Los militares pueden ser víctimas y no sólo héroes

Es un desafío de cualquier proceso de paz y reconciliación apostarle a la reparación integral de las víctimas. Sin embargo, hasta hace muy poco se empezó a investigar dicha calidad en los naturalmente afectados en la contienda bélica: los militares.

Jean Carlo Mejía
Jean Carlo Mejía
Asesor y consultor en derecho internacional, derechos humanos y derecho humanitario"
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14 de Julio de 2018

Colombia, en la práctica, ha sido indiferente frente a las víctimas del Conflicto Armado, no obstante la copiosa legislación y jurisprudencia. Lo mismo sucedió en otras instancias, y la experiencia comparada así lo demuestra. 

Ni qué decir en el ámbito del derecho penal internacional: los afectados no fueron escuchados ni sus derechos resarcidos en los procesos de Núremberg, el lejano oriente, Dachau o la Antigua Yugoslavia, solamente por citar algunos ejemplos.

En la actualidad, en un contexto de transición en medio de una guerra que no termina, con fenómenos también descritos en la literatura especializada como el incremento exponencial de la violencia en los territorios -situación por demás ya vivida en el país  a partir del año 2008 con la violencia en las zonas dejadas por los grupos denominados paramilitares-, pocos dejan de escribir, opinar o argumentar sobre el tema de las víctimas; y esa, en sí misma, es una maravillosa noticia, pues rompe ciertos monopolios que ocultan verdades desgarradoras y dramas humanos terribles.

Desde hace más de una década, comenzamos con la tarea de investigar sobre un tema casi oculto en los conflictos armados no internacionales nacidos en el contexto de la guerra fría: el de los naturalmente afectados por la contienda bélica en términos del derecho internacional humanitario moderno a partir de 1864.

El hecho de que un gran porcentaje de los afectados en las guerras intraestatales sean civiles no desnaturaliza que lo puedan ser también los combatientes. Y en verdad, hasta hace muy poco tiempo militares y policías desde la perspectiva del actor estatal empezaron a comprender que podrían ser víctimas y no sólo héroes, no obstante las previsiones jurídicas.

El Ejército Nacional en el año 2011, una vez promulgada la Ley 1448, comenzó un trabajo arduo por determinar quiénes de sus miembros y sus familias podrían considerarse víctimas en el conflicto armado.

Ese liderazgo singular ha estado lleno de espinas, sombras, palos en la rueda y vicisitudes de diferente índole; es evidente que toda la Nación se encuentra reconociendo una realidad, aprendiendo de los errores diarios y hoy, una vez implementado el Sistema Integral de Verdad, Justicia Reparación y no Repetición, existe angustia, ansiedad y a veces impotencia al verificar cómo algunas organizaciones con más de cuarenta años de experiencia dominan el tema y presionan como grupos de interés al Estado y sus Instituciones. Existe una asimetría evidente.

No obstante las dificultades evidenciadas, sobre todo ante la ausencia de una política sectorial de atención integral frente a las víctimas pertenecientes a las Fuerzas Armadas, que debió además ser liderada y establecida hace más de cinco años por la Unidad de Víctimas en virtud de su naturaleza legal, nuestras investigaciones muestran que el Departamento Jurídico Integral del Ejercito desde el año 2017 ha venido articulando la construcción de iniciativas para visibilizar a los militares víctimas y sus familias buscando garantizar el goce efectivo de sus derechos.

De esa forma, el Ejército, buscando el concurso de la Unidad de Victimas realizó un taller de participación ciudadana para la construcción de paz. Igualmente, se diseñó la estrategia “DIME” de Dignidad y Memoria, en ciudades como Bogotá, Medellín, Ibagué y Corozal cuyo fin es dignificar a los militares víctimas y abrir espacios de construcción de memoria.

A partir de los resultados y la aceptación de las víctimas, de acuerdo con la información brindada por el Departamento Jurídico del Ejército, se van a  territorializar dichas iniciativas en el segundo semestre del año 2018.

Además, se están articulando otras estrategias de fortalecimiento institucional para mejorar el enfoque de atención psicosocial con las distintas áreas misionales. Todo esto, se insiste a pesar de no contar con una política desde la  UARIV.

Tal vez lo más importante, es que se estableció, según la información suministrada para esta columna, una mesa técnica integrada con la UARIV, creada con el fin de revisar los casos de miles de militares víctimas que aún no han sido incluidas en el registro único de víctimas (RUV) o que han sido mal valoradas, por lo cual no han sido reconocidas como víctimas en el marco de la Ley 1448 de 2011.

Esta mesa, se espera, revise aquellas situaciones en que por puro desconocimiento del derecho internacional humanitario, del quehacer operacional o del contexto de una contienda bélica, se negó a soldados y policías -así como a sus familiares- la condición de víctimas.

De igual manera, para el segundo semestre del año 2018 se tiene programado iniciar el proceso de inscripción y caracterización del personal de la Institución que no haya realizado el proceso para ser reconocido como víctima del conflicto armado, en ciudades como Bogotá, Cali, Florencia. Corozal y Villavicencio, entre otras.

Hay que tener en cuenta, que investigaciones como las de Nathalie Pabón, Angélica Suárez, entre otros académicos, han mostrado la existencia de más de 23 hechos víctimizantes en contra de los miembros de las Fuerzas Armadas y sus familias que van desde el feminicidio hasta el plan pistola.

En el ámbito de la memoria histórica y de acuerdo con las previsiones legales, el Ejército Nacional siempre procura fortalecer la articulación interinstitucional, lo cual ha conllevado un trabajo de la mano con el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH). 

Esta labor, generó en el periodo comprendido 2017-2018, productos de gran importancia para la construcción en el mediano plazo de una paz estable y duradera.

Hasta la fecha, en menos de un año la institución construyó 4 salas de memoria en las ciudades de Bogotá, Bucaramanga, Medellín y Popayán y actualmente están proyectadas las de Florencia,  Pamplona y  San José del Guaviare, como también la construcción de la “Casa de la Memoria” en Honda, Tolima.

Desde otra perspectiva, el Ejército ha demostrado su interés por construir memoria y visibilizar a los militares víctimas  a través de alianzas académicas con Universidades de alto prestigio nacional e internacional como: el Rosario; El Externado; la Santo Tomas; la Pontificia Bolivariana; la Universidad de Manizales; entre otras.

Producto de estas alianzas, ha sido publicado un significativo número de textos y artículos científicos por investigadores independientes, entre las que se destacan: “Los Miembros de la Fuerza Pública Víctimas del Conflicto Armado en Colombia”, “Crónicas del Conflicto”, “Memoria y Víctimas en las Fuerzas Militares”, “Militares y Guerrillas, Primera y Segunda División”.

Así mismo, se han publicado nueve tomos en los que se narra el contexto operacional que dio nacimiento al Conflicto Armado e igual número de documentales encaminados a visibilizar y dignificar el rol de los miembros de la institución en el marco del Conflicto Armado. El trabajo con la academia a nivel territorial, de acuerdo con la información obtenida, se seguirá incrementando.

Finalmente, se están realizando actividades articuladas con la Alta Consejería para los Derechos de las Víctimas, Paz y Reconciliación (ACDVPR), a través del Centro de Memoria Paz y Reconciliación (CMPR), para visibilizar a las víctimas militares.

En estos espacios, además, se están construyendo espacios de reconciliación y tejido social, donde familiares víctimas de diferentes orillas han hecho trabajos de reconciliación por medio de actividades artísticas con un significado profundo y unidas por un mismo dolor.

Esto ha permitido que entre ellas mismas generen nuevas iniciativas como líderes sociales para acompañar a otras mujeres en los procesos de construcción de proyectos de vida.

Existe cada día una mayor consciencia sobre la necesidad de pensar en las víctimas, entenderlas, escucharlas, sensibilizarse con su causa. Como se indicó, son muchos los problemas, desafíos, las sombras y la incertidumbre, pero se ha comenzado a transitar un camino y no se podrá dar marcha atrás.

Comentarios (4)

José Saramago ..

10 de Julio

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Una de las curules de las 16 circunscripciones especiales para la paz debe ser...+ ver más

Una de las curules de las 16 circunscripciones especiales para la paz debe ser para un miembro en retiro de la policía o las fuerzas militares, alguien victima que por ejemplo haya perdido sus piernas en una mina anti-persona, el que sea elegido por votación. Es inconcebible que ellos no sean declaradas victimas y que a los victimarios les REGALES curules.

Souther

15 de Julio

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No me molestaría, si de verdad fueran coherentes con eso ustedes

No me molestaría, si de verdad fueran coherentes con eso ustedes

José Saramago ..

15 de Julio

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vaya, por fin algo en lo que estamos de acuerdo los dos.

vaya, por fin algo en lo que estamos de acuerdo los dos.

ChóffeR

16 de Julio

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Y victimarios también. Esta es una guerra que es reciclada, en la cual las víctimas también se vuelven victimarios y viceversa.

Y victimarios también. Esta es una guerra que es reciclada, en la cual las víctimas también se vuelven victimarios y viceversa.