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La palabra: un poder Pacífico

“La piedra de San José todos los años florece, la palabra de los hombres se ha perdido y no aparece”. En el Pacífico colombiano la oralidad es fortaleza para lograr plasmar una huella y enlace para que la descendencia nunca olvide.

Ángela Villalobos
Ángela Villalobos
Generadora de alianzas ante el sector cultural y educativo
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23 de Mayo de 2018

En un territorio donde la tradición oral tiene la mayor fuerza y es el sello más legítimo, la oralidad representa la trasmisión de saberes y conocimientos. Al escuchar a los adultos mayores del Pacífico su voz inspira respeto, la certeza del consejo y se perpetúan las historias de liberación contadas desde las décimas cimarronas, donde los esclavos cambiaron el ritmo para enviarse mensajes en clave.  

Este fluir de historias a través de lo vivido y lo contado representa un modelo de identidad donde los acentos, modismos y grupos lingüísticos dentro de las distintas regiones varían y tienen que ver en la manera como se habla, como se canta y la musicalidad que hace lo distintivo y significativo en el momento de diferenciar a cada población.

En los territorios que conforman el Pacífico Colombiano, la oralidad es integradora generacional, es lucha para mantener viva la riqueza de las raíces y una  tradición que se fortalece como tesoro compartiéndola, visibilizándola y enamorando a las nuevas generaciones.

Con los cuentos también se recorre el pasado y las historias vinculadas a él. Entre las muchas que retumban de voz en voz, se destacan ‘el Riviel’, aquel barco que aparece en la mitad del mar, ‘la potra mocha’ y ‘la Tunda’ que hipnotizaba a los niños y solo lograban recuperarlos con bombos los padrinos; entre otros.

En la tradición oral la mujer tiene un rol fundamental, pues las lideresas propician el encuentro y la construcción colectiva en rituales que van anclados a sus creencias ancestrales, con arrullos y alabaos donde “chigualean” (cantan) y través de la palabra cada santo tiene una historia y cada pueblo tiene su santo es sincretismo puro como enfatizan las integrantes, poetas y artistas de la Casa Cultural “El Chontaduro”.

Así mismo, el cortejo se traduce en versos y costumbres que se resisten a través del tiempo y la cocina es un poder femenino que se aprende desde muy joven por parte de las matronas del fogón  que enseñan relatando a través de sus recetas mientras las ven cocinar, un legado que se aprende haciendo y se apropia sintiendo.

En el Pacífico se escribe, pero el elemento clave para la transmisión de sus principales prácticas es la oralidad, la cual hizo parte de sus armas de liberación entre claves, códigos y cantos sentidos.

Maridaje entre la palabra y el territorio donde se siembra un árbol para que crezca a la par del ser en una palma de coco y donde el ombligo queda arraigado y enterrado en un árbol de guayabo.

 

Agradecimientos a:

Alicia Arrechea - Lideresa de la Casa Cultural El Chontaduro e Integración Pacífico. Carolina Mosquera – Cantante fusión de TimbiÁfrica, corista de  La Mamba Negra y solista en la obra Show Bar. Ana Yudi Gamboa - Artista de canto, teatro, poesía y cuentos. María Elvira Solís - Actriz de la Casa Cultural El Chontaduro, decimera, cantadora e investigadora. Baudilio Cuama - Músico y compositor. Manuel Sevilla - Autor de “Guía Incompleta” sobre el Petronio Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez.

Créditos fotográficos:

Leo de la Parca y Aymer Andrés Álvarez