¿Cuál es el futuro de las niñas y adolescentes en Colombia?

Ser niña entre 0 y 17 años en Colombia, es no tener un futuro libre de violencia, porque desde que se nace, potencialmente se puede ser víctima de violencia sexual o violencia intrafamiliar. Mensualmente 847 niñas y diariamente 28, son marcadas con la experiencia de la violencia sexual.

Olga Amparo Sánchez
Olga Amparo Sánchez
Feminista activista e investigadora colombiana
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18 de Abril de 2017

Ser niña entre 0 y 17 años en Colombia, es no tener un futuro libre de violencia, porque desde que se nace, potencialmente se puede ser víctima de violencia sexual o violencia intrafamiliar. Y esta afirmación no es producto de un feminismo trasnochado, ni de la “cantaleta que nunca termina de las feministas”. Es simplemente cuestión de humanidad y expresión de la indignación por las cifras del último informe del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses: “Boletín Epidemiológico: Violencia de Género en Colombia. Análisis comparativo de las cifras de los años 2014, 2015,2016”. En él, se muestran las críticas cifras de la violencia contra las mujeres, y merecen especial preocupación, los datos sobre las violencias contra las niñas de 0 a 17 años.

De acuerdo con dicho Informe, la violencia intrafamiliar se ha incrementado para las niñas entre 0 y 18 años. Para el 2014, 5.356 niñas fueron víctimas de esta violencia y para el 2016, 5.744. Asimismo, la violencia sexual ha aumentado para casi todos los grupos etarios, en los tres años de referencia. Uno de los grupos que la ha sufrido duramente, son las niñas entre 10 y 14 años, 574 más niñas en el 2016, que en el 2015.

Al analizar las cifras para los grupos entre 0 y 17 años, se observa que son los más golpeados por la violencia sexual. Para el 2014, de un total de 12. 614 hechos, 10.699 niñas fueron víctimas; en el 2015, de un total de 14.021 hechos, 11.990 niñas y para el 2016 de un total de 15.082 hechos, 12.814 niñas. Esto significa que, en el período de tres años, 30.503 niñas han tenido que sufrir en sus cuerpos el odio y el poder desmedido de los varones hacia las mujeres, generalmente varones que dicen amarlas y que debían protegerlas y respetarlas.

Mensualmente 847 niñas y diariamente 28, son marcadas con la experiencia de la violencia sexual. Estas violencias también son expresión de la cultura patriarcal que alienta a los varones a creer que tienen el derecho a poseer el cuerpo y controlar la sexualidad de las mujeres desde su nacimiento. Estas cifras tienen rostro y son vidas cercenadas por el poder desmedido de los varones, por la desidia de un Estado que no cumple a cabalidad con sus responsabilidades constitucionales y por la indiferencia de una sociedad que no cuida a sus niñas.

La situación de las niñas víctimas de violencias, produce indignación, rabia e impotencia. El Estado hace poco, o casi nada, para protegerlas y brindarles condiciones dignas de vida, que les garanticen un presente y futuro libre de violencias. Y la sociedad es indiferente al dolor y la tragedia que deben vivir las niñas víctimas de las violencias cruzadas en su contra. Estas vidas mutiladas, esas marcas en sus cuerpos no dan réditos, no generan debates, ni siquiera son motivo de un titular de prensa, que llame la atención sobre la tragedia de más 30.503 niñas, que durante los tres últimos años han debido sufrir dicha violencia.

Dónde están esas niñas, cuáles han sido los impactos sobres sus vidas, cuántas de ellas han tenido que vivir un embarazo no deseado y a cuántas de ellas la violencia vivida les ha arrebatado sueños y proyectos de vida. De ellas no sabemos nada, son una cifra más para las instituciones y para el Estado.

Las 30.503 niñas, nos importan a quienes estamos ética y políticamente comprometidas con lograr una vida libre de violencias para ellas y para todas las mujeres. Continuaremos desvelando el poder del patriarcado sobre la vida y el cuerpo de las mujeres y las niñas. No desfalleceremos en denunciar y exigir al Estado el cumplimiento de sus responsabilidades nacionales e internacionales. Continuaran a múltiples voces exigiendo #NiUnaMenos.