Ingrid Betancourt: la pedagoga de la Paz

En el marco de la Feria del Libro en Bogotá, en un conversatorio emotivo y cargado de esperanza, la excandidata presidencial y exsecuestrada por las FARC reflejó la gran necesidad que tiene el país de hacer pedagogía por la paz.

Eduar Martínez Segura
Eduar Martínez Segura
Socioambientalista
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01 de Mayo de 2018

El 2 de octubre de 2016, la victoria del No en las urnas con un 50,21% contra el 49,78% que obtuvo el Sí, dejó a Colombia en una profunda polarización. Y a quienes llenos de esperanza confiábamos en que los resultados serían diferentes, un vacío llenó nuestro pecho y un dolor profundo cargó nuestras emociones.

Pocos lugares en el mundo han logrado quedar en la historia de la humanidad por tener un conflicto armado interno tan largo y dramático, y al mismo tiempo, haber votado negativamente un acuerdo que buscaba ponerle fin a parte de ese conflicto. La politización de La Paz y la ausencia de pedagogía para llegar a ella, fueron dos de las variables que marcaron la pauta a la hora de votar el plebiscito que buscaba refrendar un acuerdo de paz con las FARC.

Meses después de las votaciones el Consejo de Estado concluyó que “el No ganó el plebiscito con mentiras”. Conclusión que se basó en la entrevista que concedió Juan Carlos Vélez Uribe, exgerente de la campaña del NO por el Centro Democrático al diario La República, donde reveló cómo se crearon y divulgaron mensajes ajenos a la realidad como el ‘Castrochavismo’ o la ‘Ideología de Genero’, induciendo con falsedades al voto por el No de un número significativo de sufragantes. Sin embargo, la carencia de pedagogía y el desconocimiento del contenido de los acuerdos fue fundamental en el resultado.

En esa línea, después de las numerosas modificaciones al acuerdo, de su firma y el inició de su implementación, el país requiere que se de inicio a un largo proceso de pedagogía para la paz, donde se permita escuchar a todos los actores del conflicto y en consecuencia, construir colectivamente una ruta para la reparación, la reconciliación y la no repetición. En ese proceso, el que sin duda tardará muchos años, incluso décadas, deberá escucharse la voz de Ingrid Betancourt, quien en la actual feria del libro nos ha dejado una serie de reflexiones y mensajes de gran relevancia en el marco del posconflicto.

De Ingrid pueden existir muchas apreciaciones, muchas de ellas reflejan la solidaridad con aquella mujer secuestrada por las FARC durante seis largos años, cuatro meses y nueve días, donde no solo se le quitó su libertad y movilidad, sino que además se secuestró su voz, sus sueños y dignidad. Por otro lado, hay quienes aún solo logran recordar que ella denunció al Estado por no garantizar su libertad. Lo cierto es que escuchar a Ingrid Betancourt en este momento histórico por el que atraviesa Colombia, es también, la oportunidad de ponerse en los zapatos del otro, de dejar de lado nuestros odios y poner sobre la mesa la necesidad de creer en algo más sublime: el amor y el perdón como motor de desarrollo del país.

Durante el conversatorio: ‘La fe por encima del duelo’, Ingrid manifestó que bajo su experiencia, es mejor salir del conflicto de manera negociada, porque es además, el mejor regalo que le podemos hacer a las futuras generaciones. Con cada una de las palabras, lágrimas y sentimientos con los que Ingrid comparte lo vivido en sus años de cautiverio, le entrega a Colombia un acto de perdón, de solidaridad y paz.

La vivencia de Ingrid Betancourt y de otros afectados por el conflicto, son y serán, la mejor forma de entender las implicaciones del conflicto. La verdad y el perdón son dos de los instrumentos más valiosos que Ingrid nos enseña como el camino para la Paz, por ello, ella es sin duda una pedagoga invaluable en ese aspecto.

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Pedrito

03 de Mayo

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Gracias Eduar David por el artículo. Ingrid Betancur es un ejemplo de vida, s...+ ver más

Gracias Eduar David por el artículo. Ingrid Betancur es un ejemplo de vida, superación y perdón. La denuncia al Estado sólo fue otra de tantas trampas políticas que llevaba dos objetivos. El primero impedir que nadie pudiera cobrarle al Estado sus fallas militares y segundo vengarse de ella por no aceptar en su momento ingresar a ningún partido político, cuando su sueño era recuperar el tiempo perdido con su familia. Ingrid, si lees esto sepa que muchos colombianos te apreciamos y te respetamos. Bendiciones.