De datos y vulnerabilidades

Los datos de los usuarios de Facebook y otras redes sociales son vulnerables. Si tomamos en cuenta que el mayor número de usuarios de Facebook somos mujeres, el panorama es desalentador, seguimos siendo vulnerables en la red.

Danghelly Giovanna Zúñiga Reyes
Danghelly Giovanna Zúñiga Reyes
Directora Observatorio de Asuntos de Género y Diversidades de la Escuela de Ciencias Humanas de la Universidad del Rosario
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01 de Abril de 2018

Las alarmas sobre el uso de los datos de usuarios de aplicaciones web y móviles se encendieron con el escándalo de Cambridge Analytica y Facebook. Tomaron los datos de 50 millones de usuarios para hacer “perfiles psicográficos” de los usuarios y su red de amigos para influir a favor de uno de los bandos en las elecciones de Estados Unidos y del Brexit en Gran Bretaña en 2016. Cambridge Analytica analizaba los datos para contribuir a que las campañas políticas llegaran con sus anuncios a potenciales votantes y buscaba desarrollar un software que permitiera predecir decisiones, en este caso políticas, e influenciarlas.  La confianza en Facebook cayó.

Esto se suma a la posible injerencia de Facebook en la distribución de noticias falsas. Si  bien el debate no se ha cerrado, se ha centrado en la cantidad de datos de los usuarios que puede recolectar Facebook y qué hace con ellos. Se ha evidenciado que la privacidad no existe. Una de las consecuencias del escándalo es que se ha iniciado una campaña entre los usuarios para protestar por estos manejos, dirigida por Brian Acton (cofundador de WhatsApp) #deletefacebook ya ha seducido a Elon Musk, Jim Carrey y Cher. Se ha evidenciado que estamos en un modelo de monetización en el cual usamos de forma gratuita la aplicación, pero a cambio entregamos nuestros datos. Sería algo así como establecer interacciones gratis con el mundo, pero le vendemos nuestra alma al diablo. Mientras tanto los que abogan por no apartarse de esta red social argumentan que el escándalo convoca a los usuarios a la reflexión sobre cómo compartimos nuestros datos, en últimas, qué tanto conocemos las aplicaciones que usamos y qué tanto controlamos la información que construimos y compartimos en las aplicaciones.

¿Cómo afecta esta situación a las mujeres que usamos Facebook? En 2017, el informe de diversidad de la Fuerza Laboral de Facebook resaltaba que el número de mujeres que trabajan para Facebook se incrementó al 35% y que el número de mujeres que trabajan específicamente en el área de tecnología en Facebook se incrementó hasta el 19%. En las contrataciones de nuevos empleados con posgrado graduados en ingeniería se incrementó hasta llegar a 27% y el 21% de todas las nuevas contrataciones técnicas en Facebook. En términos muy amplios podríamos decir que Facebook está comprometido con la equidad de género. Solo habría que leer con más detalle el inicio del post del 2 de agosto de 2017 en el que Maxine Williams, Directora Global de Diversidad, expone una de las razones para la implementación del proyecto de Diversidad “La diversidad nos ayuda a construir mejores productos, tomar mejores decisiones y servir mejor a nuestra comunidad”. Las estadísticas de los Social Media para 2018 señalan que el 22% de la población total del mundo usa Facebook, de esa población el 52.2% está en América Latina. Según Pew Research Center en enero de 2018 en Estados Unidos Facebook era la red social más usada, el 74% de usuarios de Facebook eran mujeres. En Colombia el 51% de los usuarios de Facebook en Colombia somos mujeres. Así que nos hemos convertido de nuevo en una población vulnerable en la red, el caso de Facebook lo presenta sutilmente.

En un modelo de conocimiento pleno y equitativo, esta situación solo sería un paso más que llevaría a usuarias y usuarios en la red a tomar más control de las aplicaciones que usan. Sin embargo, ese no es el modelo en que nos encontramos, hay una brecha tecnológica que ubica a las mujeres particularmente más lejos que a los hombres de ese control. No en vano el Foro Económico Mundial y los Objetivos de Desarrollo del Milenio tienen esta brecha como uno de los temas apremiantes. El Foro Económico Mundial señala que la Cuarta Revolución Industrial, en la que se da una acelerada transferencia tecnológica, afectará sustancialmente a las mujeres, así como sus relaciones con el entorno. Esto implica transformar la relación de las mujeres con la tecnología. Una de las formas de aproximarse al objetivo 3 “promover la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de la mujer” de los Objetivos de Desarrollo del Milenio es promover la participación, apropiación y liderazgo de las mujeres en al ámbito de la tecnología.

Hacer que el ámbito de la tecnología se transforme no depende tan solo de las mujeres que deseen ingresar a él. Hay que volverlo realmente una opción alcanzable. La encuesta que da soporte al estudio “Digital equality for women?” de la consultora Roland Berger de 2017 muestra cómo se mantienen estereotipos de género sobre la relación mujeres-tecnología. Para el 40% de las personas encuestadas “mujeres digitales” son las que usan las redes sociales. Solo el 6% las identificó como mujeres que trabajan en una empresa tecnológica y el 3% consideró a las “mujeres digitales” como fundadoras o trabajadoras de una start up digital.

Participar o no en Facebook es el principio de una discusión necesaria en el mar de posibilidades del uso de los datos de usuarios de la red. Preguntas que deberíamos empezar a responder son ¿qué tanto conocemos de las redes en las cuales participamos? y ¿cuáles datos e información compartimos? Si nuestra información es una “mina de oro” deberíamos saber a quién y cómo la explotamos, compartimos y construimos. Así que la meta no es solo que las mujeres usemos más internet. Las mujeres debemos conocer más de la red, aprender a gestionar nuestra información, desarrollar emprendimientos digitales y tomar parte activa de la Cuarta Revolución Industrial como creadoras no solo como usuarias vulnerables.

 


Traducción propia