Otra mirada sobre la corrupción

Analizar la corrupción desde la tríada ética, ciudadanía y democracia permitiría desvelar su poder devastador en nuestras formas de actuar; los problemas que tenemos para autorregularnos, para saber qué se puede hacer y qué está prohibido hacer; para respetar el derecho de las/os otras/os, las normas y las leyes.
 

Olga Amparo Sánchez
Olga Amparo Sánchez
Feminista activista e investigadora colombiana
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22 de Febrero de 2017

Para la Real Academia de la Lengua corrupción tiene varias acepciones: “Acción y efecto de corromper o de corromperse. Alteración o vicio en un libro o escrito. Vicio o abuso introducido en las cosas materiales. En las organizaciones especialmente en las públicas, práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellos en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores”.

En el país, la discusión sobre la corrupción se encuentra más referida a las prácticas de servidoras/es públicos en beneficio privado o al uso indebido de información y de recursos para obtener prebendas económicas, ascensos o poder. Y es casi inexistente el debate de la relación entre corrupción, ética, ciudadanía y democracia.

Analizar la corrupción desde la tríada ética, ciudadanía y democracia permitiría desvelar su poder devastador en nuestras formas de actuar; los problemas que tenemos para autorregularnos, para saber qué se puede hacer y qué está prohibido hacer; para respetar el derecho de las/os otras/os, las normas y las leyes. Y precisamente, uno de los grandes impactos de la corrupción es haber trastocado valores, introducido prácticas que han debilitado la ética, la ciudadanía y la democracia.

La ética se ha debilitado, entre otras razones, porque un número significativo de servidores/as públicas no orienta su gestión a responder a la pluralidad de intereses existentes en la sociedad colombiana, a promocionar, proteger y garantizar el goce efectivo de los derechos humanos; muy por el contrario, su gestión está dirigida a defender intereses individuales, grupales o empresariales y a enriquecerse con el erario público. Además, tanto a políticos como servidores/as se les olvida que deben estar al servicio de la sociedad y no para servirse de ella, y que sus salarios son pagados con los impuestos que tributamos las/os ciudadanas/os.

La democracia y la ciudadanía están amenazadas por la corrupción, porque a través de estas prácticas se da una apropiación de la riqueza y los recursos públicos, llevando a graves violaciones de derechos económicos, sociales, políticos y ambientales. Adicionalmente genera pobreza, desempleo y daños ambientales, con impactos en poblaciones y colectivos sociales. Políticos, servidores/as públicos, empresas privadas y ciudadanas/os corruptos son responsables de cometer delitos comunes y violaciones a los derechos humanos, atentando contra la democracia y la ciudadanía.

Prácticas como la compra de votos, la financiación de campañas por empresas privadas, para luego obtener del elegido/a beneficios económicos y/o políticos, vía contratación o concesiones o la promesa de recursos públicos, a favor de poblaciones o sectores sociales en situaciones de exclusión y pobreza, a cambio de adhesiones políticas, impactan la legitimidad del Estado social de derecho, contribuyen a despolitizar la acción política y convierten al Estado en botín para apropiarse de los recursos públicos en su beneficio.

Se deben hacer todos los esfuerzos tanto en el ámbito nacional como internacional, para diseñar y poner en marcha políticas que avancen en la investigación, la sanción punitiva y social, en la prevención y en la transformación de las prácticas corruptas que se han enquistado en nuestra sociedad. La lucha contra la corrupción debe incluir el fortalecimiento de la participación ciudadana. Una ciudadanía empoderada, informada, activa en los procesos de veeduría y control social; grupos de profesionales y empresariales que estén dispuestas a impulsar códigos de ética y sanciones a conductas corruptas en el sector privado son pieza clave en la lucha contra la corrupción.

 

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