Indignación y acción

El camino hacia su muerte lo iniciaron el 7 de marzo, 50 niñas del Hogar “Seguro” Virgen de la Asunción. Ellas se fugaron como expresión de resistencia, rebeldía y protesta por los malos tratados, violencia sexual, falta de comida, enfermedades, intento de suicidios y un ambiente hostil contra ellas. 

Olga Amparo Sánchez
Olga Amparo Sánchez
Feminista activista e investigadora colombiana
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13 de Marzo de 2017

En 1857 en una fábrica en Nueva York, murieron calcinadas un centenar de obreras que reclamaban condiciones dignas de trabajo; este fue uno de los hechos que dieron origen a la conmemoración del 8 de marzo Día Internacional de la Mujer. Y 214 años después en Guatemala.

El camino hacia su muerte lo iniciaron el 7 de marzo, 50 niñas del Hogar “Seguro” Virgen de la Asunción. Ellas se fugaron como expresión de resistencia, rebeldía y protesta por los malos tratados, violencia sexual, falta de comida, enfermedades, intento de suicidios y un ambiente hostil contra ellas. Pero el patriarcado les cobró caro su osadía, fueron “recapturadas” el mismo día por la Policía Nacional Civil, como castigo fueron hacinadas en un cuarto común, sin comida y sin posibilidades de utilizar los servicios sanitarios.

¿Quiénes eran las niñas víctimas del odio del patriarcado hacia las mujeres y de la inacción del Estado de Guatemala y de las autoridades responsables de brindarles protección y una vida digna? Eran niñas entre 12 y 17 años y según la Red de Sanadoras Ancestrales del Feminismo Comunitario, eran “provenientes de familias empobrecidas, algunas de ellas indígenas, con historias de abortos forzados, embarazos como producto de violencia sexual, trata de personas y huyendo del reclutamiento forzado por las maras o de la delincuencia organizada.

La negligencia del Estado de Guatemala en la protección de los derechos y la vida de las niñas tiene trayectoria. La Procuraduría de Derechos Humanos había solicitado la clausura del Hogar “Seguro” Virgen de la Asunción y medidas cautelares a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Además, niñas que estuvieron en el Hogar denunciaron hechos gravísimos de violencia sexual, golpes, abortos forzados, trata de personas, negación de la alimentación y condiciones infrahumanas de vida. Pero las autoridades nada hicieron para solucionar esta crítica situación de derechos humanos.

Produce ira el feminicidio de las 43 niñas guatemaltecas, pero generan más rabia las declaraciones del Presidente, Jimmy Morales, quien afirmó: “Esto puede volver a suceder en todos los lugares en los que nosotros como Estado no estamos poniendo la atención debida”. Y como siempre las instituciones se tiran la pelota y nadie asume su responsabilidad. Nuevamente se escucha, por parte de las autoridades, que se investigará y sancionará a los/as responsables. ¿Pero hasta cuando nuestras sociedades, seguirán aceptando como algo natural la situación en la cual viven las niñas, niños y adolescentes en la región?

Las 43 niñas que murieron calcinadas tenían derecho a cumplir sus sueños, a crecer con amor, hacer protegidas, a condiciones dignas de vida para forjar un presente y un futuro en el cual sus aspiraciones fueran una realidad. Ellas, son testimonio fehaciente de la crueldad del patriarcado sobre el cuerpo de las mujeres. Crueldad que no respeta edad, etnia o condición económica.

Ellas, nos dan la fuerza para continuar vindicando una vida libre de violencias. No claudicaremos y no callaremos y como lo hicimos, en más de 50 países, el 8 de marzo y afirmamos: las mujeres del mundo nos organizamos para cambiarlo todo y nos unimos en una medida de fuerza y en un grito común para lograrlo. No cesaremos en arrebatarle al patriarcado el control que tiene sobre nuestros cuerpos, sexualidad, deseos y nuestras vidas.

Es necesario exigir la acción decidida de los Estados para brindar condiciones dignas de vida y el goce efectivo de los derechos a niñas, niños y adolescentes. Basta con declaraciones, compromisos y pactos que firman los gobiernos en materia de protección de los derechos de la infancia y la adolescencia. Es hora de sacarlos/as de la pobreza, de la delincuencia común, de la trata de personas, de la droga y de las violencias que a diario viven, es ahora o estas futuras generaciones, no tendrán ni siquiera una primera oportunidad sobre la tierra.

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