Narrar para vivir...No es hora de callar

Las ganadoras del premio Anne Klein son un ejemplo de transformación y empoderamiento para otras mujeres víctimas.

Rocio Pineda-García
Rocio Pineda-García
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08 de Marzo de 2018

Ad portas de la conmemoración del “8 de marzo. Día Internacional de los derechos de la mujer” y, mientras la confrontación armada da pasos a la confrontación político-ideológica entre fuerzas radicales de izquierda y de derecha en las elecciones al Congreso y a la Presidencia de la República, dos mujeres líderes, víctimas sobrevivientes del conflicto armado, recibieron el merecido reconocimiento Anne Klein, por parte de la Fundación Alemana Heinrich Böll, el pasado 2 de marzo en Berlín.

Una ceremonia conmovedora para quienes conocemos sus historias de sobrevivencia. Se levantaron como el ave fénix y han liderado procesos de resiliencia y empoderamiento con otras mujeres víctimas, en pos de Verdad, Justicia, Reparación y sobre todo de NO Repetición.  

Mayerlis Angarita, fundadora de Narrar para Vivir en Montes de María, y Jineth Bedoya, líder de la campaña No es hora de callar, representan la grandeza, generosidad y compromiso de las víctimas con la construcción de la paz, propia de todas aquellas víctimas que se han propuesto superar las tentaciones de venganza y odio.    

Desde el año 2000 en Montes de María, Mayerlis y cuatro corajudas sobrevivientes, dan vida a una revolución restauradora del tejido social. Alzan su voz antes silenciada, para exorcizar el miedo, el sufrimiento e instaurar la palabra tejedora de sentimientos y caminos de esperanza, recuperarse a sí mismas, su territorio y reconciliarse consigo y con su entorno. Hoy nueve años después, 840 mujeres integran esta poderosa organización de sobrevivientes, protagonizan la convivencia, la paz y una ruta de ejercicio de derechos, en un territorio donde “no llega ni el viento” como dijo Mayerlis en reciente entrevista a RCN.      

La palabra, fue su única “arma” para vencer el miedo, el silencio y el amedrentamiento anclado en sus cuerpos y en sus vidas por acción de los violentos de todos los colores, quienes según Mayerlis dejaron una ruta de barbarie de “4.172 asesinatos y más de 158 masacres”, múltiples crímenes de violencia sexual, desapariciones forzadas, desplazamiento forzado. Según el Centro de Memoria Histórica, cuando el dolor, el sufrimiento y la impotencia “mascaban la desesperación”, el único camino era el escape, la huida, el abandono, el silencio.

Hoy las 840 líderes de Narrar para Vivir, impactan alrededor de 6.000 personas, incluidas sus familias, a quienes dan ejemplo del poder sanador de la palabra para restaurar el tejido social y dar el paso al tránsito de victimas a ciudadanas plenas para el ejercicio de sus derechos a la verdad, la justicia, la reparación, la reconciliación y la paz, para que nunca más se repita la historia.

De Jineth Bedoya Lima, baste decir que los 9 años de silencio después de haber sido secuestrada, torturada y violada, le dieron fuerzas al fin para gritarle al país el significado del impacto de la violencia sexual en la vida y la integridad de las mujeres. Desde entonces, como periodista se convirtió la voz pública, el eco de otras voces de mujeres víctimas del mismo delito, para escucharse a sí mismas y para que el país las escuche y comprenda las dimensiones del impacto cuantitativo y cualitativo de la violencia sexual en la vida femenina.

“No es hora de callar”, liderada por Jineth que ha logrado comprometer al director del periódico El Tiempo donde labora y al director de la FLIP para llegar a cientos de mujeres anónimas, víctimas de violencia sexual en recónditos lugares de la geografía colombiana, solidarse con ellas y acompañarlas en sus procesos de sanación, reconciliación y empoderamiento.

La recuperación de la dignidad, la voz y la palabra de las mujeres sobrevivientes de múltiples violencias en medio del conflicto armado, son motivos más que suficientes para que Mayerlis y Jineth se sientan orgullosas del justo reconocimiento Anne Klein, un premio para destacar el liderazgo de mujeres que como ellas son capaces de transformarse y transformar sus entornos a favor de las mujeres, las niñas y del conjunto social. Me sumo a este reconocimiento más que merecido.

ADENDA: En medio la férrea confrontación electoral entre derechas e izquierdas, por fin las mujeres se colaron en la carrera por la presidencia y la vicepresidencia, además han sido protagonistas de importantes alianzas y coaliciones. Si hay pues mujeres por quien votar.

Foto de portada tomada de la Heinrich Boell Foundation