Menstruación Libre de Impuestos Fase II ¡Vamos por el cero!

Ante la negativa del Gobierno de eliminar los impuestos sexistas, quedamos en manos de la Corte Constitucional

Natalia Moreno Salamanca
Natalia Moreno Salamanca
Integrante del grupo Género y Justicia Económica
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29 de Junio de 2017

El primero de enero, los colombianos amanecimos con una carga tributaria mayor que la de 2016, lo que de entrada se comió el aumento real del salario mínimo, como lo denunciaron las centrales obreras. Es una sobrecarga impositiva causada principalmente por impuestos como el IVA, regresivos por naturaleza, cuyo nuevo recaudo para los próximos seis años ronda los 80 billones de pesos –equivalentes al 63% del proyectado con la reforma.

Fuimos muchos y muchas las que advertimos que sería gravísimo elevar la tributación al trabajo con respecto a la del capital. No solo porque era un atentado contra la igualdad, sino porque tampoco le convenía al buen funcionamiento de la economía. Por cuenta de esto, el país rompió la paridad en el recaudo entre impuestos indirectos e impuestos directos, pues ahora el balance será 56%-44%, respectivamente, posicionando como soporte de la estructura fiscal a los indirectos –IVA, gasolina, impuesto al consumo, 4 x 1000, que caen con más fuerza sobre los que menos tienen.

Las mujeres no gozamos de las mismas condiciones económicas de los hombres en la sociedad: una tasa de ocupación que se estancó en los últimos años, 20% menos de salario por igual trabajo, una tasa de desempleo que ya llegó al 14% y un nivel de informalidad de los más altos en América Latina. Y todo empeorará con la política tributaria impuesta por los gobiernos de Uribe y Santos, y especialmente por la última reforma tributaria.

A pesar de todos los esfuerzos y logros del movimiento social de mujeres y de la campaña Menstruación Libre de Impuestos, como fue evitar el aumento del IVA a toallas y tampones al 19% como lo planteaba la reforma y disminuirlo al 5% actual, el gobierno mantiene una política económica sexista. No hubo argumentación técnica que justificara la tarifa del 5% y no la exención del impuesto, como se solicitó.

La menstruación, una condición biológica exclusiva del sexo femenino, que requiere artículos para su atención y para el buen desarrollo de la mujer en la sociedad, no es opcional, ni las toallas y tampones son facilmente sustituibles. Por todas estas razones insistimos en que estas mercancías no deben tener impuestos, un costo que hoy nos significa a las colombianas alrededor de 105 mil millones de pesos al año.

Por lo anterior, el grupo Género y Justicia Económica de la Red por la Justicia Tributaria en Colombia decidió demandar la Reforma Tributaria por inconstitucional. Mantener impuestos a estos artículos viola la Constitución en varios principios como el de la igualdad y la progresividad. También viola los acuerdos internacionales suscritos por el Estado colombiano, como las convenciones CEDAW y BELEM DO PARA. Lo que queremos es que las toallas y los tampones sean excluidos del IVA, como lo estuvieron entre los años 1998 y 2002 en el Estatuto Tributario. Ante la negativa del gobierno, quedamos en manos de la Corte Constitucional.

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