La diversidad no es optativa

En el marco del debate sobre educación: la diversidad sexual y de género son tan naturales y tan reales como cualquier otro fenómeno humano, no son ideologías optativas. No es el 'otro' o el 'diferente' quien tiene que convencernos de la legitimidad de su existencia y su experiencia, somos nosotros/as (todos/as) los llamados a entender la diversidad humana.

Maria Adelaida Perdomo
Maria Adelaida Perdomo
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11 de Agosto de 2016

Con gran esperanza he visto cómo en los últimos años cada vez más personas comprenden la diversidad humana como parte de la vida, de la sociedad, del mundo. Son muchas las personas que al pasar por una experiencia que los enfrenta a la diversidad, o al poner su intelecto a prueba en su concepción de la libertad, llegan a una comprensión más amplia del ser humano. Son muchas las personas que a pesar de no vivir en carne propia lo que significa nacer diferente y permanecer diferente a los ojos de la sociedad, entienden la otredad o por lo menos intentan entender que hay otras maneras de vivir en este mundo.

Es por esto que recibo con tanta decepción las noticias sobre las marchas y protestas en medios de comunicación y redes sociales realizadas por grupos conservadores en contra de la Ley de Convivencia Escolar, sus lineamientos sobre los Manuales de Convivencia y las cartillas de Ambientes Escolares Libres de Discriminación.

Hace unos años hice parte de un excelente equipo de Formación para la Ciudadanía en el Ministerio de Educación, el cual ayudó a construir la Ley de Convivencia Escolar, con la esperanza de que esta lograra reducir los niveles de violencia en los colegios, para todos los niños y niñas, sin importar sus características. Hoy veo como se tergiversa su mensaje haciéndole entender a la gente que la ley pretende obligar a los niños y niñas a diversificar su identidad de género, su orientación sexual, y/o sus creencias sobre la composición familiar.

¿Me pregunto si por lo menos existe una comprensión acerca de lo que significa la construcción de la identidad de género, de la orientación sexual y de las relaciones de género, para poder emprender una cruzada de esta magnitud?

¿En qué están fundamentadas las afirmaciones del tipo ‘yo no creo en la ideología de género’?

La diversidad de género y orientación sexual no entran en la categoría de cosas sobre las que uno puede optar por creer o no creer. La diversidad de género no entra en la categoría de creencias del tipo si creemos o no en dios, si creemos o no en los ovnis, si creemos o no en la levitación o en la astrología. No entra ni siquiera en categorías ideológicas como creer o no en las teorías sobre las pulsiones sexuales de Freud o creer o no en el neoliberalismo o en el comunismo.

La diversidad de género y la diversidad sexual, son una realidad humana tan real como el instinto que nos lleva al deseo sexual y a la necesidad de afecto. Tan real y tan humanas como sentir pasión por la vida, por un sueño, levantarse todos los días a construir algo o luchar por algo. Tan real y tan humanas como el lenguaje y el bipedismo.

Las personas homosexuales y las personas transgénero, nos guste o no, son personas que viven sus cuerpos y viven el mundo y la manera como se relacionan con otros/as de una manera distinta a la manera heteronormativa y patriarcal, muchas veces desde que nacen, lo cual no quiere decir que eso nos dé derecho a ‘creer o no creer’ en su experiencia de vida, a negarles su sentir, a negarles la manera como son humanos y humanas en el mundo.

Haber nacido heterosexual y tener una identidad de género acorde a los genitales (o sea, construirse como mujer al tener vagina y construirse como hombre al tener pene), y por ende ser parte de una mayoría que ostenta el privilegio, no nos da la prerrogativa de imponer nuestra vivencia sobre las  vivencias de otros/as, ni de pretender que ellos y ellas nos expliquen a nosotros por qué son LGBTI.

No son ellos y ellas quienes tienen que convencernos a nosotros de que su identidad de género o su orientación sexual son válidas y respetables. No son ellos y ellas quienes tienen que justificarse ante la sociedad por ser diferentes y escribir manuales para que el resto entendamos que ser distinto no es una aberración sino parte de la gran diversidad que halla la naturaleza en la tierra.

Somos nosotros y nosotras, desde nuestro privilegio, desde nuestra inteligencia, quienes debemos comprender la diversidad humana e intentar entender cómo se construye esa diversidad para no generar discriminación a partir de ella.

Nos ufanamos de vivir en una democracia moderna, con una Constitución envidiable, en un país a punto de entrar a la OCDE, pero lejos (muy lejos) estamos de comprender la paz si no podemos siquiera entender que la vivencia del mundo no es solo una, que no existe una verdad absoluta ni una sola manera de ser en el mundo.

No nos merecemos la modernidad, ni nos merecemos la paz si estamos esperando que ‘lo otro’ y ‘lo diferente’ siempre se justifique ante nosotros y nos convenza de que tiene derecho a vivir en este mundo y que tiene derecho a hacerlo a su manera.


Ver cartilla original realizada por el Ministerio de Educación Nacional y el Fondo de Poblaciones de las Naciones Unidas– UNFPA: