda de comienzos del siglo XIX que el Estado colombiano dejó abandonada, y la recuperamos con apoyo del gobierno británico y decidimos hacer un trabajo importante de restauración más que de reforestación. Empezamos a investigar, nos hicimos amigos de Thomas Van der Hammen que nos asesoró en todo el tema de la biología del río y de las especies del bosque alto andino. El plan de manejo ambiental que me escribió para la CAR en el año 96 es un plan extraordinario que todavía tiene mucha vigencia. Entonces empezamos a producir ese material y a buscar apoyo de la empresa privada, que generalmente nos ha dado, poquito, pero ha sido muy importante.

R.L: ¿Cuáles son las realizaciones y resultados?

F.V: Plantaciones forestales en la cuenca alta, desde Villapinzón hasta Cota. Hasta el momento hemos sembrado cerca de 250.000 individuos forestales. El déficit forestal allí es de más o menos 1 millón y medio de árboles. Empezamos también a trabajar en educación ambiental, en hablar con las comunidades y en desarrollar este tipo de actividades. Empezamos a montar el Encuentro Mundial de Ríos, que fue traer experiencias internacionales para conocer qué hacían con los ríos en países que también los habían destruido, pero que quieren recuperarlos. Eso nos empezó a dar cierta autoridad en el conocimiento del río.

En la ciudad de Bogotá y aguas abajo no lo hacemos, porque la contaminación acá es química, biológica e industrial y no tenemos muchas cosas que hacer. Nosotros lo que planteamos como principio es que no se trata de descontaminar, sino de no contaminar. El descontaminador que debe ejercer esa política es justamente la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, que es la responsable de la contaminación doméstica del río.

R.L: ¿Por qué la iniciativa es positiva para la ciudad y para el país?

F.V: El río se encuentra deforestado en la cuenca alta y los bosques riparios son inherentes al agua y su biodiversidad permite la sustentabilidad de los cuerpos de agua.

R.L: ¿Cuáles han sido los principales aliados?

F.V: Muchas empresas a las cuales les hemos medido la huella de carbono y algunas instituciones del Estado como la CAR, la Gobernación de Cundinamarca y, en el pasado, la EAAB con su proyecto Páramos.

R.L: ¿Cómo funciona el programa Adopta un árbol?

F.V: A través de nuestra página la gente puede adoptar un árbol (www.alverdevivo.org) o las empresas pueden medir su huella de carbono y hacer las compensaciones en los bosques del río, pueden sembrarlos y participar de la experiencia.

R.L: Ustedes hacen una medición de la huella de carbono en pro de la recuperación del río Bogotá. ¿Cuáles han sido los resultados?

F.V: La siembra de más de 200.000 árboles. Los bosques son importantes desde antes de que se declarara el cambio climático y el calentamiento global. Mucho más ahora que ya es clara la influencia del cambio climático en toda la modificación del clima y de la estructura de las ecologías en el mundo entero. Los bosques, además de mejorar el paisaje, de ser hospedajes para los pájaros, que son los grandes reforestadores de los ecosistemas en el planeta, tienen la capacidad de capturar el COշ que emitimos nosotros como gases efecto invernadero, especialmente el COշ por la quema de combustibles fósiles. Los bosques lo que hacen es capturar ese COշ y convertirlo en madera, esa es la gran magia de los bosques. Desde esa perspectiva, cuando las empresas hacen compensaciones con bosques, lo que están haciendo es capturar ese COշ que está libre en la atmósfera, evitar su liberación y que eso produzca un mayor efecto invernadero y calentamiento de la atmósfera. Eso permite una regulación.

R.L: ¿Cómo se financian?

F.V: Con la medición de huella de carbono a distintas compañías, ellas nos pagan por eso y liberan recursos para hacer compensaciones forestales. Con la CAR también hemos tenido algunos proyectos importantes. Con cooperación internacional hemos tenido apoyo de Holanda, Alemania y Gran Bretaña. La empresa Praco Didacol nos donó hace seis años 140 hectáreas en el Páramo de las Cuchillas, cerca del nacimiento del río Bogotá, y con la Agencia de Cooperación Española, la CAR, la Gobernación y el Instituto Humboldt estamos esperando que termine la Ley de Garantías para iniciar un proyecto. Estamos formulando también una participación de colegios para que impulsen los PRAES con unas fichas de investigación en el páramo y con la siembra de material vegetal en el Páramo de las Cuchillas. Es un proyecto importante que ya empezamos a desarrollar con la recuperación de canteras que están en el predio. BBC también nos financia, pues por cada 1.000 litros de cerveza que ellos venden nos dan un árbol y llevamos ya cuatro años con ellos. Con Dieselectros, por cada planta que ellos venden adoptan unos árboles. Hacemos como un marketing verde. A veces logramos lo que queremos, otras veces no nos va también.

R.L: ¿Cómo ve usted el futuro del río Bogotá?

F.V: El río en la ciudad tiene la contaminación con aguas residuales domésticas desde 1952 y esta práctica continúa a la fecha. Hoy, con cerca de 9 millones de habitantes, se sigue con la misma práctica de verter todas las aguas domésticas al río sin ningún tratamiento, al punto de que, desde 1997 que hacemos mediciones del oxígeno disuelto, a hoy el indicador es de cero oxígeno. Es un río muerto a pesar de todas las intervenciones que hacen desde la ingeniería y no desde la ecología.

Hablan de descontaminar el río, pero hay que actuar no desde la descontaminación, sino desde la NO contaminación. 

INFORMACIÓN DEL LÍDER

R.L: Creador(es) o fundador(es)

F.V: Fuimos fundadores dos personas que trabajaban en la Fundación Natura, un biólogo y un antropólogo, y yo. Ellos siguieron su camino. Uno trabajando con la comunidad Embera en Chocó y el otro se fue a trabajar con Tortugas a Australia Yo quedé solo y desde ese momento asumí la dirección de la Fundación.

Redes sociales

Página Web: www.alverdevivo.org

Facebook: Fundación Al Verde Vivo

Twitter: @AlVerdeVivoOrg

Vea también:

Histórico de Publicaciones de la Red Líder