Regular Tres Cuartos

Al encuentro FARC-ELN en La Habana le hizo falta audacia

Andrei Gómez Suárez
Andrei Gómez Suárez
Análista Político
195 Seguidores124 Siguiendo

3 Debates

15 Columnas

Columna

542

0

13 de Mayo de 2017

Entre el 8 y 10 de mayo de 2017, las FARC y el ELN se encontraron en La Habana Cuba por segunda vez, con autorización de gobierno colombiano. La reunión género falsas expectativas entre algunos colombianos que aspiraban que al finalizar el encuentro el ELN anunciara el fin del secuestro como práctica de financiación revolucionaria. No fue así, y no podía serlo.

El ELN está empezando una negociación que implicará transformaciones, quizá indeseables e impensables por algunos de sus miembros, pero tomará tiempo. No dudo que el ELN que eventualmente firme el acuerdo de paz, no será el mismo que se sentó a negociar en Quito. No podría serlo, y no será así.

La experiencia de las FARC lo demuestra y no es necesario repetirla aquí. El encuentro entre las “FARC post-acuerdo de paz” y el “ELN en fase de negociación” era importante para que los miembros del COCE escucharan de primera mano los retos que implica participar en la transformación del país sin armas y sumando esfuerzos con el gobierno.

Para las FARC también era importante el encuentro. Seguramente, escucharon del ELN las dificultades de la negociación en Quito y revivieron los tensos cuatro años para llegar a un acuerdo de paz en La Habana. La voluntad del gobierno de buscar una salida política al conflicto armado no es una claudicación. Todo lo contrario, es una apuesta para ganar el fuerte pulso con la insurgencia, que aún considera legítimo el uso de la violencia contra el estado. Terminar dicha violencia, es el gran paso adelante que han dado las FARC, pero el gran reto por delante para negociación con el ELN.

El comunicado conjunto y la rueda de prensa revelan un tono constructivo por parte de las FARC y el ELN. En vez de buscar imponer el “castrochavismo” como sugieren algunos, proponen trabajar por la equidad y la dignidad de la sociedad colombiana. En vez de reclamar “paz con impunidad” como argumenta un sector, proponen que los gobiernos, las clases dominantes y la insurgencia asuman responsabilidades.

También es cierto que el comunicado tiene un dejo a antaño, por ejemplo, llaman a las comunidades a defender la vida y el territorio, quizá esta también debería ser la oportunidad para llamar a la sociedad colombiana a trabajar por un nuevo proyecto de país, más moderno, menos dogmático y más ecuánime; y dar ejemplo de ello.

Dicen querer derrotar a la extrema derecha; ojalá hagan realidad la promesa de buscar comprometer a todas las fuerzas que participan en el debate electoral del 2018 en la solución política y den muestras claras de generosidad para lograrlo. Los colombianos están cansados de promesas.

Este es un momento para la audacia política. Si los sectores que defienden los logros de la política de paz de Santos no se despiertan, la esperanza de cambio será monopolizada por Uribe, paradojicamente, para deshacer lo alcanzado. En la era de la post-verdad, los comunicados conjuntos pierden validez muy pronto. Lo que cuenta es el impacto emocional que causan propuestas innovadoras que cambian las perspectivas del debate. Desafortunadamente, el comunicado de la reunión FARC-ELN es pobre en audacia, aunque rico en palabras.

Al ELN y las FARC les haría bien leer el último libro de Yezid Arteta para que la interpretación del momento histórico esté acompañada de propuestas políticas refrescantes para el país y no anquilosadas en la vieja pugna con unas elites que cada día son más difusas y menos visibles para el colombiano del común.