Esqueletos en el clóset

¿Estamos listos como país para descubrir la verdad? ¿Podemos responder las preguntas de miles de mujeres que buscan a sus seres queridos desaparecidos? ¿Podemos identificar los restos de las personas desaparecidas que empiecen a ser ubicados? ¿Podemos hacer esto con dignidad para las familares de estas personas?

Alejandra Coll Agudelo
Alejandra Coll Agudelo
Abogada
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13 de Marzo de 2017

Hace poco, expresé mi preocupación por las falencias que tiene Colombia en temas relacionados con medicina forense e identificación de restos.

Hoy quiero abordar nuevamente el tema para alertar sobre la necesidad de que el país esté preparado para descubrir los esqueletos que tenemos en el clóet después de 60 años o más de conflicto, justo ahora que se van a crear la Jurisdicción Especial para la paz y la Comisión de la Verdad.

Recientemente, en el marco del proceso de justicia y paz que empezó en 2005, uno de los paramilitares postulados dijo en versión libre que si alguien decidiera dragar el rio Magdalena, encontraria la tumba a cielo abierto más grande del mundo. 

Las mujeres de La Balsa, corregimiento de Buenos Aires Cauca, hace poco le contaron a El Espectador la forma en que el rio Cauca se llevó a cientos de personas, porque los paramilitares impedian que la gente recogiera a su muertos.

¿Qué vamos a hacer con todos esos cadáveres? ¿Cómo le garantizamos el derecho a la verdad a miles de familias de desaparecidos en Colombia? ¿Cómo les respetamos su derecho a despedirse de sus familiares de una forma digna?

La experiencia con el proceso de justicia y paz dejó claro que el país no está listo para asumir lo que implica la identificación de los cadáveres que ya han sido encontrados en el marco de las confesiones de actores armados como los paramilitares. Se puede decidir que estamos mucho menos preparados para que las Farc nos cuenten la verdad, y emprender la busqueda de cadáveres en el fondo de nuestros rios y en las zonas más alejadas del país, en donde quedará enterrada buena parte de la historia del conflicto armado colombiano.

Lo ocurrido con los restos de las víctimas del holocausto del palacio de justicia de 1985 es un claro  y vergonzoso ejemplo de nuestros vacios en medicina forense. Cuerpos arrumados y pudriendose en cajas en la fiscalía, cuerpos entregados a las familias equivocadas, exhumación de muertos 30 años después al descubrir que murieron fuera, y no dentro del palacio, etc.

Un trato absolutamente irrespetuoso e indigno y que no permite a las familias hacer su proceso de duelo, ya de por sí díficil.

¿Vamos a repetir la misma historia con los cuerpos que aparezcan cuando las Farc empiecen a contar la verdad? ¿Cómo nos estamos preparando para  darle a las familias de las víctimas un duelo digno que se negó a las víctimas del palacio de justicia?

Más allá de un asunto de recursos y capacidad técnica, es una cuestión de respeto con el dolor de las personas y un compromiso con la verdad pendiente. Esta incapacidad del Estado en la busqueda e identificación de cuerpos afecta a miles de mujeres que esperan encontrar los restos de sus seres queridos para despedirles dignamente.

La desaparición forzada fué el cuarto delito con mayor incidencia en el país durante el conflicto armado, y justamente corresponde a la Comisión de Busqueda de personas desaparecidas, dar con su paradero. La pregunta es: ¿Y luego qué? ¿Cómo identificamos plenamente y entregamos con dignidad esos restos?. Ese es el gran reto.

Fuente. Estadistica oficinal de la Unidad para las Victimas a marzo de 2017. Subrayado por fuera del cuadro original. El cuadro puede ser consultado en el sitio web

Hago esta reflexión de nuevo, con la esperanza de que el Congreso y el Estado piensen en las familias de las cerca de 162 mil personas desaparecidas que esperan recibir los cuerpos de sus seres queridos, ahora que se tramitan las leyes que implementan el acuerdo de paz de La Habana.

Desde ya podemos hacer alianzas con expertos forenses de paises que han pasado por la misma penosa necesidad de sacar los esqueletos del clóset, como Argentina después de la dictadura. Desde ya se puede establecer un presupuesto adecuado para las tareas de busqueda e identificación de restos. Que este sea el momento de asumir seriamente el compromiso con la verdad  y se dote a las instituciones de las herramientas necesarias para poder responder a la ola de verdad que se nos viene encima.

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