“El caudillo bien entendido le da mucha solidez a las ideas”: Oscar Iván Zuluaga

En la semana de los #2AñosRedLíder publicamos los perfiles de liderazgo de los candidatos presidenciales que han pasado por La Red Líder. Oscar Iván Zuluaga sostuvo que "el caudillo bien entendido es fundamental para el éxito de un proyecto político, porque eso le da mucha solidez a las ideas.” Perfil publicado el 15 julio de 2016.

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17 de Febrero de 2017

Información del líder
 
Nombre del líder
Oscar Iván Zuluaga
Fecha y lugar de nacimiento
3 de febrero de 1959 en Pensilvania, Caldas
Lugares donde ha vivido
Pensilvania, Bogotá, Inglaterra y Estados Unidos
Estudios
Economía en la Universidad Javeriana, Especialización en Economía de las Finanzas en Inglaterra
Entidades o empresas con las que ha trabajado
Acesco, Concejal y Alcalde de Pensilvania, Caldas. Senador en el primer gobierno de Álvaro Uribe. Ministro Consejero de la Presidencia. Ministro de Hacienda y Candidato presidencial del Centro Democrático
Actividades profesionales
Director del Partido Centro Democrático
Líderes admirados
Churchill, Nelson Mandela, Álvaro Gómez Hurtado, Luis Carlos Galán, Álvaro Uribe
Columnista favorito
Juan Esteban Constaín
Libros leídos recientemente
"Confesiones" de San Agustín, "Crimen y Castigo" de Fiódor Dostoievski, "Intercambios Violentos" de Malcom Deas, "Pensar Rápido y Pensar Despacio" de Daniel Kahneman
Políticamente correcto
Sí, actúo con integridad
Principales aliados o amigos profesionales
Fernando París y Luís Alfonso Hoyos
Hijo número
2 de 4
Hijos
3
Película favorita
"El Hijo de Saúl"
Bolívar o Santander
Ambos, de cada uno hay lecciones que aprender
 
Reflexiones

La Red Líder: ¿Cómo interpreta las opiniones que expresaron senadores del Partido sobre su liderazgo al frente del Centro Democrático?

Oscar Iván Zuluaga: Lo interpreto como lo natural de la política, que hay divergencias. Un líder por su carácter, tiene personas a las que les gusta y otros a los que no. No es monedita de oro. El error del que ejerce un liderazgo es pensar que tiene que gustarle a todo el mundo. Lo importante es actuar con integridad, con respeto, para demostrar que como líder tiene la capacidad de escuchar a otros que piensan diferente.

Un líder no tiene por qué gustarle a todo el mundo

Oscar Iván Zuluaga

LRL: ¿Cómo ha sido la experiencia de liderazgo colectivo del Partido?

OIZ: En política es muy difícil, porque cada persona tiene su opinión y cada una de ellas es respetable. La naturaleza de un partido es la discrepancia. Si es difícil poner a dos personas de acuerdo, un partido ni hablar.

La política tiene algo y es que estamos hablando en un plano de igualdad. Para ponerlo en un término crudo, el voto de todo ciudadano vale igual. Por eso es muy difícil juzgar a un ciudadano cuando dice que da el voto porque le dieron plata.

LRL: ¿Cómo es eso?

OIZ: Le preguntaba recientemente a un pescador en Cartagena y la reflexión que me hizo fue: “Para votar un domingo dejo de trabajar, y ¿quién me paga a mí? si tengo que llevar la comida a la casa. Entonces dejo de pescar todo el día y lo que estoy pidiendo es que me paguen ese día de trabajo.” Esa es la reflexión de él, que en términos comunes fue decir que le compraron el voto. Ahí hay una discusión de fondo. En este tema de la política, la complejidad es que el voto, que es el que al final toma las decisiones, el voto de todos vale igual. Al final ese es el resultado.

LRL: ¿Es difícil ejercer el liderazgo del partido cuando éste tiene un líder natural como el expresidente Uribe?

OIZ: Yo creo que es más fácil. Es un partido que tiene lo más importante: identidad ideológica. Lo más difícil en los partidos es encontrar el norte ideológico. El nuestro nace con claridad. Esa es la gran oportunidad que hemos tenido: podernos nutrir de esa visión de Estado que gobernó a Colombia durante ocho años y volverla un proyecto político para que perdure en el tiempo. Ese es un verdadero ejercicio de liderazgo. Cuando un partido tiene ideología, puede ser alternativa de poder. Cuando un partido pierde su ideología o no está en función de su ideología, sino que está por conveniencia o por dar un aval o por existir, es un partido frágil. La naturaleza de un partido es ser una opción de poder.

LRL: ¿Cómo ve el estado de los partidos políticos en Colombia?

OIZ: Tenemos una tarea muy grande por hacer porque el 80 por ciento de los colombianos no cree en los partidos. Lo más preocupante, los jóvenes. Colombia es un país joven, el promedio de edad está en los 29 años y a los jóvenes no los hemos podido motivar ni convencer que tengan como opción de vida la política. Hay desinterés. Una sociedad que no entienda que a través de la política y los líderes políticos se hacen los cambios y las transformaciones, pues es una sociedad que no entiende lo que esto significa. Es un tema que hay que trabajar.

LRL: ¿Cuál es su historia política? ¿En qué partidos políticos ha militado?

OIZ: Cuando inicié en la política había una gran influencia del Partido Conservador. En nuestra región siempre fue el partido dominante. Pero desde que iniciamos en política con Luis Alfonso Hoyos en la primera elección popular, teníamos claro que queríamos construir un proyecto que trabajara más en función de solucionar los problemas de la comunidad, abandonando ese concepto de que el problema era un color político u otro. Más bien era un proceso de integración. Dimos un viraje sustancial y creamos un partido político que desapareció por normas electorales. Cuando entramos al gobierno y fui senador creamos el Nuevo Partido con otro grupo de senadores de diferentes vertientes políticas. Ese partido terminó siendo el Partido de La U, que a raíz de todas estas diferencias con Santos tomó otro camino, y nació el Centro Democrático. Siempre me he movido en un espíritu que no está enmarcado en el bipartidismo tradicional.

LRL: ¿Considera que el liderazgo con un poco de caudillismo es necesario, o recomendable, en países latinoamericanos por su falta de fortaleza institucional?

OIZ: Creo que es muy importante. El caudillo bien entendido es fundamental para el éxito de un proyecto político, porque eso le da mucha solidez a las ideas. Los partidos y como toda actividad, necesitan un líder que los cree, que los fije, que les marque una pauta. Y obviamente en el camino se van consolidando equipos de trabajo y personas que van mejorando, van implementando, van ampliando. Un caudillo, democráticamente, es muy importante. En nuestro caso ha sido fundamental para el éxito del proyecto político.

A los jóvenes no los hemos podido convencer que tengan como opción de vida la política

Oscar Iván Zuluaga

LRL: ¿Qué grado de populismo es aceptable en la política, especialmente desde la oposición?

OIZ: El papel de la oposición es señalar los errores e incumplimientos que hace un gobierno. Esa es su naturaleza. Tiene que ser una oposición que siempre sea una opción de poder, porque ese es el principio del funcionamiento de una democracia. El papel de la oposición no es gobernar ni aplaudir al gobierno. El oficio de una oposición es señalar alternativas ¿Cómo se da esa alternativa de poder? pues con un trabajo serio.

En el Congreso las cosas serias se han apoyado y hemos salvado muchos proyectos al gobierno con nuestro quórum. Tenemos un ánimo crítico pero con talante democrático desde el Congreso de la República. Una oposición le sirve al país, más cuando hay una negociación con las Farc. El proyecto de Santos era un unanimismo, y así gobernó los primeros 4 años. Eso le hace mucho daño a un país.

LRL: ¿Su estilo de liderazgo es más propicio para el trabajo parlamentario o para el Ejecutivo?

OIZ: Me fue muy bien en el Congreso y aprendí a entender muy bien las dinámicas. Cómo es la relación de los partidos, de las leyes, del relacionamiento con las otras ramas del poder. Luego en el cargo de Ministro de Hacienda, fue el reflejo de todo eso. En política hay que estar dispuesto y preparado a asumir posiciones.

Cuando a mi me nombra Uribe Ministro de Hacienda, cuál fue mi reflexión. Yo remplace Alberto Carrasquilla, ministro de lujo. La economía iba muy bien, mi primera reflexión fue éste es un equipo que funciona, el que se tiene que adaptar al equipo soy yo. Llegué al Ministerio y dije: “todos quedan confirmados.”

Aquí lo que interesa es que se está haciendo bien una tarea y yo creo que eso solo lo aporta cuando uno tiene esa experiencia, esa madurez y no ese ímpetu de llegar a cambiar por cambiar, que voy aprovechar este cargo para construir mi plataforma presidencial y demás, no.  Cuando uno tiene eso claro, pues obviamente los resultados después se vuelven la mejor carta de presentación.  ¿Quién puede cuestionar que manejamos la crisis del 2008 -2009 con muy buen criterio? Al país le fue muy bien, eso no me lo quita nadie ¿Cuál era el ministro que funcionó cuando eso? Pues era yo. Hoy tengo una imagen, puedo hablar con propiedad, porque lo hice. Ese es el ejercicio de liderazgo clave que yo ejerzo y pues he trabajado mucho.

LRL: ¿Cómo un líder puede aprender del fracaso? En su caso, a partir de perder las elecciones presidenciales.

OIZ: Tener el honor de llegar a ser candidato presidencial exitoso y haber ganado la primera vuelta contra todos los pronósticos es una comprobación de que cuando uno persevera, cuando uno tiene claras las metas, cuando uno no está obsesionado por el poder, cuando uno actúa como una persona buena y correcta, cuando uno reconoce errores, cuando uno está dispuesto a la crítica, eso tiene su premio.

A mí me alegra mucho cuando voy por las calles y una persona del común, muy sencilla, me dice: “Voté por usted y volvería a votar por usted.” Eso da la mayor satisfacción que uno puede esperar de un trabajo crítico. Por eso gané la primera vuelta, porque logré demostrar con ejemplo, con testimonio y con mis discursos las propuestas.

LRL: ¿Usted cree que ahí radicó su éxito?

OIZ: Cuando empezaba mi campaña para la presidencia, consultaba varias agencias, asesores y estrategas políticos, me decían: “El discurso de educación le puede funcionar si gana la presidencia, como presidente. Pero aquí nadie gana con un discurso de educación.” Cuáles eran las propuestas concretas que le pudieran llevar a un ciudadano la certeza de que íbamos a transformar el país desde la educación por convicción. Ese fue el éxito. Cuando pude plantear unas propuestas totalmente específicas. Que una mamá decía, eso es lo que yo quiero. La jornada escolar de 8 horas, con los dos alimentos, vamos a defenderlos de todo este tema del microtráfico teniéndolo en el aula escolar y queremos que en las tardes él haga cultura, deporte. Eso empezó a interpretar lo que quiere un ciudadano, porque ese es su problema, eso le libera y tiene una cantidad de externalidades muy grandes. Por eso gané la primera vuelta porque logré demostrar con ejemplo mi testimonio de vida, mis discursos, las propuestas.  Yo creo que esa fue la mayor lección.

LRL: ¿Cuál será su rol de liderazgo en la campaña del plebiscito?

OIZ: Tenemos una inmensa responsabilidad a partir de la decisión de la Corte. El partido debe tomar la decisión de si va a ser el No o si va a ser la abstención. Ahí tenemos que jugar un papel de fondo. Primero es necesaria una discusión interna. No va a ser fácil, porque hay voces muy importantes.

LRL: ¿Cuál es su posición personal?

OIZ: En la parte individual y personal, tengo una posición clara, pero no la puedo exponer, porque todo lo que diga se asocia al Partido. Los argumentos serán de discusión interna, donde defenderé una posición específica. Este será un reto muy importante en cualquier camino para hacer una campaña argumentada. Creo que no será un debate entre la guerra y la paz, porque eso distorsiona la posibilidad de un debate democrático. Eso le haría un gran daño al país.

LRL: ¿Qué piensa de la elección de Néstor Humberto Martínez como Fiscal General de la Nación?

OIZ: Hace unos dos meses leí una entrevista de la Presidenta de la Corte Suprema, que decía lo que la Corte quiere es un fiscal que se dedique a administrar justicia y punto. Es un mensaje que da mucha tranquilidad porque si ese es el criterio de la Corte y ha considerado que quien mejor lo representa es el doctor Néstor Humberto, eso da tranquilidad y confianza.

Lo más importante es que se actúe con independencia, con todo el respeto de la ley y las garantías de los ciudadanos, que se haga justicia para todos. El mayor daño que se hizo en la fiscalía de Montealegre fue tener una agenda política y politizar la justicia. Nada más importante para una sociedad y para mantener su democracia, que la justicia. La justicia hoy no genera confianza y credibilidad de los ciudadanos. Su imagen es muy baja, porque el ciudadano siente que para él no hay justicia. Hay un inmenso reto.

 
Perfil de liderazgo

La Red Líder: ¿Cuál es su meta y fórmula desde la dirección del Centro Democrático?

Oscar Iván Zuluaga: El Partido Centro Democrático tiene una meta muy clara: ganar las elecciones presidenciales del 2018. La gran pregunta es: ¿cómo lo vamos hacer?

Para nosotros, los elementos fundamentales son la confianza y la credibilidad de los ciudadanos. Desde ahí enfocamos la estrategia para ganar. En la encuesta de Yanhaas se muestra que el partido con mayor confianza y credibilidad en Colombia es el Centro Democrático. Quiere decir que estamos luchando por hacer las cosas bien. Con cosas que pueden sonar sencillas como cumplir en las plenarias, presentar proyectos de ley, estar en contacto con la ciudadanía y escuchar al ciudadano en la calle, carnetización, buscar financiación democrática.

LRL: El liderazgo tiene aspectos de visión, de ejemplo y de resultados. ¿Con cuál de estos prefiere expresar su liderazgo?

OIZ: El ejemplo. El liderazgo que más vale es el ejemplo, porque es el resultado de lo que uno es. El ejemplo no engaña. El ejemplo es un libro, es abrirse para que puedan evaluar.

El ejemplo implica coherencia. Implica consistencia y carácter. Implica saber reconocer derrotas. El tema esencial para mi es el ejemplo, porque es lo que resume lo que es un líder. Se puede ser un gran conferencista, un gran orador, pero ¿cuál es el ejemplo que tiene para mostrar? Por eso la política tiene que ser una carrera.

LRL: ¿Cómo se ve como líder en el futuro?

OIZ: Aportándole al país. Mi preocupación siempre es el país. A mi me dicen “es que usted va a ser candidato en el 2018”, y yo digo no, hay que esperar, ver qué va a pasar y que es lo más le conviene al país y al partido. No estoy en política por una ambición personal. No soy obsesionado con el poder y por eso soy una persona correcta. Cuando uno tiene obsesión por el poder, rompe todos los estándares con tal de lograrlo.

LRL ¿Cuáles son esas influencias que han determinado su estilo y sus motivaciones de liderazgo?

OIZ: Tiene mucho que ver con el entorno familiar. En materia de liderazgo, las enseñanzas de mi familia son las que me han llevado a ser líder político. Uno de mis grandes éxitos en liderazgo político es que es un equilibrio entre mi experiencia en el sector privado, público, en la política y mi conocimiento de economía.

LRL: ¿Cuál es el origen regional de su familia?

OIZ: Pensilvania, Caldas. Es una historia de sentido de pertenencia muy fuerte. Hoy, a pesar de que salimos hace tanto de Pensilvania, giramos alrededor del tema de Pensilvania. En causas sociales y en pasar vacaciones.

LRL: ¿Cuáles fueron sus primeros rasgos o insinuaciones de liderazgo?

OIZ: Mi mamá dice que desde los 11 años quería ser presidente y jugaba a armar gabinetes con las personas que conocía. Me gustaba guardar libros, documentos y revistas referentes al tema.

En el colegio fui un líder, pero que colaboraba mucho. No un líder obsesionado con el poder, sino por trabajar y ayudar. En las actividades culturales, cívicas, deportivas, en organización de las fiestas. Ahí entendí que a mi me gustaba ayudar, colaborar y ayudar a que las personas estuvieran mejor. Me marcó que durante la época del colegio uno podía sustituir el servicio militar por trabajo social. Nostros fuimos a alfabetizar en un barrio pobre de Bogotá, y ese encuentro con esa realidad fue muy impactante. Mis decisiones políticas en gran parte se explican en eso, en un espíritu de servicio.

LRL: ¿Cómo cree que maneja la inteligencia emocional?

OIZ: Es una fortaleza. Tengo inteligencia emocional por una razón, soy una persona muy prudente y muy respetuosa, en todo el sentido de la palabra. Soy una persona emocionalmente muy controlada. 

LRL: ¿Cómo describiría su estilo de liderazgo?

OIZ: Constructivo. No soy un hombre de posiciones extremas. Siempre busco construir, avanzar y superar los problemas. Trato de encontrar salidas y soluciones. Ese concepto de liderazgo constructivo da mucha solidez.

LRL: ¿Qué adversidades ha tenido que superar?

OIZ: Muchas. En la vida pública he tenido que enfrentar personas que han hecho muchas propuestas corruptas. He tenido que enfrentar y tomar posición. Desde pequeño siempre estaba muy pendiente si no se facturaba todo. Cuando veía que alguien hacía una compra sin factura, me sentía mal. Desde ahí desarrollé un concepto muy fuerte sobre la legalidad y lo que significa como valor. Tengo muchas anécdotas.

LRL: ¿Cómo cuáles?

OIZ: Encontré que uno de mis hijos había comprado una contraseña falsa para entrar a bares. Enfrenté a mi hijo, no con el sentido de castigarlo sino de enseñarle que ese no era el camino correcto. En ese entonces aún estaba de Ministro de Hacienda. Fuimos donde el General Naranjo, que era el comandante de la Policía. Mi hijo, temblando, fue y le contó. Lo más importante es que a partir de esa denuncia, se descubrió que había una red que desde Barranquilla operaba a través de los colegios de élite en Bogotá. Los problemas no se solucionan tapándolos sino enfrentándolos.

LRL: ¿Y en política?

OIZ: En la campaña presidencial, cuando sacaron todo ese montaje del supuesto hacker. Eso fue muy duro desde el punto de vista emocional y familiar, por lo que representó. Entendí que lo que había detrás de eso era un montaje para afectar mi campaña presidencial. Después de todo este tiempo lo hemos podido comprobar, reafirmar y entender. Es algo de lo que hablo mucho con los jóvenes cuando comparto experiencias de liderazgo. Dicen que una persona buena no puede llegar lejos en la política, y me resisto a dejarme derrotar por esa idea.

La política, como la principal actividad de una sociedad, necesita y requiere líderes buenos, que busquen el bienestar de la sociedad. Cuando uno es malo, cuando uno es tramposo, cuando uno engaña, cuando uno es deshonesto, no va a lograr ese propósito.

LRL: ¿Usted cómo describiría la cultura de liderazgo del país?

OIZ: La cultura de liderazgo está muy deformada. No se entiende el liderazgo público o político como una forma de vida sino que ha llegado a ser un negocio. Muchos están por un interés económico personal. Una obsesión, que está totalmente desvirtuada. No hay confianza ni credibilidad por parte de la ciudadanía. Para muchos la política no es una opción de vida.

LRL: ¿Cómo describiría el estado del liderazgo público en Colombia hoy?

OIZ: Hay una inversión de valores en la sociedad. Para muchos, no es una opción de vida ser militar, lo desprecian. No es una opción de vida para los más capaces y preparados ser maestro. No es una opción de vida para las élites más preparadas e intelectuales ser juez de la República.

Una sociedad que ha deformado los aspectos esenciales, es muy difícil que pueda tener una institucionalidad fuerte. Porque la élites se apartan, dejan el problema. El costo hoy de las campañas políticas es eso. Si no se tiene mucho dinero, no es fácil hacerse elegir. Entonces se habla de que el dinero viene de inversionistas. Me impactó en la campaña del 2015 en donde se hablaba de inversionistas. Se pensaba y se piensa en la rentabilidad que se puede obtener del dinero para campañas. No hay deformación mayor que esa.

LRL: ¿Cómo describiría la historia política colombiana de este siglo?

OIZ: Hay que reconocer que hay avances muy grandes. Colombia es una de las democracias de mayor tradición y que, en medio de todas las adversidades, los colombianos hemos tenido capacidad para defender instituciones con elecciones democráticas. El número de interrupciones del poder es mínimo, comparado con cualquier otro país de América Latina.

Sin embargo, con esa tradición democrática, deberíamos estar mucho más lejos que un país con instituciones débiles. Eso es una contradicción. Si es el país que tiene mayor tradición democrática, ¿por qué no se ha logrado construir las instituciones más sólidas? La respuesta es que la política no ha sido el espacio donde estén necesariamente los mejores.

LRL: ¿A qué personas de la vida pública le reconoce liderazgo?

OIZ: En la vida política nacional me influenció mucho Álvaro Gómez Hurtado porque compartía su filosofía desde el punto de vista político en todos los temas. Me parecía un gran dirigente y aprendí muchísimo de su cuerpo de doctrina. Admiré mucho también a Luis Carlos Galán por su valor y su juventud. Un hombre que se marchó rápido en la política. La persona con quien más he trabajado y he aprendido, a quien admiro profundamente es Álvaro Uribe. A nivel de otros líderes, siempre he admirado a Nelson Mandela. Su historia es una historia de lucha, una causa universal que desemboca en lo que es mi profesión. Encontrar esa conexión tan profunda en un testimonio de vida como el que él tuvo es fascinante y lo he tenido como referente.

LRL: Dentro de 20 años unos historiadores deciden estudiar este momento de la vida del país, a través de cinco líderes emblemáticos. ¿Qué cinco líderes escogería usted para estudiar?

OIZ: Muy difícil encasillar porque en esto hay un error. A veces se cree que los líderes son los que están destacándose por un papel en entidades públicas o económicas. El liderazgo que se debería mirar es el de los ejemplos que dan los ciudadanos del común de Colombia, los que le dan relevancia al país.

Por ejemplo, el deporte y la música. Allí si se puede ver lo que es el tejido y la razón de ser de las sociedades. La cultura tiene ese gran poder. Cuando uno va un concierto con Carlos Vives y ve toda una sociedad que encuentra esa unión, o cuando uno ve esa pasión por la selección Colombia. El líder no es necesariamente James o fulano de tal, sino el fútbol, que logra congregar y le eleva el autoestima al ciudadano y al país del que nos sentimos orgullosos. O ver en el Tour de Francia hoy, de tú a tú, ver a un colombiano, Nairo y Henao, y ver a un país que se siente identificado sin distingo, eso tiene un gran valor. La cultura del deporte reflejado en este tipo de líderes, explican lo que es Colombia.

Adicionalmente, tomaría el caso de líderes y personas que han sufrido con la violencia. Que han sido víctimas de todo lo que ha ocurrido en el país y que perseveran en una lucha por sus comunidades. Hay muchos que con sus testimonio de vida muestran la capacidad de supervivencia y de superación en un país tan marcado por la violencia política. Me parece que esa sería una lección grande para no caer en un sesgo político. Destacar un líder u otro se puede volver un tema de sesgo político.

 

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