La precariedad de la ciencia y su impacto de género

¿Qué significa para las mujeres en la ciencia y la tecnología el anunciado recorte presupuestal de Colciencias para 2018?
 

Lina Céspedes
Lina Céspedes
Abogada
208 Seguidores60 Siguiendo

2 Debates

15 Columnas

Columna

341

1

27 de Agosto de 2017

Las discusiones y el diseño del presupuesto de una nación reflejan las prioridades de un gobierno y el proyecto de país que quiere realizar en aras de lograr el bienestar de sus ciudadanos.

Desde hace ya varios días se viene discutiendo el anunciado recorte presupuestal que el gobierno del Presidente Santos proyecta para el Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación (Colciencias) en el año 2018. Esto ha generado diversos pronunciamientos de algunas , la y la . No es para menos, por cuanto cualquier recorte en este rubro manda un mensaje a la sociedad colombiana respecto del valor del quehacer científico y del lugar que este ocupa en la agenda del gobierno.

Ahora, si el recorte presagiado está alrededor del 41%, no queda duda de que lo que nos está queriendo decir el gobierno es que para la construcción de país la investigación científica no es esencial.

Este presagiado apretón de cinturón me ha puesto a pensar en las consecuencias que este puede tener en la inclusión y reconocimiento de las mujeres como agentes creadores de conocimiento científico.

Para nadie es un secreto que la incorporación de las mujeres en el mundo de la investigación no ha sido fácil. Sobre nosotras pesan siglos de habernos confinado al espacio doméstico, de habernos prohibido la educación y de considerarnos demasiado pasionales e infantiles como para poder desarrollar un pensamiento científico.

Aunque ya en muchos contextos referirse explícitamente a las mujeres en esos términos no es políticamente correcto, estos imaginarios se mantienen como una narrativa subconsciente que dificulta que seamos percibidas como merecedoras de reconocimiento en nuestras áreas de investigación o que se considere que algunas de ellas nos son vedadas.

Tanto los informes de la y de la , como la al respecto, han demostrado que las mujeres que se dedican a la investigación científica enfrentan discriminación en lo atinente a su remuneración, contratación, ascenso en la carrera, división del trabajo, entre otras cuestiones.

Al respecto, vale la pena señalar que existe evidencia de que la discriminación incrementa a medida que se avanza en la carrera, es decir, entre más años, experiencia y prestigio se acumulen, la brecha entre hombres y mujeres aumenta. Esto también indica que existe un “techo de cristal” para las mujeres que obstaculiza su llegada a las más altas posiciones de direccionamiento en su campo. Esto delinea un panorama donde las mujeres enfrentan difíciles desventajas de entrada, permanencia y avance en el mundo de la investigación científica.

Colombia, por supuesto, no es la excepción. Una lectura rápida de los producidos por el Observatorio Colombiano de Ciencia y Tecnología, establecen que los líderes de los grupos de investigación en el país son en su mayoría hombres.

Por ejemplo, en 2015 había 950 mujeres en esta posición en grupos activos frente a 1898 hombres. De la misma manera, el porcentaje de investigadores es mayor para los hombres con un 61,69% frente a 38,31% para el año 2014. Si bien la participación y liderazgo de las mujeres en ciencias sociales y áreas relacionadas con la salud es mayor, su presencia es menor en ciencias naturales y agrícolas (ver estudio de Sandra Patricia Daza-Caicedo, Diana Farías y Vladimir Ariza: “El Eterno Mito de la Igualdad: el caso de las mujeres en el SNCTI”, publicado en el libro “Análisis de Indicadores de Ciencia y Tecnología” coeditado por Diana Lucio y Clara Inés Pardo).

Una política decidida de Estado puede contribuir de manera efectiva a determinar cuáles son los factores que tienden a perpetuar esta situación de las mujeres y a implementar medidas para combatirlos. Para ello es determinante no solo que se destinen recursos suficientes al sector, sino que el diseño del presupuesto tenga en cuenta los sesgos de género del mundo de la investigación científica. Ahora, con el anunciado recorte presupuestal de Colciencias, mi preocupación radica en que la escasez puede reforzar los estereotipos de género del sistema.

Existe evidencia de que las políticas de austeridad impactan con más fuerza a las mujeres, por cuanto ellas son generalmente las que absorben las consecuencias negativas de estas medidas (ver "Women and Austerity. The Economic Crisis and the Future for Gender Equality" editado por Maria Karamessini y Jill Rubery). 

Ejemplos de ello es que la mayoría de las veces las medidas de austeridad disminuyen la demanda remunerada de trabajos considerados femeninos, como el servicio doméstico, con la consiguiente asunción gratuita de los mismos por otras mujeres.

Valdría la pena preguntarse si este efecto es posible en casos donde la austeridad se predica del sector de la investigación científica. No es del todo descabellado pensar que, ante la escasez, el gobierno nacional decida priorizar únicamente sectores de la ciencia que son percibidos como “duros” y necesarios para el desarrollo. Hablo de las áreas donde precisamente las mujeres están subrepresentadas: las ciencias naturales y agrarias, especialmente las ingenierías y la tecnología.

Así mismo, puede que la apretada del cinturón implique una desvalorización social de la actividad científica que conlleve a un gradual estancamiento y erosión de su remuneración. Esto puede traducirse en traumatismos para los ingresos de un hogar y el consiguiente incremento de las dobles y triples jornadas de las mujeres en aras de equilibrar sus gastos. Estos dos escenarios hipotéticos pueden traer como consecuencia la ausencia o baja producción científica de las mujeres y, en consecuencia, reforzar las brechas existentes de género.

Puede que mis aproximaciones a las posibles consecuencias de la proyectada disminución presupuestal sean equivocadas. Para establecerlo, es importante que el gobierno colombiano nos haga saber cuál es su diagnóstico y sus líneas de acción al respecto.

El gobierno no puede seguir considerando la investigación científica como una actividad de genios excéntricos que no tienen contacto con la realidad, ni como un campo ajeno a los estereotipos de género. Por el contrario, debe asumir que el desarrollo social y económico de un país se cifra en su generación de conocimiento científico y que la equidad de género pasa por la igualdad de oportunidades en la ciencia.

PS. Gracias a Olga Amparo Sánchez por su al debate de la maternidad subrogada. Seguiremos demostrando que entre feministas existen debates teóricos serios. Espero poder contestar pronto.

Foto: Microscope, this image was released by the , an agency part of the , with the ID (1).jpg

 

 

Respuestas al Debate (1)

Olga Amparo Sánchez

28 de Agosto

353 Seguidores

Falta un largo y difícil camino por recorrer para que las mujeres lleguemos a ocupar un lugar importante en la ciencia y la tecnologia. Para ello es ...+ ver más

Falta un largo y difícil camino por recorrer para que las mujeres lleguemos a ocupar un lugar importante en la ciencia y la tecnologia. Para ello es necesario vencer no solo esterotipos sino también las barreras que nos autoponemos las mujeres. 
P.S. Es necesario dar el debate sobre los derechos sexuales y los derechos reproductivos. Bienvenida la paz porque podremos atender poblemas que hemos postergado por los problemas derivados del  conflicto armado.