¡Yo sí me como ese pescao!

En las comunidades pesqueras, mientras los hombres permanecen días mar adentro, las mujeres piangueras, entre manglares, protegidas por palo santo y bejuco, armonizan con marea y cambios cíclicos. La pesca responsable es una alternativa para mantener el medio ambiente, la cadena productiva y la mística del oficio.

Ángela Villalobos
Ángela Villalobos
Generadora de alianzas ante el sector cultural y educativo
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22 de Octubre de 2017

Exponer el tema pesquero desde su principal base, el origen, incentiva su consumo, la industria y la dinamización de la economía para el fortalecimiento de las cadenas productivas, a través del desarrollo conjunto para un ciclo completo.

La conexión directa entre el pescador y la demanda comercial del pescado se viene promoviendo desde un cordón gastronómico para una proyección de conservación de las especies y visión hacia las comunidades del pacífico por parte de un componente de corresponsabilidad empresarial.

Un ejemplo y referencia en el tema es Alex Nessim, cheff especializado, quien destaca que en lanchas de viento y marea los pescadores pasan hasta tres días mar adentro. Como participante y promotor activo desde hace cinco años de la red de pesca responsable y EcoGourmet exalta el trabajo de los pescadores y las piangueras de las diferentes zonas del pacífico colombiano, promoviendo el consumo del producto artesanal, fresco, sin intermediarios, para incentivar el aporte de compra directa al pescador.

!Mar vivo! Práctica representativa en los hombres que se armoniza con valientes mujeres que inmersas entre pianguas, chorgas y ostras con demanda internacional equilibran y jalonan progreso. Una comunidad activa a través de la red de pesca responsable que impactada con la inversión en el producto de temporada, se concientiza sobre la importancia del consumo para el desarrollo sostenible.

La pesca es arte, ritual e intercambio generacional de saberes. Los pescadores del pacífico han potenciado su proceso con esta apuesta a través de centros de acopio en las comunidades intervenidas, mallas más grandes que permiten pesca de talla mayor, conservación de las especies, incremento de un 40% de ganancia sin intermediaros, capacitaciones por parte de biólogos marinos y una mejor refrigeración con páneles de energía solar.

“Pescando Pacífico” es una muestra de ello. Una apuesta que destaca  el fortalecimiento de las comunidades pesqueras en investigación y conocimiento de las especies, promovida por USaid a través del programa Bioredd+  

EcoGourmet, alianza con Conservación Internacional y Fondo Acción, con el apoyo de Aunap (Autoridad nacional de acuicultura y pesca), a través de dos etapas de impacto en su proceso vela por la conservación de los ecosistemas marinos costeros y uso sostenible y equitativo de los recursos naturales, generando una mayor rentabilidad comercial para las partes, una cadena de valor sostenible y justa con el pescador y de fortalecimiento para el sector gastronómico.

Dentro de los criterios de pesca responsable que se han venido practicando para la conservación del recurso y el comercio de la pesca artesanal se encuentran el capturar y comercializar solo especies con tallas adecuadas, respetar las vedas y las zonas prohibidas; propender la captura con artes de anzuelo; la pesca con redes o mayas reglamentarias; mejorar las prácticas de manufactura; informar el proceso a los consumidores, comercializadores responsables y restaurantes; y la trazabilidad, que constituye la identificación del entorno desde la captura hasta la entrega.

En conclusión: ¡Yo sí me como ese pescao que proviene de la pesca responsable y del pacífico colombiano!