“Buenaventura, un puerto sin comunidad”

Mediante el documental que lleva por nombre Buenaventura, un puerto sin comunidad, líderes sociales de todas las generaciones denuncian las complejas condiciones de vida de la población.
 

Yancy Castillo Jimenez
Yancy Castillo Jimenez
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18 de Julio de 2017

Buenaventura cumplió 477 años de fundación el pasado 14 de julio y fue esta fecha que el Centro Nacional de Memoria Histórica abrió sus puertas para que los residentes en Bogotá conocieran la situación de Buenaventura contada por sus habitantes y líderes de todas las edades, géneros, organizaciones sociales y juntas de acción comunal que han visto y vivido la guerra y la indiferencia del estado colombiano.

El despojo del territorio es la columna vertebral del documental, dentro del proyecto de expansión portuaria de Buenaventura se incluye la construcción de 17 megaproyectos, que según la denuncia realizada, comprometen el 80% de los territorios habitados por la comunidad mayoritariamente afrodescendiente, situación que tiene preocupados a los pobladores, ya que como es habitual según los ciudadanos se desatarán oleadas de violencia para sacar a la gente de sus lugares de vivienda.

Pese a que los megaproyectos están concebidos como formas de desarrollo para el modelo económico y político del país, estos proyectos vienen chocando con el relacionamiento de la comunidades con el medio ambiente y el territorio, siendo despojados de un espacio que han heredado ancestralmente y que para muchos no tiene precio porque esos territorios les generan alimentación, economía, unión familiar y desarrollo social.

El documental “Buenaventura, un puerto sin comunidad”, le recuerda al país que la comunidad alcanzó a tener condiciones de vida digna en los años 80, cuando la extinguida empresa Puertos de Colombia manejada por el Estado, lograba generar algunos empleos formales, que posteriormente con la política de privatización de los puertos del país realizada en los 90´s generó la decaída del empleo formal, aunque el salario de los trabajadores portuarios no fuera tampoco el mejor ejemplo de remuneración que tenía el Estado, pero aún sin eso, y con la privatización de los puertos, el empleo se volvió casi inexistente en Buenaventura, de manera paralela toma fuerza el narcotráfico y con éste  llegan los grupos armados, inicialmente en las zonas rurales, ocasionando los primeros desplazamientos.

Posteriormente la guerra se desplaza al casco urbano, la violencia se consolida con el fenómeno de personas desaparecidas, desmembrados y la explosión de bombas. En ese contexto, la lucha de los pobladores ha sido constante y de diferentes tipos y “bandos”, el estado, la empresa privada avalada por el estado, delincuencia, guerra, narcotráfico y ambiental, debido a la presencia de recursos naturales.

Buenaventura y sus puertos le aportan a la Nación más de $5 billones en impuestos al año, así lo indica el periódico El País del día 21 de mayo de 2017 y es incomprensible que la gente no cuente con agua potable, educación, salud de calidad y empleos dignos, mientras las empresas que hacen presencia en el puerto contratan mano de obra extranjera con todas las condiciones fijadas en la ley.

Frente al fenómeno que han venido evidenciando los bonaverenses, se han creado estrategias para mantenerse mediante la creación de trabajo informal, otros han emigrado a diferentes lugares del mundo para ayudar a sus familias, otros se encuentran organizados para hacerle frente a este fenómeno de desarrollo sin la comunidad, se han alzado en protestas y en paros para hablarle al país con argumentos.

La gente se cansó y se movilizó en un paro cívico durante 22 días en este 2017. Hoy los delegados del paro cívico de Buenaventura y los delegados del gobierno nacional continúan trabajando para que lo acordado se cumpla y “Buenaventura un puerto sin comunidad” el documental, es una excelente puerta para entender el contexto de los colombianos que habitan en el principal puerto del país, que le aporta económicamente, pero que al mismo tiempo los despoja de condiciones básicas de vida digna estipuladas en la Constitución Nacional.

No me queda duda que los líderes participantes del documental  que hacen parte del comité del paro cívico pueden volver  a paralizar el puerto si es necesario ya que cuentan con los argumentos histórico-sociales, las carencias y las luchas de resistencias ancestrales que les ha permitido sobrevivir.

La conmemoración de los 477 años de la fundación de Buenaventura es sin duda un espacio de análisis y reflexión que invita a conocer el país y a pensarlo desde la diversidad que lo compone y proyectar formas de desarrollos y no un desarrollo.