Los daños del chavismo a Colombia

En los 18 años del experimento socialista bolivariano los venezolanos pasaron de ser el refugio de los colombianos a convertirse en una peligrosa Caldera del Diablo. En estos mismos años que el régimen destruyó su propio bienestar y relativa paz social, ha propiciado la muerte y el empobrecimiento de ciudadanos colombianos.

José Germán Zarama de la Espriella
José Germán Zarama de la Espriella
Consejero del SENA, periodista y ejecutivo gremial
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20 de Abril de 2017

Las noticias de hoy, jueves 20 de abril de 2017, sobre la crisis de Venezuela, pasan un tanto desapercibidas para el común de los colombianos. La mayoría de medios informativos, exceptuando los medios sociales, hacen un cubrimiento apenas de segundo plano a los acontecimientos. Esto es perfectamente explicable, aunque sea socialmente deplorable.

Quizás la dirigencia nacional y los medios informativos locales llevan casi dos décadas de haber sido prudentes, por diferentes razones. Algo similar ocurre, también por justificaciones diferentes, con los demás países de América Latina. Pero, llegó el momento de la verdad para la solidaridad colombiana y es necesario estar muy pendientes de la tragedia social de nuestros vecinos.

Revisemos atentamente que está pasando con Venezuela. Por fortuna, aunque en minoría, algunos medios colombianos nos enteran en primer plano de lo ocurrido hace pocas horas en Caracas. Esto es lo que informan en uno de los portales de TV colombiana (RCN):

 

?Agentes antimotines y manifestantes se enfrentaban este jueves en un cruce de bombas lacrimógenas y cócteles molotov en un sector del este de Caracas, por donde marchaban miles de opositores contra el presidente Nicolás Maduro, luego de tres semanas de violentas protestas que dejan ocho muertos?...

... "?Libertad?, pero también insultos, como ?malditos? y ?cobardes?, les gritaban algunos a los efectivos policiales, protegidos con chalecos, cascos y escudos antimotines?.

 

Como vemos, el odio expresado por tanta gente al régimen socialista bolivariano, es equivalente al manifestado por distintos pueblos, tras el colapso de la U.R.S.S.  La única diferencia está en que acá el resentimiento se gestó en ese otrora país más rico de América Latina y en solo 18 a?os. Allá, se necesitaron varias décadas de represión y descomposición de un modelo económico y político basado en estados autoritarios y ?neo-oligárquicos?.  Y, al menos allá, el experimento socialista forzó al resto de Europa a establecer políticas progresistas de protección social. Acá, solo ha fortalecido tendencias de ultraderecha.

No ignoro que más de uno, con intereses políticos o económicos creados, me acuse de ?injerencista? al tomar partido en mi opinión sobre otro país. Pero, como colombiano con total independencia del gobierno y la política propios, siento que tengo, y tenemos el derecho de solidarizarnos con la protesta venezolana.  Y nuestro derecho nace de haber recibido múltiples perjuicios de este absurdo experimento socialista-bolivariano, que ha generado y sigue generando muertes y pobreza en Colombia.

Cierto, nuestra tragedia no es del tama?o de aquella del propio pueblo venezolano, pero sí es aún más injusta. Las víctimas de allá han pagado con dolor, sangre y lágrimas, su ?ingenuidad política?. Lo nuestro no es tan dramático, pero los golpes que hemos recibido han sido gratuitos, a menos que se justifiquen con la conciencia internacional socialista. Antes de continuar, repasemos brevemente, como hemos sido castigados duramente por el infortunio histórico de ser vecinos de un caudillo populista.

 

RECUENTO HISTÓRICO

 

El 2 de febrero pasado, se cumplieron 18 a?os del ascenso al poder, en 1999, del Teniente Coronel (R) Hugo Cháves Frías. Uno de los protagonistas de la historia suramericana de los últimos 20 a?os, el actual Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, se refirió al tema. Santos, líder político por fuera del gobierno de entonces, escribió el siguiente recuento en una columna periodística de 2005. Se refería en las palabras citadas al peligro creciente del chavismo para la democracia colombiana:

 ?Nada de esto es fortuito. Chávez, un teniente coronel profesionalmente gris, con inocultables resentimientos sociales y cuyos antecedentes lo se?alan como el producto de la infiltración de la izquierda en las Fuerzas Armadas venezolanas iniciada desde los a?os 70, se dio a conocer en febrero de 1992 con la rebelión militar que trató de derrocar el gobierno de Carlos Andrés Pérez. Pero los planes de Chávez venían desde su época de subteniente, y se comenzaron a materializar en 1982 cuando organizó una logia militar en el Ejército.

Algunos de sus antiguos compa?eros recuerdan los solemnes juramentos y el uso manipulado de la memoria de Bolívar con el objetivo de irrumpir contra el orden constitucional. Fue así como, aprovechando el descontento popular por ciertas medidas que tomó el gobierno del presidente Pérez, Chávez se lanzó a encabezar el cruento intento de golpe en febrero de 1992, tras el cual fue encarcelado. El intento tuvo un segundo capítulo, con la complicidad de sus compa?eros, en noviembre de ese a?o. Sin embargo, en el juego político propio de las democracias débiles, al asumir Caldera el poder en 1994, y en un acto de estupidez histórica, se le concedió a Chávez el sobreseimiento de la causa: dejó sin mancha su expediente y con ello el camino libre para aspirar al poder por la vía electoral?.

 

EL ANÁLISIS DE SANTOS EN 2005

Y continuaba el columnista:

?Todo obedece a un plan fríamente calculado. Desde 1995, el Movimiento Bolivariano Revolucionario fundado por Chávez, mejor conocido como MBR-200, se afilió al Foro de S?o Paulo, que congregó a los movimientos más radicales y revolucionarios de América Latina, incluidas las FARC. En 1994, recién salido de la cárcel, Chávez hizo su primera visita a Cuba, donde Castro lo recibió con honores propios de un jefe de Estado. Desde ese momento y con un gran acto organizado por Castro en la Universidad de La Habana, se selló entre ambos una alianza que crece con el tiempo y que ha alcanzado una simbiosis total en objetivos geopolíticos y estratégicos. Cuba recibe un cuantioso apoyo energético y financiero que supera las subvenciones que en sus mejores tiempos le concedió la Unión Soviética.

Por su parte, Fidel ha desplegado un contingente de más de 20.000 hombres en Venezuela. Es la mayor movilización de cubanos después de la guerra de Angola. Se presentan bajo la figura de maestros, alfabetizadores, entrenadores deportivos y médicos, pero se sabe que una buena porción asumió rápida y directamente tareas de lucha política y entrenamiento militar. Muchos resultaron ser asesores de la temible G-2 y del Ejército cubanos, y hoy se encuentran cómodamente infiltrados en el mundo castrense y en los cuerpos de seguridad del Estado venezolano. No se exagera al se?alar que Chávez ha facilitado el establecimiento de la primera base cubana en Suramérica, verdadera cabeza de playa en un país importante y rico, una vieja y muy ansiada aspiración de Castro?. Hasta aquí las palabras de Santos.

EL DA?O CAUSADO A LOS COLOMBIANOS

Sin pretensiones de hacer un recuento académico, podemos rememorar brevemente algunos hechos bien conocidos por los colombianos todos. Cuando Chávez llegó al poder, en el escenario antes descrito por Santos, Colombia estaba a punto de considerarse un estado no viable (Colombia: Failed, Failing, or Just Weak?: ). Esto fue aprovechado por el gestor de la República Bolivariana, en su plan para internacionalizar el socialismo. Veamos apenas tres aspectos en que hemos sido golpeados.

 

PRIMERO. Desde los primeros tiempos se notó la afinidad de Chávez con la guerrilla de las FARC y los grupos políticos simpatizantes. Pero fue en 2002, cuando fracasó el intento de paz de Pastrana, que el régimen chavista se volvió el refugio de la guerrilla. Este apoyo a los subversivos impidió que el conflicto se solucionara antes, bien sea por la solución armada o por un posible proceso de paz. La segunda posibilidad fue incluso considerada por el propio Presidente Uribe. El régimen venezolano es corresponsable, en estos quince a?os transcurridos, de miles de muertes de colombianos en uno y otro bando. Y, si en alguna oportunidad ayudó a encauzar el proceso de paz de Santos, fue una ayuda de doble filo, que ha dividido a Colombia.

 

SEGUNDO. Al desbaratar el tejido empresarial venezolano, especialmente a partir de 2002, cuando radicalizó su revolución, golpeó al sector productivo colombiano.  Los ciudadanos de Cúcuta, especialmente, pero también peque?os empresarios de toda Colombia han sufrido pérdidas enormes. Muchas quiebras y desempleo se ha generado por la insolvencia o desaparición de compradores venezolanos, afectando la economía aquí y allá. Esto, sin contar con los billonarios costos de oportunidad que hemos debido pagar los dos pueblos, por dejar de ser economías complementarias, de libre mercado. 

Al mismo tiempo las pymes colombianas se han visto enfrentadas a una inesperada competencia de grandes empresas venezolanas que encontraron refugio en Colombia. Quizás esto se vea en algo indirectamente compensado a nivel macroeconómico con los beneficios de la inversión extranjera. Pero ciertamente ha afectado mucho a empresarios peque?os, de sectores como el de droguerías y cosmética. El balance económico, en todo caso, es bastante negativo si se compara con las relaciones económicas pre-chavistas.

 

TERCERO. Colombia pasó de ser un país que encontraba en Venezuela un alivio a la pobreza y desprotección del Estado a convertirse en víctima del régimen chavista. Hoy en día la pobreza de Venezuela, responsabilidad de un régimen corrupto y agresivo, nos ha llenado de desempleados y pobres de todo tipo, refugiados en nuestro país. Ciudades como Cúcuta, Cartagena, Medellín y prácticamente todas las regiones de Colombia, deben gastar recursos enormes en atender la problemática social generada. Son cientos de miles de refugiados, cuya cifra exacta desconoce la opinión pública. Estos son recursos fiscales que necesitamos desesperadamente en nuestros planes de asegurar la paz entre los colombianos.

 

Ciertamente tenemos una deuda de gratitud con el antiguo establecimiento venezolano y con su pueblo hermano de siempre y la vamos a pagar ahora. Pero no debe quedar duda alguna de quien ha sido el verdadero culpable de que esta gente que antes vivió en país paradisiaco deba sobrevivir en el rancho de sus vecinos pobres. Pobres, si, con limitaciones y problemas, pero desde ya mucho más prósperos que la actual Venezuela. Y, somos su única esperanza.

Por todo lo anterior, así parezca un columnista con ánimos injerencistas, hago lo único que puedo hacer en mi condición de ciudadano colombiano: opinar. Y mi opinión es que nos debemos solidarizar con los venezolanos para que recuperen su democracia plena. Quizás tengamos unos líderes políticos divididos, pero la conciencia colombiana, tan solidaria con tragedias como la de Mocoa, está bastante unida, en todos los partidos, para que desaparezca una situación infame en nuestro país vecino.