Yo también

La campaña promovida por Tamara Burke y difundida por varias actrices de Hollywood puso de presente uno de los grandes problemas de todas las sociedades del mundo: Los altos índices de violencia sexual y acoso contra las mujeres.

Alejandra Coll Agudelo
Alejandra Coll Agudelo
Abogada
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17 de Octubre de 2017

Si usted entra a twitter o facebook, encontrará la campaña #MeToo (Yo También) en donde las mujeres cuentan sus historias de acoso o violencia sexual, o simplemente manifiestan que alguna vez han vivido este tipo de conductas. Esta campaña surgió en el contexto de las denuncias contra el productor Harvey Weinstein, acusado de asediar sexualmente a actrices.

La campaña tuvo un resultado desbordandante, mostrando como millones de mujeres en el mundo hemos tenido que vivir acoso  o violencia sexual en algún momento de nuestra vida.  Por supuesto, esto no indica que quienes no se han manifestado en redes sociales no lo han vivido, pero la cantidad de mujeres que si lo han hecho es ilustrativa de la dimensión del problema. 

Sin embargo, me causa profunda tristeza las reacciones de algunas personas ante la campaña, en ocasiones restandole importancia al  acoso  y la violencai sexual. Un claro ejemplo de eso fue la emisión de la W radio hoy 17 de Octubre en la mañana, en donde el tema del día fue justamente el acoso sexual. Muchas personas llamaron para manifestar que les parecia exagerado manifestarse contra lo que ellos llamaron "piropos", justificandolo e incluso diciendo que eso contribuye a la autoestima de las mujeres, calificando de radicales a las promotoras de la campaña. En redes sociales también pude encontrar reacciones de personas que desestimaron la campaña diciendo que la violencia sexual  es un tema aislado.

Justamente estas reacciones son parte de las razones por las que las mujeres no denuncian el acoso y no saben como reaccionar cuando ocurre. Nuestra sociedad no ofrece apoyo a las víctimas sino un cuestionamiento constante y las pone de inmediato bajo la lupa (¿No estarás exagerando? ¿Te lo buscaste? ¿Cómo estábas vestida? ¿Diste papaya?¿Porqué no denunciaste antes?).Nadie juzga a los acosadores, ni les cuestiona por las actitudes que las mujeres consideraron abusivas. Muchas mujeres pasan años calladas para evitar esas preguntas incómodas, y para no ser percibidas como "amargadas" o "problemáticas". 

Súmele a la ecuación que el acoso y la violencia sexual suelen provenir de alguien cercano que usa la confianza de la víctima para hacer su entrada y acosar/violentar. El mito del lobo predador que te espera en la calle oscura para agredirte realmente solo ocurre en pocos casos.

Según el Estudio Forensis de Medicina Legal, las mujeres valoradas por sus médicos después de interponer una denuncia por violencia sexual dijeron en un 43% que el agresor era un familiar y en un 24% un conocido (Informe Forensis 2016, Pág. 361.) Esto hace aún más díficil que las mujeres decidan denunciar, ya que la denuncia también implica romper lazos en sus familia o su circulo cercano de amigos. 

A las mujeres nos han enseñado desde la infancia a normalizar el acoso. A muchos hombres desde pequeños les celebraban pequeños actos de acoso, e incluso les motivaban a hacerlo para demostrar su hombria, mientras a las niñas les enseñaban a responder a este tipo de acoso con una sonrisa y a no decir nada.

Hasta que no dejemos de entender el acoso sexual como un tema menor, y empecemos a verlo como un problema de seguridad ciudadana, y como una necesidad urgente para la convivencia, las mujeres seguiremos viviendo expuestas a esta forma de violencia, que no parece estar en la agenda de prioridades de ningún gobierno.

Por esto justamente es importante que las mujeres estén levantando su voz,  dejando saber que ya no tolerarán este tipo de circunstancias. Ojalá esta campaña también sirva para que los hombres agresores y acosadores se cuestionen sus conductas o por lo menos se sientan observados.