Los triunfos de Trump y Rajoy imponen una segunda vuelta del plebiscito

Los resultados electorales en España y Estados Unidos le dan un nuevo aire al proyecto del Senador Álvaro Uribe en Colombia y su propósito de descarrilar el proceso de paz. Acá una formula para evitar que esto suceda.

Miguel Galvis
Miguel Galvis
Veedor Nacional del Partido Alianza Social Independiente (ASI)
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11 de Noviembre de 2016

Como lo advertí en la Silla Llena, al día siguiente del resultado del plebiscito por la paz, no creo en el espíritu constructivo del Centro Democrático, y de la ultra derecha que acompaña al Senador Álvaro Uribe Vélez, en su proyecto político de nuevas elites emergentes.

La evidencia nos muestra, que desde que conoció la existencia del proceso de paz con las Farc, de manera sistemática y permanente se ha opuesto a él, y toda su actividad, así como la del Centro Democrático, se ha concentrado en buscar, cómo descarrilarlo.

La explicación no hay que buscarla en un profundo y complejo psicoanálisis del dolor no superado de su líder carismático, sino en la rentabilidad política que le ha permitido construir un proyecto político que disputó la Presidencia de la República en el 2014, y que espera coronarla en el 2018, si logra su objetivo, terminar con el proceso de paz.

El ambiente internacional que venía siendo favorable al proceso de paz, y adverso al propósito del proyecto político del expresidente, en una semana ha logrado dos importantísimos cambios a su favor, la elección de Mariano Rajoy como Presidente del Gobierno español, y de Donald Trump como nuevo Presidente de los Estados Unidos.

Para estos representantes de la ultraderecha, la salida negociada del conflicto armado en Colombia, es vista como una concesión al comunismo, “Castro-Chavismo”, al narcotráfico y al terrorismo internacional.

Esta nueva realidad política, acompañada del cuestionado, pero al fin triunfo del No, el 2 de octubre, le dan un nuevo aire al proyecto del Senador Álvaro Uribe en Colombia y su propósito de descarrilar el proceso de paz.

El arma que pretende emplear, es dilatar el proceso de construcción de un nuevo acuerdo lo más posible, para que se le agote el periodo al Presidente Juan Manuel Santos, y las Farc comprendan que para la sostenibilidad de los acuerdos se debe negociar con el Presidente del 2018.

Su estrategia falaz será, afirmar por todos los medios que quiere el Acuerdo de Paz, pero para él no habrá un acuerdo satisfactorio, propondrá que es necesario que las Farc y el Gobierno realicen más esfuerzos para lograr la paz con todos.

Cuando se le agote el oxígeno, propondrá un gran Acuerdo o Consenso Nacional de Paz, que deberá ser tramitado por el Congreso de la República, donde finalmente dejará un salvamento de voto, argumentando que por el bien de la patria, se debería exigir cárcel y no elegibilidad política para los dirigentes de las Farc.

Quedando con una bandera para la campaña Presidencial del 2018, según la cual “La voluntad expresada por el pueblo negando el acuerdo de paz mediante un Plebiscito, no puede ser válidamente refrendada por un acuerdo de bancadas alineadas con mermelada en el Congreso”.

Hago un llamado a los estudiantes que acampan en la Plaza de Bolívar, a los millones que se han movilizado, a los campesinos, a los pueblos indígenas, a las comunidades negras, afrocolombianas, raizales y palenqueras, a los trabajadores, a los maestros, a las amas de casa, a los artistas, a los promotores del Sí y del No en el plebiscito del 2 de octubre, a los negociadores del gobierno y a los negociadores de las Farc, a realizar durante los meses de enero y febrero de 2017 cabildos abiertos a favor de los acuerdos de paz en los concejos municipales de los diferentes municipios del país, como una estrategia de promoción, apropiación, pedagogía y refrendación de los nuevos acuerdos de paz con las Farc. Los cabildos abiertos tendrán una valoración del 15% de la voluntad popular.

Invito a los negociadores del gobierno nacional y de las Farc, y los partidos políticos que apoyan la salida negociada del conflicto armado, a promover la refrendación de los acuerdos recargados de paz mediante dos plebiscitos, que se realicen en dos domingos consecutivos, así:

El segundo domingo de marzo de 2017, se realizará un Plebiscito Refrendatorio de los Acuerdos en el mundo rural afectado por el conflicto, con cobertura en 581 municipios que han sido afectados por la violencia política y las economías ilegales. Según la Fundación Paz & Reconciliación, 281 municipios han tenido presencia histórica de las Farc y el ELN, y 300 adicionales son el escenario de las economías ilícitas que se pretenden erradicar. El resultado de este plebiscito será valorado con el 60% de la decisión popular, por ser ellos los directos afectados por el conflicto.

El tercer domingo de marzo de 2017, se realizará un Plebiscito Refrendatorio de los Acuerdos en el resto de los municipios del país, con cobertura en los 520 municipios restantes, el resultado de este plebiscito tendía una valoración del 25% de la decisión popular, pues los habitantes de estos municipios en su mayoría integrados a la economía nacional y expresiones del mundo urbano, hoy no viven el conflicto.

De esta manera, se podría evitar que nuevamente sean los habitantes de las grandes ciudades, quienes se pronuncien mayoritariamente sobre una realidad que no les corresponde vivir de manera directa, como lo propuse al momento de hacer un llamamiento a la solidaridad nacional con los habitantes del mundo rural disperso.

Al parecer, con este panorama, la elección presidencial del 2018, estará nuevamente definida por el apoyo a la implementación de los acuerdos de paz. Si el candidato del Uribismo (Zuluaga, Ordoñez o Duque) llega a segunda vuelta, propondrán nuevamente la renegociación de los acuerdos de paz, así los colombianos los refrenden con un plebiscito. En la segunda vuelta, se polarizará entre quienes apoyan la implementación de los acuerdos paz, y el Centro Democrático, que buscará desconocerlos o posponerlos en su aplicación.