Voces perdidas

Resistencia a perder la raíz que enlaza a la tierra, el legado revive y la Cali Indígena alza su voz a través de la recuperación de lenguas nativas.

Ángela Villalobos
Ángela Villalobos
Generadora de alianzas ante el sector cultural y educativo
43 Seguidores0 Siguiendo

0 Debates

3 Columnas

Columna

368

0

27 de Enero de 2018

Con toda su riqueza ancestral los cabildos indígenas Kofán, Misak, Quichua, Inga, Yanacona y Nasa, llegaron a la urbe y habitan este territorio aportándole a su plurietnia y multiculturalidad. Sin embargo, la desconexión con su entorno original ha generado en algunas de estas comunidades indígenas la pérdida de sus lenguas.

En un estado ideal este legado que nace de la conexión del indígena con la naturaleza, con la mística ancestral, debería conservarse legítimo y fortalecido de generación en generación estableciendo vínculos con su memoria cultural. No obstante, al enfrentarse a los múltiples procesos de cambio, la pérdida de referentes culturales, el desuso de su lengua nativa y la desvalorización social,  se expone cada vez más a desvanecerse en la historia.

La Unesco aprobó hace 15 años la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, lo cual representó un hito en la evolución de las políticas internacionales de promoción de la diversidad cultural desde el respeto a la diferencia, pero una diferencia asumida para generar un equilibrio en la construcción sólida de tejido social. 

Más allá del deber estatal, es un deber académico y civil salvaguardar la sabiduría ancestral en sus distintas manifestaciones, entre ellas las lenguas nativas de las comunidades indígenas que enmarcan la identidad, la memoria colectiva y la continuidad histórica de dónde se pertenece.

Las lenguas nativas indígenas de los cabildos coexisten, persisten y resisten ante la exclusión e injusticia histórica, salvaguardar esa riqueza que enmarca los derechos culturales, humanos y constitucionales de una comunidad es el inicio para valorar y dignificar.

Las lenguas nativas de los Kofán y Yanacona se extinguieron y se encuentran en fase de recuperación, las de los Misak, Inga, Nasa y Quichua están en vía de extinción y en proceso de fortalecimiento.

A través del Programa de Patrimonio Inmaterial de la Secretaría de Cultura Municipal se ha logrado un precedente importante para la recuperación de las  lenguas. Con acompañamiento académico de la Universidad del Cauca, el programa ha traído Taitas de los territorios originarios indígenas a la ciudad de Cali con el firme propósito de recuperar y afianzar en cada comunidad indígena la autenticidad de su lengua, involucrando niños, adolescentes, jóvenes, adultos y mayores en una conexión generacional que revive la esencia y revitaliza los derechos culturales siendo la lengua nativa uno de los principales patrimonios.

También se ha logrado la identificación de instituciones educativas donde hay estudiantes indígenas para desarrollar prácticas permanentes con docentes hablantes. En el sector de la educación oficial, Cali como municipio cuenta con la Escuela integral indígena y con un CDI (Centro de Desarrollo Infantil) con enfoque diferencial cultural. En este proyecto de recuperación se involucra además el programa de formación para padres de familia indígenas en saberes y lenguas.

El logro es sensibilizar y formar para la recuperación de lenguas nativas indígenas y prácticas tradicionales, proceso que adopta una metodología propia por comunidad enfocada en el fortalecimiento y el respeto ciudadano por una legitimidad legendaria.

Renace con sus lenguas nativas la Cali indígena que vibra, que aporta y que se fortalece con quienes eligieron a esta tierra afro, mestiza, mulata y blanca, entre sus múltiples mezclas e inmigraciones para ser compartida y enriquecida con sus saberes.

Pay teecx kiwe fxiysate kaksxagupha ka kwesx ujunxis jwe icxa kakwalajna. Que en lengua Nasayuwe significa: gracias por  soñar un territorio que permite crecer en la diferencial cultural.

Fuente: Secretaría de Cultura Cali – Área de Patrimonio Inmaterial    Archivo gráfico: Jorge Idárraga y Área de Patrimonio inmaterial