¡Nosotras paramos!

El llamamiento al paro apela a la fuerza común de las mujeres, a las rabias y a la indignación contenida, para que en múltiples voces y en “grito común”, denunciemos: las injusticias vividas; las promesas aplazadas de la democracia; las violencias que cercenan vidas y mutilan sueños. Las feministas colombianas apoyamos y participaremos activamente en la convocatoria.

Olga Amparo Sánchez
Olga Amparo Sánchez
Feminista activista e investigadora colombiana
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01 de Marzo de 2017

El 24 de octubre de 1975, el “viernes largo de Islandia”, más de 25.000 islandesas salieron a las calles de Reikiaviklas, con el propósito de visibilizar su papel en la sociedad, especialmente el trabajo doméstico no remunerado y la exigencia de mayor representación política.

Las organizaciones feministas decidieron impulsarlo como el “Día Libre de las Mujeres”, para que las mujeres pudieran salir masivamente a las calles sin poner en peligro sus puestos de trabajo. Motivaron a las mujeres para que no asistieran a sus lugares de trabajo y cesaran todas las tareas domésticas no remuneradas, incluyendo el cuidado de niñas/os. Los islandeses tuvieron que realizar las tareas domésticas y asumir el cuidado de hijas/osa. Se cerraron bancos, fábricas, almacenes y escuelas. El país se paralizó por un día.

La huelga de las islandesas tuvo impactos económicos y políticos. En lo económico, no se imprimieron ni circularon los diarios, no hubo servicio telefónico, se cancelaron vuelos, las escuelas y las fábricas de pescado se cerraron, porque eran puestos de trabajo ocupados en su mayoría por mujeres. En lo político, un año después el Parlamento islandés aprobó la ley que garantizaba la igualdad de derechos para varones y mujeres, y cuatro años más tarde, se elegiría la primera presidenta Vigdís Finnbogadóttir.

Las mujeres islandesas sentaron un precedente e hicieron reflexionar acerca de la importancia del trabajo de las mujeres y de su valor para la sociedad. Cuarenta y dos años después, el movimiento feminista internacional, inspirado en este día, convoca el próximo 8 de marzo a un paro internacional de las mujeres.

El llamamiento apela a la fuerza común de las mujeres, a las rabias y a la indignación contenida, para que en múltiples voces y en “grito común”, denunciemos: las injusticias vividas; las promesas aplazadas de la democracia; las violencias que cercenan vidas y mutilan sueños; las vidas perdidas por abortos inseguros y por crímenes de odio; la pobreza extrema de mujeres urbanas, campesinas, indígenas y afro descendientes; la persecución y feminicidio de defensoras y líderes sociales; el arrasamiento de la naturaleza por el apetito voraz del capital; las condiciones infrahumanas de las mujeres en las cárceles, la trata de personas y la prostitución forzada.

El llamamiento, es también para exigir una vida libre de violencia y sociedades a la medida de las mujeres. Por ello sus impulsoras afirman: “Las mujeres del mundo, nos organizamos y nos unimos en una medida de fuerza, en un grito común, nosotras paramos y nos organizamos para cambiarlo todo”. Las feministas colombianas apoyamos y participaremos activamente en la convocatoria.