#TodasNOSomosClaudia

No es cierto decir #TodasSomosClaudia; en Colombia, en América Latina hoy #TodxsSomxs Julio Alberto Reyes Andrade el maldito macho que finalmente ayer asesinó a Claudia Johanna Rodríguez. 

Constanza Fletscher-Fernández
Constanza Fletscher-Fernández
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11 de Abril de 2017

Mientras algunas sentimos esa tristeza -imposible de dejar de lado- por el feminicidio de una más de nosotras, esa aberrada forma de defender el machismo sale a relucir. Así que no, no es cierto decir #TodasSomosClaudia; en Colombia, en América Latina hoy #TodxsSomxs Julio Alberto Reyes Andrade el maldito macho que finalmente ayer asesinó a Claudia Johanna Rodríguez. 

Esta sociedad enferma de amor romántico, y de misoginía, le entregó todas las herramientas y las justificaciones para matarla.

Ante la violencia ella buscó protección, denunció, se mudó de ciudad y nada sucedió. Ah sí, sí sucedió algo, a Claudia Johanna le dieron una ficticia medida de protección que sólo opera en la cabeza de la burocracia judicial y él la mató haciendo uso de su sagrado derecho a disponer del cuerpo y la vida de cualquier mujer. Cosa que ya había demostrado entre 2005 y 2006 al atacar a otra mujer, con quien eran pareja, y asesinar a las personas que la acompañaban y, a través de argumentos médicos, fue dejado en libertad poco tiempo después de ser condenado.

Somos el sistema judicial que la abandonó; nos reflejamos en el policía que, aunque cuestiona las medidas de protección que se brindan a las mujeres expuestas a las amenazas de sus ex parejas, también afirma que Claudia Johanna es responsable por enamorarse de un hombre con antecedentes penales. Entonces ¿qué sucede en el importante número de casos en que los feminicidas son policías?

Finalmente, el comandante de la Policía de Bogotá reveló que Claudia Johanna Rodríguez conoció a Reyes en una cárcel. "Era la crónica de una muerte anunciada. Una persona con un nivel profesional. Va a una cárcel, conoce a una persona, se da cuenta de sus antecedentes plenos y aun así establece una relación sentimental", .

¿No será anunciada por un sistema que la tomó como una queja más de una vieja frente a simples peleas pasionales? ¿No será anunciada porque otros funcionarios públicos también pensaron que la culpa era de ella por provocarlo? ¿No será anunciada por aquellos que consideraron que tenía problemas mentales y, por ende, debía estar libre? Finalmente sus crímenes sólo obedecían a razones pasionales.

Es anunciada porque esta sociedad sigue restándole valor a las agresiones contra las mujeres; porque hay quienes rezan que el feminismo ni siquiera es digno de respeto porque nuestras opiniones políticas están llenas de la típica emocionalidad de las mujeres.

Es anunciada por cada macho que pelea desde su lugar, el que sea, porque no le quiten ni un centimetro de sus evidentes privlegios diarios; por cada funcionario público que convierte su trabajo en otro fortín donde ejercer los vicios de su dañina masculinidad; por cada mujer que sigue creyendo que la culpa es nuestra por sentir miedo; por cada periodista que se empeña en usar el calificativo de pasional como eufemismo frente a un feminicido; por cada hombre que sigue cuestionando nuestras denuncias porque, fijo, odiamos a todos los hombres; por cada medio de comunicación que sigue denominando a la violencia contra las mujeres como violencia intrafamiliar ese otro eufemismo que contrarresta el que nuestra propia casa, nuestra apuesta de pareja son lugares peligrosos para vivir.

Claudia Johanna murió como tantas otras, como Elcy Yamile que en la misma noche era acuchillada por su compañero sentimental en Medellín, como Yeimy a quien Carlos Varón González, su pareja, apuñaló en Ibagué el día anterior. 

No, no #TodasSomosClaudia pues ella murió aterrada porque ese macho que la amenazó y acorraló sistemáticamente logró su cometido mientras era protegido por la sociedad en que vivimos y por cada unx de nosotrxs que, desde nuestros cómodos y patéticos lugares, la dejamos sola.