Una Comisión de Esclarecimiento de la Verdad para la era de la post-verdad

De la Corte Constitucional depende que la verdad nos libere de la repetición de la violencia

Andrei Gómez Suárez
Andrei Gómez Suárez
Analista Político
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27 de Mayo de 2017

La Corte Constitucional tiene una decisión trascendental en sus manos. Decidir la constitucionalidad del , que regula la Comisión de Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición (CEVCNR), no es asunto de poca monta. Más aún, su decisión no es interés exclusivo de Colombia, el mundo entero está a la expectativa de esta decisión.

Aunque la mayoría de la sociedad colombiana – incluidos muchos funcionarios del Estado (entre ellos algunos magistrados de la Corte Constitucional) –  no se han percatado, el país hoy es motivo de interés para la comunidad internacional. La razón es que el proceso de paz en Colombia ha alimentado la esperanza de que la humanidad es capaz de resolver los conflictos de manera pacífica, sin sacrificar los derechos de las víctimas.

La creación del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición (SIVJRNR) condesa las lecciones aprendidas de la Justicia Transicional durante los últimos 35 años. Por tanto, establece un procedimiento equilibrado entre varios mecanismos que buscan:

  1. satisfacer el derecho de las víctimas y la sociedad a saber lo que pasó;
  2. cumplir con la obligación del Estado de juzgar, condenar y sancionar a los máximos responsables de crímenes internacionales;
  3. reparar a las víctimas que para reconstruyan su proyecto de vida y superen la situación de vulnerabilidad producto del daño causado; y
  4. garantizar que no haya re-victimización ni continuación de la violencia.

La CEVCNR será el mecanismo para saber lo ocurrido, promover la convivencia en los territorios y sensibilizar a la sociedad sobre el impacto del conflicto armado para contribuir a la no repetición. La Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas desarrollará un procedimiento humanitario para realizar la búsqueda, la identificación y la entrega de los restos humanos. La Jurisdicción Especial para la Paz documentará el reconocimiento individual de responsabilidades en crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra y genocidio, investigará a los máximos responsables cuando no haya reconocimiento de su participación en dichos crímenes, determinará las sanciones y velará por el cumplimiento de las penas. La reforma a la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras con participación de las víctimas garantizará mecanismos de reparación colectiva y la eficacia de la institucionalidad desarrollada por el Estado.

Lo anterior es urgente y no da espera, razón por la cual se deben desarrollar de manera simultánea los mecanismos del SIVJRNR y la adaptación de la normatividad actual. Por consiguiente, la decisión de la Corte Constitucional sobre el decreto 588 es fundamental. Sin embargo, existen otras razones, a veces ignoradas, que revelan la urgencia de la CEVCNR.

Primero, durante abril y mayo con Rodeemos el Diálogo realizamos no-talleres de reconciliación en un colegio distrital de Bogotá. Trabajamos con estudiantes de 9, 10 y 11 y nos percatamos del desconocimiento profundo de los impactos del conflicto armado. Los jóvenes no saben lo que pasó, no tienen idea de la magnitud de la violencia. Su indiferencia no es por desinterés, es por falta de narrativas que problematicen los últimos 52 años de conflicto armado que hemos vivido. El informe final de la CEVCNR seguramente hará recomendaciones para solventar este vacío en el currículo, basado en el esclarecimiento producto de 3 años de arduo trabajo.

Segundo, durante mi visita a Tumaco, la segunda semana de mayo, escuché testimonios que revelan la continuación del uso de la violencia como forma de resolución de conflictividades sociales, ya sea por razones políticas o económicas. En estas zonas es fundamental desarrollar actividades para promover la convivencia y hacer un diagnóstico profundo para desactivar la prolongación del conflicto armado. El mandato de la CEVCNR es precisamente promover actos reconstruyan la confianza en el otro en los territorios y hacer recomendaciones para contribuir a la no repetición.

Tercero, , corresponsal de la BBC en Colombia, algunas víctimas de atentado del Club el Nogal en Bogotá se reunieron en privado con Carlos Antonio Lozada y Marcos Calarcá, miembros de las FARC. La frase de esta víctima es contundente: “La verdad del pasado no es tan importante como lo que estamos planeando a futuro.” Mientras que Lozada dijo “Obviamente es una situación sumamente compleja, difícil, dura, pero que de alguna manera nos permite a nosotros motivarnos y llenarnos de esperanza de que esto que estamos iniciando a construir en Colombia realmente nos va a llevar hacia la generación de una nueva Colombia.” Este acto temprano de reconocimiento de responsabilidades demuestra el aspecto sanador de la verdad. Precisamente la CEVCNR tiene entre sus funciones hacer audiencias públicas para que las víctimas sean escuchadas y su dolor reconocido.

Estos tres casos demuestran que la creación de la CEVCNR es fundamental para las víctimas y la sociedad en su conjunto. Sin ésta, la satisfacción de los derechos de las víctimas estará incompleta. Pero, además, la actitud reflexiva de la sociedad colombiana para comprender el dolor causado por el conflicto armado, y la fragmentación producto de ésta, será postergada, condenando a las siguientes generaciones a repetir inconscientemente, quizá, el gran error que pesa en nuestro pasado: la negación del otro y su dolor. Está en manos de la Corte Constitucional velar por los derechos de las víctimas y permitir a la sociedad colombiana que empiece a sanar sus heridas para construir un futuro mejor para esta y las siguientes generaciones. Ojalá esta vez esté a la altura de las circunstancias.