Caso Santurbán: Jugando, jugando se va transformando. Juan Camilo Cárdenas #TrendingLíder

Juan Camilo Cárdenas, profesor de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes, viene trabajando hace varios años con metodologías de economía comportamental y experimental para explorar cómo se crean espacios de construcción colectiva.
 

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21 de Abril de 2015

Juan Camilo Cárdenas colabora con el Ministerio del Medio Ambiente en el emblemático caso del Páramo de Santurbán, en el que han entrado en conflicto campesinos, mineros y el Estado, con respecto a temas de minería, desarrollo sostenible y manejo del agua.

A comienzos de los 2000 cuando realizaba su Postdoctorado en la Universidad de Indiana, Cárdenas tuvo la oportunidad de llevar a cabo trabajos de investigación de la mano de Elinor Ostrom, primera mujer y politóloga en ganar el Premio Nobel de Economía en 2009.

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Como el mismo afirma “no todo es utopía intelectual”, por eso colabora con el Ministerio del Medio Ambiente en el emblemático caso del Páramo de Santurbán, en el que han entrado en conflicto campesinos, mineros y el Gobierno, con respecto a temas de minería, desarrollo sostenible y manejo del agua.

La ex ministra Luz Helena Sarmiento le pidió que llevaran las herramientas con las que venía trabajando con otras comunidades locales para discutir estos dilemas colectivos y tratar de acercar a las partes que en Santurbán han mostrado tensiones alrededor de los proyectos mineros, la agricultura y la provisión de agua para millones de habitantes. 

Así, Cárdenas puso a jugar a los que viven, trabajan y dependen del páramo en un . La intención era comenzar con un trabajo de diseño e implementación de acuerdos logrados entre las partes involucradas. Allí lo que hizo Cárdenas fue recrear los problemas reales a los que se ven enfrentados, a través de una situación pedagógica, haciendo que todos los afectados por la problemática se pusieran en los zapatos  del otro, para generar procesos de confianza, de confiabilidad y de empatía.

Así es más fácil entender los intereses del otro, que están determinando a través de sus acciones, los intereses de la contraparte. Y poder acercar a las personas a la idea de transformar estas situaciones en una posibilidad de acción colectiva.

En marzo pasado el Ministro de Medio Ambiente Gabriel Vallejo nuevamente lo llamó para continuar con este esfuerzo. Pero esta vez en la ciudad de Cúcuta. Allí se realizó otro taller dado que 70% del área de Santurbán se encuentra en jurisdicción del departamento de Norte de Santander.

Cárdenas sostiene que el dilema más importante en materia medioambiental en Colombia es la provisión de agua. Cree que la tensión entre las industrias extractivas y la necesidad de mantener la estabilidad o resiliencia hídrica del país se definen en como transformar conflictos o dilemas sociales en problemas de coordinación.

Cárdenas sostiene que el caso de Santurbán hace evidente que, independientemente del rol que tengamos en la sociedad, todos necesitamos agua. Los agricultores, los mineros, los campesinos y la gente en la ciudad, todos. Que lo importante es construir espacios para garantizar que todos tengamos agua y de buena calidad, con algunos niveles y tipos de actividades que generen ingreso, empleo, rentabilidad, regalías, e impuestos.

A través de su experiencia de más de 20 años en la investigación, Cárdenas ha entendido que entre todos tenemos que transformar los dilemas colectivos. ¡Y en Colombia si que los tenemos! dice Cárdenas.

Considera que quien mejor ha reflejado la realidad del país al respecto es Hernando Gómez Buendía en su libro “Para dónde va Colombia”. Allí se relata la metáfora del almendrón, que no es más que la representación de los dilemas de acción colectiva. “La hipótesis central es que los colombianos vivimos muy bien de manera individual, pero juntos vivimos muy mal. Juntos nos matamos, violamos las normas colectivas. Esa misma historia la contó el famoso profesor japonés de matemáticas de la Universidad Nacional, diciendo que un colombiano es más inteligente que un japonés, pero dos japoneses son más inteligentes que dos colombianos” agrega.  

Ese dilema de la acción colectiva, que ha trabajado por años, lo ha consignado en el libro en que se muestran las metodologías de la economía comportamental y experimental para explorar como construimos espacios de construcción colectiva.

Cárdenas también viene desarrollando, en conjunto con otros profesores alrededor del mundo, una  

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Usted ha trabajado de la mano del Ministerio de Medio Ambiente, en el caso específico del Páramo de Santurbán, en el que están involucrados los temas de minería, desarrollo sostenible y manejo del agua. Allá usted puso a los campesinos, mineros y al Gobierno a jugar. ¿Cómo a través del uso de juegos se pueden tratar las tensiones sociales y ambientales en casos reales como éste?

Los juegos que nosotros trabajamos para este tipo de problemas son juegos en los que tratamos de recrear el dilema de acción colectiva particular que estamos trabajando. En este caso es el problema de la provisión del agua y hasta dónde se puede ver amenazada la por actividades económicas que satisfacen intereses individuales particulares, perfectamente legítimos como la minería o la agricultura, pero que pueden amenazar lo colectivo, que es la producción de agua para todos. Ahí hay un problema claro.

Si individualmente cada persona busca su interés particular, sin tener en cuenta el interés de los demás, yo debería meterle el acelerador a la minería, utilizar las tecnologías más baratas posibles y generar una rentabilidad muy alta de inversión sobre esa actividad minera. Inclusive si lo hago dentro de lo que la ley me obliga, puedo estar amenazando la provisión de esa agua para el resto de la población, y estoy hablando tanto de minería como de agricultura. Pero repito, son intereses legítimos. La gente vive de la minería y se suple de ella para sus intereses individuales, pero en lo colectivo podemos terminar todos perdiendo.

Una de las cosas que hemos dicho para el tema de páramos y agua es que todos necesitamos agua, los mineros necesitan agua, los agricultores necesitan agua, los habitantes de la ciudad necesitan agua. Entonces en algún momento todos tenemos que resolver el problema del dilema colectivo de si vamos a mantener el agua para poder generar los recursos que se necesitan de esas actividades productivas. Ese es el dilema más importante que enfrenta el país en materia ambiental, en vista de la provisión de agua para la mayoría del país que depende en su inmensa mayoría, de los páramos. En Colombia hay identificados aproximadamente 36 complejos de páramos.

La ley del gobierno anterior obligó al Estado, y en particular al ministerio y al Instituto Humboldt, a delimitar los páramos para poderlos conservar y a prohibir las actividades extractivas dentro de los límites de lo que se llama páramo. El primer páramo sobre el que se tomó una decisión técnica y política fue sobre el Páramo de Santurbán y terminó siendo un reto muy complicado, porque es un páramo que tiene entre 100 y 140.000 hectáreas, que proveen agua para cerca de tres o cuatro millones de personas, entre las cuales está una gran población de Bucaramanga y su área metropolitana y la población de Cúcuta y su área metropolitana, más un montón de poblaciones intermedias que están alrededor.

Al mismo páramo, está asociada una actividad agrícola muy importante. Y Una actividad minera que ha existido por cientos de años, con un potencial de expansión y aumento de intensidad de extracción muy alto alrededor de proyectos mineros de escala que se están proponiendo para la región, que tienen una historia, que viene de un proyecto canadiense, más otras grandes compañías, siendo varios proyectos mineros dedicados a extraer una cantidad importante de oro en la región.

Esto puede presentar amenazas muy grandes y muy delicadas a la calidad y provisión de agua en el complejo Santurbán, en una cuenca en particular, que tiene que ver con el río Suratá, que es donde se abastece en buena parte el acueducto de Bucaramanga y de donde se despertó toda esta inquietud.

Y ahí volvemos a tener el clásico dilema entre lo individual y lo colectivo. Entonces se presentaros todas estas divergencias y nos invitaron que a través de los juegos tratáramos a todas las partes. Lo que hicimos con los juegos fue recrear todos los problemas presentados, a través de una situación pedagógica, haciendo que todos los integrantes de la problemática lleguen a meterse en los zapatos  del otro, para poder generar procesos de confianza, de confiabilidad y de empatía, para poder entender los intereses del otro, que están determinando a través de sus acciones mis intereses. Y poder acercar a las personas a la idea de transformar estas situaciones en una posibilidad de acción colectiva y en una coordinación.

Con los juegos buscamos que las personas se pongan en los zapatos del otro y lleguen a entender las consecuencias de sus acciones, tanto individuales como colectivas. Además de esto, se busca que los juegos no funcionen solamente como herramienta de investigación, sino que ayuden a generar espacios de reflexión colectiva al interior de los grupos y de las comunidades.

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En el caso específico de Santurbán ¿cómo se ve reflejado el tema del liderazgo?

No hay un líder de la cuenca como tal, pero hay un liderazgo en los grupos de interés y un liderazgo claro en los grupos que han hablado sobre el interés de tener agua potable para Bucaramanga, los cuales han generado movilizaciones muy representativas e importantes, que además tendrán otra el próximo 24 de abril. Hay liderazgo en el sector minero, en la parte alta, en municipios como California. En los sindicatos de trabajadores artesanales también hay liderazgo, al igual que en los alcaldes de la zona.

Por parte de los agricultores también hay liderazgo. En el municipio de Tóna y en el Páramo de Berlín, por defender los intereses de los productores de cebollas y sus preocupaciones en cuanto al derecho de uso que tienen sobre el páramo.

En el orden Nacional, tanto jurídico como ambiental, también se ha visto reflejado un claro liderazgo, promoviendo la necesidad de que se cumpla la ley del plan y la delimitación del páramo.

Sin embargo, no ha aparecido un liderazgo a nivel de toda la cuenca para tratar de converger todos estos intereses. El Ministerio de Medio Ambiente ha tratado de hacerlo, pero le ha tocado una tarea difícil, porque en el país tenemos ese problema de muchos años para acá de no darle el mayor peso político al Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. Hemos tenido varios ministros que han tenido que lidiar con ese problema de Santurbán.

Usted dice que Elinor Ostrom no hablaba explícitamente del liderazgo como uno de los factores que hacen posible la acción colectiva ¿cómo logró identificar que el liderazgo hace parte de ese grupo de factores?

Por el trabajo de campo. Yo llevo 15 años trabajando en este tema en el que buena parte de mi estrategia metodológica es ir a campo a donde están las comunidades y conversar con la gente a través de distintas herramientas e instrumentos. Entrevistas, experimentos económicos, talleres y grupos focales;  a través de eso empieza uno a descifrar que es difícil entender el proceso de acción colectiva dentro de una comunidad sin que haya algunos personajes que están dinamizando buena parte del proceso. Yo no creo que exista un líder sin comunidad, ni una comunidad sin líder. Veo difícil esa posibilidad.

Yo creo que no existe un líder sin grupo, tiene que haber una dinámica de grupo que empuje el proceso. Pero también veo difícil pensar que no exista grupos en los que no haya liderazgo. Lo que pasa es que los liderazgos son de muchos tipos. Hay algunos más centrales. Hay muchos estilos de liderazgo, y yo no soy experto en eso, mi especialidad es en temas de acción colectiva y de comunidad, pero sí me ha llamado la atención que en todo este trabajo de campo uno siempre termina encontrando personajes críticos, lo que permite dinamizar el proceso colectivo.

¿Cómo fue la experiencia de escribir e investigar al lado de un Premio Nobel de Economía?

Cuando yo trabajé con ella no era Premio Nobel de Economía. En esa época ella era la persona que yo más citaba en mi tesis doctoral y con la que quería trabajar. Tuve la fortuna de conocerla a través de uno de mis asesores de tesis. Nos entusiasmamos en los temas que estábamos trabajando y eso derivó en que me fuera a hacer el postdoctorado con ella durante un año. Fue un proceso impresionante de dinamismo, de explosión de ideas y explosión de proyectos, en los que todavía estoy trabajando. Desafortunadamente, se murió antes de tiempo, porque todavía le faltaba mucho trabajo por hacer y tenía muchas ideas en la cabeza, pero el cáncer la mató más temprano de lo que debía ser.

Fue una experiencia impresionante. Entender que yo estaba trabajando con una estrategia de ella que era utilizar múltiples métodos y de múltiples disciplinas. Era un proceso en el que no importaba de que formación venía usted, porque en el taller se trabaja con biólogos, politólogos, economistas, antropólogos, gente de todas las disciplinas y además con muchos métodos. Combinar métodos y combinar disciplinas, fue una de las grandes lecciones para poder enfrentar estas preguntas. Que además, son preguntas complejas que no se pueden enfrentar solo desde la economía o la biología.

Usted define el liderazgo como la capacidad de promover y sostener la acción colectiva, para transformar una situación en donde predomina un dilema social, en un problema de coordinación. No todos entendemos estos términos tan técnicos, entonces cuéntenos ¿Qué significa acción colectiva? ¿qué significa dilema social? Y ¿qué significa problema de coordinación?

Empecemos con uno de los esenciales que es el dilema social. Un dilema social es una situación en la que los individuos que están enfrentados a ese dilema terminan en una situación en la que no hubieran querido estar, como consecuencia de sus actos individuales. Y que al final terminan generando un resultado que no es bueno para el grupo, pero que es la consecuencia de acciones individuales de cada uno por buscar su interés individual. Ahí se genera una divergencia entre el interés individual y el interés colectivo.

El dilema social es por construcción una divergencia, una diferencia, una distancia, entre los intereses individuales vistos desde cada individuo y de los intereses colectivos vistos desde la suma del bienestar de ese grupo. Los dilemas sociales no son una condena a fracasar, simplemente son un desafío para un grupo. Tal vez el dilema social más conocido es el dilema de los prisioneros, pero es un ejemplo de muchos posibles dilemas.

Otro dilema social clásico es el de la tragedia de los comunes, que fue planteado por un biólogo en el año 68, en donde decía básicamente que si usted tiene un recurso que es compartido por un grupo, cada uno de los individuos va a tratar de sacar el mejor provecho posible. Pero al usted combinar todos esos individuos buscando un interés individual, van a terminar todos en una situación a la que no hubieran querido llegar y es que se acabó el recurso para todos, y todos terminan haciendo esfuerzo y no recibiendo nada.

Si entre ellos lograran coordinar sus acciones, podrían realinear el interés colectivo y llegar a decir “pongámonos de acuerdo y bajemos nuestra sobreexplotación del recurso y así habrá más recurso para todos. En cuanto al dilema de los prisioneros, si los dos prisioneros se pusieran de acuerdo, entonces cada uno se debería de quedar callado para recibir la pena mínima. En cambio, si cada uno busca su interés individual delatando al otro, terminarán recibiendo la máxima condena y en la peor de las situaciones de cada uno. Eso es un dilema social, una divergencia entre el interés individual y el interés colectivo.

Transformar esa divergencia entre el interés individual y el colectivo, en una realineación en la que ahora los individuos actúan en pro de ese interés colectivo y logran un interés colectivo máximo, terminan en una situación individual mejor, transformando ese dilema en un juego de coordinación. Todo esto tiene un dilema importante en el análisis, y es que no podemos pensar que todos los posibles conflictos en la vida, son del estilo de lo que comúnmente se llama “juego de suma cero” que es cuando todo lo que yo gano, usted lo pierde y todo lo que yo pierdo, usted lo gana.

Muchas situaciones de la vida real no son de ese estilo, sino son juegos donde se permite el espacio de que de la interacción terminemos con una torta más grande para todos. Entonces los dilemas sociales ocurren cuando existe la posibilidad de que por medio de la acción colectiva, podamos obtener una torta más grande para beneficio de todos. Si caemos en la trampa del dilema de los prisioneros o en la tragedia de los comunes, vamos a crear una torta más pequeña y eso es lo que termina siendo un dilema social.

La acción colectiva en últimas es, cómo lograr que los individuos se salgan de la trampa de la no cooperación y coordinen sus acciones para pasar a la cooperación colectiva, en la que la torta queda más grande y beneficia a todos de manera individual y colectiva.

¿Por qué transformar esas situaciones en las que predominan los dilemas sociales, en problemas de coordinación?

Porque en el momento en que podemos transformar los juegos hacia la coordinación, podemos producir tortas más grandes para repartir. Podemos ganar en dos elementos claves: uno es el de la eficiencia en el que hay más para repartir entre los miembros, y al haber más, tenemos más espacio de maniobra para reparticiones más justas. Así hay más espacio para traer a la mesa los intereses divergentes o distintos de los actores, y con algo más grande tenemos más para satisfacer los intereses de todos ellos. Eso se logra a través de la coordinación de las acciones. Toda esta idea de transformar los dilemas colectivos en problemas de coordinación es para poder alinear que cada individuo aporte lo que se necesita para producir una torta más grande y así satisfacer las necesidades de cada uno de los jugadores.

¿Cuál es la relación en Colombia entre subdesarrollo y acción colectiva?

Es gigantesca. Hay muchas escalas de lo colectivo que tenemos que resolver. Tal vez la primera es la producción de bienes y servicios que necesitamos. La más vital es el agua. Se pueden dar guerras enteras por el agua. Problemas de agua generan hambrunas gigantes. La ausencia de agua genera conflictos armados y étnicos.

La existencia del agua en un país y su disponibilidad, dependen de un problema de acción colectiva. ¿En dónde está el problema de acción  colectiva? En conservar los páramos, las cuencas, mantener los acueductos municipales, metropolitanos o veredales. Todos esos son problemas de acción colectiva, porque si estamos hablando de un acueducto veredal donde tenemos una tubería, un canal o una planta de tratamiento, tenemos que contribuir entre los miembros del grupo para poder pagar una cuota destinada a la manutención de la fuente del agua. A veces se aporta con plata, a veces con mano de obra, con tierra, con árboles, con cemento. Con un montón de cosas que hay que aportar para que tengamos una infraestructura mínima para poder tener agua.

Hay otro tipo de bienes y servicios que no necesariamente tienen que depender de la acción colectiva. Hay algunas dimensiones que dependen de la acción colectiva, pero hay otras que están sujetas a la iniciativa privada.

El Estado, y ahí viene el problema de la definición completa e integral de Estado, no es solamente el aparato gubernamental y no es solamente las organizaciones gubernamentales. Las organizaciones gubernamentales son un subcomponente del Estado, pero el Estado somos todos. Eso es una frase de cajón, pero es de eso de lo que estamos hablando. El Estado son las organizaciones gubernamentales, son las personas que pertenecen a ellas y también lo es el resto de la sociedad civil. Somos las personas que votamos por los que se lanzan a las elecciones, también las personas que participamos o no en los mecanismos de veeduría, al igual que los ciudadanos que pagamos impuestos.

El Estado somos las personas que podemos coger un pito y pitarle a los que se cuelan en Transmilenio, iniciativas que están empezando a aparecer por una mínima indignación en las redes sociales, como con la foto viral de dos niñas sosteniendo las puertas de una estación un día después de la instalación de las puertas anti trampas.

El problema de acción colectiva es que si más y más gente deja de pagar la tarifa de Transmilenio, se sacrifica la sostenibilidad financiera del sistema y podemos estar hablando de 60.000 pasajes diarios que están perdiendo. Y si ese 60.000 se subiera a 100.000 o a 150.000, se iría bajando la sostenibilidad financiera. Entonces eso depende de nosotros y ahí se ve reflejada la definición de Estado.

Con ese ejemplo, vamos a pasar de cosas tan vitales como producir algo físico que es agua, hasta producir cosas que necesitan de la acción colectiva que es producir conocimientos ciudadanos, que es una cosa abstracta pero que es fundamental para que funcionen las cosas.

La acción colectiva quiere decir que, en ese dilema de sí mantenemos una norma de comportamiento o no, es exactamente el mismo problema de acción colectiva. Yo puedo contribuir o no contribuir. Si yo contribuyo, ayudo un poco a que junto con otras contribuciones se vaya armando una consciencia colectiva de que aquí no nos colamos. Así aumentamos los recaudos y tenemos la garantía de que el sistema Transmilenio funcione.

Si nadie contribuye al respeto mínimo de las normas, como las del sistema de Transmilenio, estaríamos entrando en un espacio en el que nadie contribuye, todo el mundo se cuela, se bajan los recaudos y el sistema termina colapsando financieramente. Lo mismo aplica para el tema de impuestos. Evadir impuestos es relativamente fácil. Si uno se pone a hacer las cuentas y pensara que nadie está interesado en contribuir en lo colectivo, debería haber más evasión.

Uno de los mejores ejemplos que hay sobre la sociedad colombiana es con el tema de los impuestos del licor importado, cuando le bajaron los impuestos, que eran muy altos, se aumentaron los recaudos para la DIAN y se bajó el contrabando ¿Eso qué quiere decir? que la gente voluntariamente pude contribuir o no a lo público.

Usted hablaba de confianza ¿Por qué la confianza es importante para resolver dilemas sociales?

La confianza es importante para resolver cualquier problema social o económico. Si nosotros desconfiáramos de todos los que tenemos alrededor no podríamos existir. Sin un mínimo de confianza, no podríamos operar en ninguna relación social. La confianza se construye o se destruye. Se construye en la repetición de las interacciones. Si de ese primer contacto que usted tiene con una persona se da información que le da a usted señales de la reputación del otro, sea buena o mala, para el próximo encuentro usted va a reaccionar de cierta manera. Según la contabilidad mental que vayamos haciendo sobre la reputación del otro, podemos construir o destruir la confianza y eso es algo que hacemos todos los días con la gente que tenemos a nuestro alrededor.

La confianza se necesita para poder reducir los costos de transacción, si yo tuviera que llamar a un abogado cada vez que voy a tener una interacción con una persona, no podríamos operar como humanidad. Antes de que existieran los abogados, del Estado, de la constitución y de los códigos penales, empezamos a interactuar basándonos en un mínimo de confianza en las otras personas. Yo necesito confiar en las personas y también necesito generar confiabilidad para poder crear la posibilidad de beneficio mutuo.

Arrow que es el papá de la economía y de uno de los modelos más importantes sobre el equilibrio del mercado decía que hasta las más mínimas transacciones del mercado requieren confianza para que funcione la economía. Lo daba como supuesto para que la mano invisible del mercado funcionara. La mano invisible del mercado va a funcionar si hay confianza entre las partes, porque o sino los costos de transacción serían absurdos.

¿Cómo desde la academia se pueden liderar procesos de transformación social?

Esa es la pregunta de la esencia de la academia, la academia debería existir por eso. Que lo esté logrando o no, es un gran debate. La respuesta no es tan sencilla. Esa es la razón de la academia.

Voy a tratar de contestar con lo que no creo que debe ser. Por ejemplo, creo equivocados a quienes dicen que la academia es esa torre de marfil que no se acerca a la realidad y no se ensucia de ella. Es equivocado porque muchos académicos sí están en contacto permanente con la realidad. Pero es equivocado cuando se cree que la academia por ocupar su mayor tiempo en el aula, el laboratorio o el escritorio, va a estar completamente desconectada de la realidad, porque yo conozco académicos cuyo trabajo está la mayoría del tiempo en el aula, el laboratorio o el escritorio, y tienen un impacto grandísimo en la sociedad.

Y también conozco académicos que todo el tiempo se la pasan en la realidad y están totalmente ausentes de la biblioteca o el aula de clases, y tienen muy poco impacto en la sociedad. Así que yo creo que el sitio en el que se ocupa la mayor parte del tiempo el académico, es perpendicular con el impacto que tiene en la sociedad.

Habiendo dicho eso, reafirmo que la transformación social debe ser el pilar principal de la academia y debe hacerlo desde el aula, el escritorio o el laboratorio.

En el aula usted está transformando las mentes de los estudiantes, tanto sus habilidades cognitivas como no cognitivas. En las habilidades cognitivas necesitamos que los estudiantes aprendan a usas las matemáticas para resolver problemas sociales, lo vemos en economía todos los días. En el aula le ayudamos a los estudiantes a manejar las herramientas para que se apropien de los problemas sociales y los puedan transformar.

Pero en el aula también debemos transformar las habilidades sociales. En el aula tenemos un potencial como academia de transformar también las habilidades no sociales, para que confíen y que sean confiables. En el aula podemos transformar las habilidades de los estudiantes para trabajar en equipo y para que mejoren sus habilidades de empatía por el otro y empatía por el más vulnerable. También podemos ayudar a fortalecer las habilidades de auto control y auto regulación y hasta dónde son capaces de ser dueños de su futuro y de su destino. Todo eso se puede hacer desde el aula, así que creo que hay un potencial de liderazgo muy grande en la academia.

Los académicos también debemos alimentarnos de las preguntas de la realidad, para utilizarlas en el ejercicio académico y devolverle a la sociedad alternativas sobre cómo leer la realidad, cómo entenderla y cómo transformarla. Entonces creo que definitivamente ahí hay un papel importante para la academia. Y creo que en la mayoría de los casos la academia ha tenido éxitos en cumplir esos objetivos.

 

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