Un mundo de pos verdades y burbujas

El genocidio de 1,5 millones de Armenios, Facebook y la JEP tienen un punto en común.

Elvira Maria Restrepo
Elvira Maria Restrepo
Profesora, Universidad de Miami
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16 de Mayo de 2017

Hace un par de semanas, en el New York Times se publicó un artículo que narra la larga y dramática búsqueda de Taner Akcam, un historiador Turco de la Universidad de Clark, de una prueba escrita que cuestiona seriamente la negación del genocidio de 1.5 millones de Armenios que empezó en Turquía en 1915. Aunque han pasado más de cien años desde entonces, atrocidades acumuladas no resueltas, son comunes en una región donde los conflictos no cesan.

En una de sus declaraciones, Akcam arguye que el caos actual del medio Oriente es el resultado de la desconfianza que existe entre sus comunidades sobre atrocidades históricas que nadie quiere confrontar Akcam concluye que ese es el gran obstáculo para la paz del Medio Oriente.

La polarización que existe entre los colombianos sobre la manera de resolver el conflicto, nos lleva a preguntarnos sobre la importancia de la verdad histórica, como uno de las mejores maneras de superarla, en particular, en esta época donde abundan y se retroalimentan el populismo político y las pos verdades.

Sobre el populismo político divisivo, escribiré más largo, pues es un tema que lo amerita. Basta destacar, como lo dicen algunos expertos, que es el arma más poderosa que tienen los poderosos, como en el caso de Maduro que lo ha utilizado para mantener su poder en Venezuela.

En lo que nos interesa, sabemos de la polarización por los resultados del plebiscito del 2 de octubre de 2016. Pero no estamos seguros de si lo que nos polariza de verdad es el proceso de paz o la retórica ideológica detrás de quienes nos dividen.

Las redes sociales, y en particular Facebook que es la red social que más usamos en Colombia y que les llega a más 25 millones de colombianos, nos ha dividido.

Ahí confirmamos a diario nuestros propios sesgos (efecto burbuja) y esto ha sido explotado por quienes se opusieron o apoyaron el Plebiscito. El problema del sesgo confirmatorio, como los llaman los psicólogos, es que nos lleva a favorecer, buscar, interpretar, y recordar la información que confirma nuestras propias creencias, como lo define wiki, y con ello, evita que consideremos posibles alternativas.

De alguna manera, en vez de conectarnos con el mundo, que fue el propósito inicial de Facebook, este hoy nos encierra o aísla en un lugar donde solo conversamos y oímos a quienes piensan como nosotros. Mientras Mark Zuckerberg resuelve el problema que creó con sus algoritmos, seguiremos en nuestras burbujas. Y esa burbuja será nuestra única fuente de información. 

Por ello es tan importante la aspiración que tiene la Jurisdicción Especial de Paz (JEP) de crear relatos serios que tengan un alto grado de aceptación social. Esto como un antídoto contra la pos verdad.  

En un conflicto complejo como el nuestro, esa búsqueda de un conjunto de relatos de quienes participaron o fueron testigos del conflicto, y la creación de una narrativa común sobre el mismo, traerá muchas tensiones y tardará años. Pero es una de las mejores maneras para empezar a armar una narrativa común donde necesariamente habrá que reconocer al otro.

Es cierto que no existe una sola verdad, pero la JEP parte de ese entendimiento.

Aunque la JEP no es el único lugar donde esto podría suceder, es una buena manera para empezar a luchar contra la polarización existente de manera que no nos pase lo del Medio Oriente, o nos tardemos otros 50 años divididos por un conflicto que está al borde de extinguirse. En la JEP tendremos la oportunidad de oír al otro.

Si seguimos en nuestras burbujas permitiremos que, al mejor estilo de Maduro, las élites políticas que no tienen ningún interés en superar el conflicto, pues eso las mantiene en el poder, nos sigan dividiendo para que los mismos de siempre continúen manejando el país de la misma manera.