Ruido mediático y justicia para las mujeres

El ruido mediatico que generan algunos casos de violencias contra las mujeres no necesariamente implica que haya un verdadero acceso a la justicia. Muchas veces ese ruido en medios impide ver el bosque de violencia que viven las mujeres, y hace que la sociedad se centre en un árbol, en un solo caso, en los detalles amarillistas, y no en la raíz del problema. 

Alejandra Coll Agudelo
Alejandra Coll Agudelo
Abogada
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22 de Febrero de 2017

Somos un país de fácil indignación, al que le encanta el linchamiento social. El caso de Yuliana Samboní es un ejemplo de ello. Mucha gente expresó su rabia, y algunos movimientos políticos empezaron a pedir cadena perpetua y hasta pena de muerte para agresores de niños y niñas. Decenas de personas esperaron a su agresor para golpearlo a la salida de la clínica donde estaba internado. Durante un par de semanas no se habló de otra cosa. En marzo, el confeso agresor de Yuliana será condenado después de una muy rápida actuación de la Fiscalía y la rama judicial para calmar ese ánimo social de venganza. Muchas personas quedarán tranquilas cuando escuchen la condena, que será probablemente muy alta. Lo que no se ve, es que en el caso hay muchos detalles que permiten deducir que quizá hay más Yulianas en el barrio Bosque Calderón, solo que de ellas nadie habla. Quizá Yuliana no fue la única víctima de Rafael Uribe, pero nos conformaremos con una condena, por el morbo que este caso generó. Rafael Uribe Noguera entró a plena luz del día al barrio a llevarse una niña, corriendo el riesgo de ser identificado ¿Por qué? Hay evidencia de que Noguera entró a barrio varias veces antes ¿Por qué se sentía tan cómodo? La investigación del caso de Yuliana se cierra con una condena en marzo, pero al parecer poco sabremos sobre si Uribe se llevó antes a otras niñas. Quizá hay más Yulianas, que sobrevivieron, pero sus historias no las conoceremos porque lo que importa no es una investigación seria, si no satisfacer el morbo que genera un caso concreto, el ánimo de linchamiento animado por los medios. 

Rafael Merchán, el celador del edificio donde Yuliana fue asesinada aparece muerto, la familia dice que no hay indicios de que sea un suicidio, pero eso quedará en la sombra ¿Alguién quería hacerle daño a este portero? ¿Querían callarlo para que no contara nada al ver que colaboraba con la fiscalía? Tampoco esto se aclarará y la familia quedará con el inmenso dolor y la duda. De nuevo, el ruido mediatico hizo que primara una solución rápida que calmara los ánimos, antes que una investigación profunda. Quizá ese portero hubiera podido contar si Uribe llevaba otras niñas a ese apartamento, o si actuaba con otras personas.

Otro caso en donde el ruido mediatico truncó el acceso a la justicia es el caso de Dora Lilia Galvez, en Buga. Dora aparece muerta y con señales de violencia sexual (empalamiento)  en una casa vacía que estaba pintando. Durante semanas el caso generó repudio social y despertó la solidaridad de muchas personas. Meses después de la muerte de Dora, Medicina Legal afirma que la causa de muerte de Dora es un aneurisma cerebral. No habla de evidencias de violencia sexual. Los medios reprodujeron ese comunicado y para la sociedad el caso quedó aclarado. Recientemente la familia de Dora se pronunció pidiendo que el caso no sea cerrado, y que se revise toda la evidencia existente. Los profesionales de la salud que atendieron a Dora a su llegada al hospital se ratifican en lo que encontraron: Un cuerpo destrozado y con evidencias de violencia sexual. El ruido mediatico que generó el concepto de Medicina Legal en donde no hablan de violencia sexual puede hacer que el caso duerma el sueño de los justos. 

Estos dos casos son evidencia de que la intervención inadecuada de los medios puede llevar un caso al fracaso, crear verdades sin conocer los detalles, invalidar pruebas importantes, o hacer que no haya investigaciones profundas sobre el verdadero contexto de cada caso. Lo que importa es el linchamiento, el ánimo de venganza. Los medios y la sociedad se conforman con que haya alguien encerrado en la cárcel. 

Quizá haya más niñas abusadas en el barrio Bosque Calderón, quizá Uribe Noguera no actuaba solo, quizá se tenía confianza porque tenía gente conocida que le facilitaba acceso a las niñas, quizá Dora Lilia Galvez murió de un aneurisma por la impresión de ser agredida, lo que no implica que no haya vivido violencia sexual. Nunca sabremos nada de esto por cuenta del mal manejo de algunos medios, que se enfocan más en el morbo y el ánimo de venganza que en informar realmente. 

Los medios pueden ser maravillosos para crear consciencia social y para visibilizar formas de violencia contra las mujeres, pero cuando hacen buen uso de la información, y se preocupan por informar.

Necesitamos una justicia que actué rapidamente y de forma eficaz, pero no para responder ante exigencias de los medios o de una sociedad enfurecida. Lo que requerimos es una justicia que vaya al fondo de los hechos, que entienda lo que implica la violencia permanente contra mujeres y niñas, y sobre todo, que pueda ver el bosque entero, no solo un árbol.