Los Beneficios de la Paz I

Si bien la paz permite mayor crecimiento económico, los beneficiarios no son necesariamente los más pobres o los más golpeados por el conflicto (como esperarían los empresarios bogotanos), por esta razón, es necesario no sólo firmar un acuerdo de paz, sino crear los mecanismos de implementación y monitoreo que garanticen políticas públicas encaminadas a reducir la desigualdad, la marginalización y la pobreza que alimentan la conflictividad social.

Andrei Gómez Suárez
Andrei Gómez Suárez
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24 de Agosto de 2015

Gracias a una solicitud de un buen amigo comprometido con la paz, nos hemos articulado con Tom Settle para pensar en los beneficios de la paz. Esta es una primera reflexión al respecto.

Según la , publicada por la Cámara de Comercio de Bogotá el 19 de agosto de 2015, el 80% de los empresarios señalan que en un escenario de paz  habría mayor inversión extranjera, el 66% que habría mayor crecimiento económico y el 68% que se beneficiaría  principalmente a las áreas rurales.

Algunas de las percepciones actuales del empresariado bogotano han sido confirmadas por los estudiosos de la Economía Política de los Conflictos Armados. Según, la tasa de crecimiento anual del PIB se reduce en 2,2% en países con un conflicto armado prolongado por tres razones: (1) la destrucción de la infraestructura, (2) las tasas bajas de inversión extranjera directa y (3) la erosión del capital humano. Por tanto, sugieren que las sociedades post-conflicto pueden esperar un crecimiento del PIB  de 1,13% puntos por encima las sociedades en conflicto.

Sin embargo, para evitar falsas expectativas es preciso señalar que dicho crecimiento no ocurre el día después de la firma del acuerdo; el pico de la actividad económica se produce entre los 4 y 7 años después del fin del conflicto. En los años siguientes a la terminación del conflicto el impulso a la actividad económica puede ser menos pronunciada mientras que el capital social se recompone, los vínculos económicos se restablecen y se activa lo que  ) han llamado el efecto “multiplicador de paz”: que por cada dólar redirigido del gasto en Defensa hacia usos productivos (inversión en capital humano y construcción de infraestructura) se generé un dólar adicional de crecimiento del PIB.

Los casos de Sudáfrica y Sierra Leona también confirman las percepciones del empresariado bogotano. En los cinco años anteriores al acuerdo de paz en Sudáfrica, los flujos netos de Inversión Extranjera Directa (IED) alcanzaron un máximo de $ 254.133.622; mientras que el pico de las entradas netas de IED para el período de cinco años posteriores al acuerdo de paz fue de $ 3.810.543.913. La tasa de crecimiento anual de las exportaciones de bienes y servicios en los tres años anteriores al acuerdo de paz fue en promedio 0,93%; en los tres años posteriores a la firma el crecimiento anual de las exportaciones fue en promedio 7%. Finalmente, Las tasas de crecimiento anual del PIB en los cinco años anteriores a la paz promediaron 0,64%. La tasa media de crecimiento en los cinco años después del fin del conflicto fue 2,75%.

El primer año después de los acuerdos de paz en Sierra Leona (2003) las entradas netas de la IED alcanzaron solamente $ 8,6 millones de dólares; entre 2004 y 2009 las entradas netas de IED promediaron los 83,2 millones dólares por año. En los cinco años posteriores al fin del conflicto el valor de las exportaciones aumentó en términos nominales en un 404%. Finalmente, los cinco años anteriores al fin del conflicto la economía experimentó una contracción media del PIB del 4,7%; en los cinco años posteriores a la firma de paz el crecimiento anual del PIB promedió el 10,38%.

A pesar que los casos de Sudáfrica y Sierra Leona confirman la percepción de los empresarios bogotanos en relación con el crecimiento del PIB y la Inversión Extranjera Directa después de la firma de paz, es importante resaltar que dicho crecimiento no se traduce directamente en reducción de la inequidad y la pobreza. Todo lo contrario, la gran preocupación en estas sociedades es el crecimiento de la brecha entre pobres y ricos.

Si bien la paz permite mayor crecimiento económico, los beneficiarios no son necesariamente los más pobres o los más golpeados por el conflicto (como esperarían los empresarios bogotanos), por esta razón, es necesario no sólo firmar un acuerdo de paz, sino crear los mecanismos de implementación y monitoreo que garanticen políticas públicas encaminadas a reducir la desigualdad, la marginalización y la pobreza que alimentan la conflictividad social.

Lograr un acuerdo sobre estos mecanismos toma tiempo, por tanto, es una buena señal que el 55% de los encuestados indique que continuará apoyando el proceso de negociación en La Habana así éste no concluya en 2015. Sin embargo, también implica un compromiso de toda la sociedad, por consiguiente es preocupante que sólo el 35% del empresariado bogotano conozca los acuerdos de paz.

Los beneficios de la paz para una sociedad que ha vivido más de 50 años de guerra son muchos, pero exigen paciencia y compromiso para construir un buen acuerdo y trabajo duro para luego implementarlo.

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