Un simple, pero revolucionario, cambio cultural

“Por que hay, y por que hubo feministas”, es que las mujeres y las niñas hoy en día sienten y saben que tienen derechos. Y sienten y saben que son esos, sus derechos, los que el resurgimiento de los fundamentalismos religiosos, económicos, políticos, culturales, está amenazando.

Ana Cristina González Vélez
Ana Cristina González Vélez
Médica e investigadora feminista. Consultora internacional.
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10 de Marzo de 2017

Esta mañana al salir de la casa, me encontré pintados en la calle distintos letreros a propósito del 8 de Marzo. Entre ellos uno que llamó mi atención. El letrero decía “las niñas SOLAMENTE queremos derechos humanos fundamentales”. Así, sólo eso.

 

Y entonces pensé que nuestro desconcierto como feministas organizadas ante el hecho de que no siempre nuestras reuniones o convocatorias están tan llenas de gente como quisiéramos, ha venido a encontrar respuesta desde hace ya un buen rato, en las enormes movilizaciones de los últimos tiempos contra la violencia y por la afirmación de unos derechos que las nuevas generaciones ya saben suyos y que no se van a dejar arrebatar. 

 

“Por que hay, y por que hubo feministas”, es que las mujeres y las niñas hoy en día sienten y saben que tienen derechos. Y sienten y saben que son esos, sus derechos, los que el resurgimiento de los fundamentalismos religiosos, económicos, políticos y culturales, está amenazando. Los mismos que disputan la educación sexual, la igualdad de género, la plena participación en la política, la autonomía para tomar decisiones sobre nuestros cuerpos y para determinar nuestras vidas. 

 

Ellas se saben titulares de esos derechos y es por eso que ahora salen a las calles, se convocan virtualmente, se expresan en redes sociales, toman los micrófonos y así, todas juntas, feministas militantes de viejo y nuevo cuño, seguimos con la tarea de revolucionar el mundo y hacerlo un lugar más justo, distinto, mejor.

 

Somos una fuerza no sólo simbólica sino real. Lo dicen las grandes movilizaciones del 8 de Marzo en distintos lugares del mundo. Lo dice, por ejemplo, esa foto excepcional que se tomó en Montevideo donde la policía calcula que salió a la calle el 20% de quienes habitan esta ciudad que se proclama de todos y de TODAS.

 

Pero esto no empezó ayer, esto no fue de golpe. Son todos los años de lucha y reconocimiento, de denuncias y propuestas, de afirmación de derechos, de acumulación de fuerza colectiva. Años que han hecho que en ese país, una muy buena porción de la ciudadanía (el 92%) haya resuelto no votar el referendo que proponía la derecha para intentar hundir la ley que despenalizó el aborto. Se quedaron con el pan sin hornear. Y no empezó allí, en el Uruguay, ni es sólo allí donde esta revolución avanza. Es en todas partes, desde Cuzco a Rosario pasando por Santo Domingo hasta llegar a un pequeño barrio de Northampton, Massachusetts,  donde está la niña que reclama, para ellas, todos los derechos.

 

El cambio cultural existe y lo hemos venido haciendo las feministas. En esta época aciaga de fundamentalismos varios, en este mundo tristemente todavía patriarcal, sexista, racista y capitalista, ese cambio se expresa con toda su fuerza porque también ellos reaccionan con toda la que aún les queda. Herido de muerte, pacíficamente, por todas nosotras.