Y después nos indignamos y protestamos

Es hora de iniciar procesos de sanción social a personas que como Maluma atentan contra la dignidad, la autonomía y la sexualidad de las mujeres. Es el momento de exigirle la eliminación de esa canción de su repertorio, y que las autoridades competentes regulen los mensajes que hacen una apología a la violencia contra las mujeres. 

Olga Amparo Sánchez
Olga Amparo Sánchez
Feminista activista e investigadora colombiana
301 Seguidores60 Siguiendo

0 Debates

37 Columnas

Columna

411

0

12 de Diciembre de 2016

El feminicidio, la tortura y la violación de la que fue víctima la niña Yuliana Samboni Muñoz, ha conmovido a la sociedad colombiana y generado indignación y rechazo, al unísono se ha exigido a la Fiscalía General de manera pronta investigación y sanción con todo el rigor de la ley para Rafael Uribe Noguera y todas aquellas personas que hayan intervenido para alterar la escena del crimen. Porque nada justifica estos hechos de violencia.

La ley penal por sí sola no garantiza la solución de la grave violación de los derechos de las niñas y las mujeres. La ley de manera aislada no puede generar un cambio que necesita del concurso de las conciencias de todas/os nosotras/os, de una transformación de imaginarios en los que se valore a las mujeres, las niñas y los niños como sujetos de derechos y de la voluntad política del Estado con medidas de sensibilización, prevención, atención y sanción.

Crímenes como los cometidos contra Yuliana, el pasado 4 de diciembre, son cotidianos en el país, la mayoría de ellos no solo quedan impunes, sino que ni siquiera son denunciados. Algunas de las razones para no denunciar son: no se cree en la víctima, no hay confianza en las instituciones responsables de la atención, la protección, la investigación y la sanción, aún se naturaliza y justifica la violencia contra las niñas y las mujeres, y se deposita en la víctima la responsabilidad del hecho de violencia. Este panorama se agrava por la carencia de programas de prevención dirigidos a remover las causas estructurales en las cuales se asienta la violencia sexual contra las niñas y las mujeres.

El Estado, las familias, los medios de comunicación, los partidos políticos, el sector educativo y el cultural, y las organizaciones sociales, de derechos humanos y de mujeres debiéramos hacer una seria reflexión acerca de la crisis humanitaria en la cual estamos las mujeres y las niñas a causa de la violencia que a diario vivimos. Reflexión que lleve a compromisos reales y a programas y acciones que permitan avanzar hacia su prevención, sanción y erradicación.  

No podemos seguir consintiendo, si estamos seriamente comprometidas/os con la erradicación de las violencias contra las mujeres y las niñas, que personas como Maluma se conviertan en el ídolo que se admira por su reguetón y la ordinaria y ofensiva letra de su canción “Cuatro babys”.

Algunos de los mensajes de dicha canción son: “Ya no sé qué hacer, no sé con cual quedarme, todas saben en la cama maltratarme, me tienen bien, de sexo me tienen bien… chingan cuando yo les digo, ninguna me pone pero… la primera se desespera, se encojona si se lo echo afuera. La segunda tiene la funda y me paga pa’ que se lo hunda… Ya no sé ni con cuál quedarme y es que todas maman bien, todas me lo hacen bien”.

Los anteriores mensajes contribuyen a naturalizar las violencias contra las mujeres, a re-crear y reforzar imaginarios sociales, que nos colocan como carentes de deseos, de poder y cuerpos domesticados al servicio de los varones. Y después de aceptar, ver como natural y no sancionar estos mensajes, nos lamentamos e indignamos por crímenes como los cometidos contra Yuliana. Por supuesto, tenemos que conmovernos y alzar nuestras voces para protestar y exigir sanción a todos los hechos de violencia contra las mujeres y las niñas.

¿Y cómo explicar que esa grotesca canción tenga más de 200 millones de reproducciones en YouTube, que los medios de comunicación la divulguen, que empresarios de la industria de la música apoyen a cantantes que a través de sus mensajes incitan a la violencia contra las mujeres y colocan su cuerpo como territorio colonizado por los varones?

Ello es inadmisible en cualquier sociedad que se precie de respetar a las mujeres y a las niñas y que tenga como propósito brindarles una vida libre de violencias. Pregunto si, a quienes apoyan a Maluma y a su antiestética y lesiva canción “Cuatro babys”, les gustaría que alguna de las mujeres cercanas a sus afectos, fuera víctima de lo que el cantante propone debe ser la vivencia de la sexualidad con las mujeres.

Es hora de iniciar procesos de sanción social a personas que como Maluma atentan contra la dignidad, la autonomía y la sexualidad de las mujeres. Es el momento de exigirle la eliminación de esa canción de su repertorio, y que las autoridades competentes regulen los mensajes que hacen una apología a la violencia contra las mujeres y exijan responsabilidad social a los cantantes y productores de este tipo de música. Debemos ir más allá y que nuestra indignación se refleje en sanción social a quienes hacen apología de las violencias atentando contra la dignidad y la integridad de las mujeres.