Revolución en las zonas transitorias de normalización

La estructuración e implementación de politicas en el posacuerdo exige un reconocimiento de las principales zonas afectadas por el conflicto.

Alirio Calderón Perdomo
Alirio Calderón Perdomo
Abogado
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21 de Febrero de 2017

El sur del País acaba de ser testigo de la última etapa de  concentración de los miembros de la guerrilla de las Farc en las zonas transitorias verdales de normalización.

La concentración de la guerrilla se vive realmente con trascendencia e importancia es en el sur del País, que fue históricamente el epicentro del conflicto armado que vivió Colombia con las Farc y donde Marulanda se volvió un icono de la lucha revolucionaria en Latinoamérica y el mundo.

El sur del País no solo tiene la mayor concentración de guerrilleros de las farc, si no que sumados los territorios históricos de las farc, que conformaron la zona de distensión del Presidente Pastrana y el teatro de operaciones del plan patriota, del Presidente Uribe, pues sencillamente es en este recóndito pedazo de la provincia colombiana, donde realmente se siente la importancia de la finalización de esta primera pero trascendental decisión de lo pactado en la habana y firmado en el teatro colon de Bogotá.

Fue el Caquetá, el Putumayo, el Guaviare, Nariño, Cauca y el sur del Meta, sin duda los Departamentos donde las Farc, construyeron sus santuarios sagrados, baste recordar el famoso bambuco de Jorge Villamil “el barcino” para recordar esos famosos e históricos lugares, como “el Guayabero”,  “el Pato”  “el Caguan” “y tanto otros, que en medio del fragor de la violencia, se fueron consolidando en verdaderos territorios impenetrables para el Estado y verdaderas fortalezas de la expansión y consolidación del proyecto guerrillero en Colombia.

Es en esta Región de especial vivencia del conflicto armado, donde se concentraron alrededor de 4500 hombres, indica que casi el 70% de los hombres alzados en armas de esa guerrilla quedaron en su zona histórica, dispersos en los 15 de los 26 lugares establecidos y acordados, lo que evidencia sin dubitación alguna, la importancia que el suroriente colombiano significa y simboliza  para la historia de la guerrilla de las Farc.

Sin embargo el Estado no ha entendido estos hechos y circunstancias históricas, del nacimiento, expansión y consolidación  de la guerrilla de las Farc y ha empezado a estructurar e implementar la política del pos acuerdo, en zonas distintas a las que vivieron y participaron con mayor agudeza la intensidad del conflicto armado del País y sobre todo sin estructurar las políticas del posconflicto, atendiendo estas vivencias y experiencias, que son las que pueden hacer más fácil el tránsito de una política de confrontación, a una política de reconciliación y de paz.

Apuntarle con fuerza a esta región, significa por un lado llenar de más hechos concretos que reivindiquen la decisión monolítica y firme de las Farc de cumplir el anhelo de paz del pueblo colombiano y por el otro lado, enviar un mensaje ce certeza y cumplimiento de lo pactado a la sociedad en general, precisamente con alivios y políticas de cambio, a quienes con mayor fragor vivieron las consecuencias nefastas del conflicto armado.

Por último, no hay duda que la comunidad internacional se volcara con mayor fuerza a todo el desarrollo del posconflicto, si este se acentúa en esa Región, porque entenderán como un mensaje directo de aliviar la desigualdad y el dolor de la guerra, si pueden palpar la alegría de los rostros más afectados por la guerra y por qué pueden ser testigos de ver caer las fortalezas del pasado de las Farc, con sus propias presencias y soluciones y seguramente con la ayuda de la propia guerrilla hoy, afianzando ese Estado que con fiereza combatieron y ese sin duda es un mensaje directo a la credibilidad y bondades de este proceso, que en la provincia se vive y que en el interior  la mayoría aún siguen viendo con escepticismo y desconfianza.