Factores de cambio y reestructuración en la Policía Nacional de Colombia

La reestructuración de la Policía Nacional de Colombia históricamente, según las amenazas de la seguridad y convivencia, y el debate sobre sobre la militarización de su actividad, ha girado según: a) Doctrina, entrenamiento y uso legítimo de la fuerza; b) organización y disciplina: estructura piramidal y grados; c) procesos y procedimientos; d) capacidades, armamento y cobertura rural.

Andrés Pérez Coronado
Andrés Pérez Coronado
Mayor Policía Nacional de Colombia
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11 de Mayo de 2017

El cuerpo de policía colombiano, según el caso, ha debido asumir roles desde:

  • La seguridad nacional, para mantener la estabilidad del sistema político.

  • La seguridad pública para contrarrestar el crimen organizado transnacional.

  • La seguridad ciudadana para proteger a las personas de la violencia y el delito.

  • La convivencia facilitando la interacción armónica de las personas y la solución pacífica de conflictos.

Además, en zonas alejadas del país, y a veces no tan alejadas, los policías deben ejercer como médicos, inspectores u otras funciones en atención a que el Estado no tiene cobertura con los entes gubernamentales correspondientes y servicios necesarios en todas las zonas del país, donde la Policía Nacional está presente. Sin embargo, actualmente su transformación, filosofía y objetivos distan de un enfoque militar.

a) Doctrina policial, entrenamiento y uso legítimo de la fuerza

La doctrina policial está basada en la ciencia de policía, que estudia la convivencia, es decir, que mediante la participación de la sociedad en su conjunto se crean relaciones estrechas con la institucionalidad legitima del Estado de Derecho, para generar las condiciones necesarias que permiten a cada persona satisfacer sus necesidades de desarrollo humano por medio de la seguridad ciudadana, enfocada en la prevención de la violencia y el delito, siendo el uso de la fuerza el último recurso a utilizar, bajo el respeto de los derechos humanos y el mandato jurídico.

La convivencia posee las siguientes categorías, donde la movilidad se encuentra en construcción:

Precedido a la actuación preventiva, disuasiva, de control, y de investigación criminal del uniformado de policía, están: la expedición de normas, políticas públicas, aplicación de planes y programas del gobierno nacional, departamental y municipal con relación a la convivencia y seguridad ciudadana, a través del ente policía, que tiene diversos aspectos y conjuntos de condiciones, que abarcan una gama más amplia de actuaciones del Estado, que terminan en la acción material de hacer cumplir la Ley.

Colombia tiene un cuerpo profesional de policía, con elementos sólidos para ser referente internacional en la mejora de las condiciones de convivencia y de la lucha contra el crimen. Mediante, la gestión y generación del conocimiento, la asistencia técnica en diferentes continentes, y la investigación científica, contando con 18 grupos de investigación científica categorizados por Colciencias, y la creación de maestrías.

b) Organización y disciplina: estructura piramidal y grados

Los grados policiales se equiparán a los de las fuerzas militares, pero tan solo cambiar la denominación de los grados o la estructura piramidal, no se va a generar un cambio disruptivo en la mejora de las condiciones de la convivencia y seguridad ciudadana que sería la meta principal; esto debe venir acompañado de una mejora en las causas estructurales de la violencia y el delito, que son estos factores sociales que salen de la gobernabilidad de la Policía Nacional de Colombia, y que requieren una articulación del Estado en todos sus niveles, con las autoridades político-administrativas locales y la justicia.

La arquitectura del cuerpo de policía, debe plantearse desde un enfoque directo en los resultados, estando en función de las metas e indicadores de seguridad ciudadana y convivencia, buscando mediciones locales hasta barrios. Igualmente, sofisticando las formas de medición de forma interinstitucional con autoridades político-administrativas y judiciales, frente a la prevención de la violencia y el delito, es decir, lo delitos evitados o anticipados.

El mundo del poder compartido (Shared-power world) donde no existe una institución que pueda controlar el constante cambio de la sociedad, por ello, la organización policial ha debido adaptarse y anticipar prospectivamente las amenazas, retos y oportunidades de futuro, diseñando 17 estrategias operativas para controlar los fenómenos delictivos, las cuales necesitan capacidades y conocimientos propios de la actividad de policía, que no tienen nada que ver con el ámbito militar, sino con la regulación de los comportamientos sociales y la acción material de hacer cumplir la Ley.

Así mismo, la Policía Nacional de Colombia implementó Modelo Nacional de Vigilancia Comunitaria por Cuadrantes (MNVCC), definido como una metodología del servicio de policía orientada a la identificación y solución de las problemáticas locales, también de las manifestaciones de violencia y delitos que afectan la convivencia y seguridad ciudadana en el contexto urbano y rural, donde las problemáticas no deben ser solo solucionadas sino prevenidas. Así, la obediencia reflexiva cobra sentido, a diferencia de la obediencia debida como en los militares, pues las actuaciones de cada hombre o mujer policía generan su propia responsabilidad por acción u omisión de sus funciones.

c) Procesos y procedimientos: “formas de operación”

La “forma de operación” está enfocada en la misionalidad policial, y las estrategias institucionales se encuentran articuladas con las metas del Plan Nacional de Desarrollo; llevadas al servicio de policía a través de la estandarización y utilización de sistemas de calidad, buscando siempre, mejorar las condiciones para el ejercicio de las libertades y derechos, y para que los habitantes de Colombia convivan en paz, como lo expresa la Constitución Nacional.

La evolución de la sociedad, ha generado cambios en la gestión policial del talento humano, presupuesto, infraestructura, armamento, entre muchos; que conducen a complejizar la administración de los procesos y procedimientos de la Policía Nacional, y el manejo de la información.

De nuevo cobra sentido, que se debe tener una articulación interinstitucional, ya que, atacando causas estructurales de violencia y delito, se reducirían las actuaciones de los policías y el uso de la fuerza, con mediciones basadas en las realidades locales, con enfoque en las necesidades ciudadanas.

d) Capacidades, armamento y cobertura rural

La Policía Nacional debió tener un proceso adaptativo en función de la intensidad de la amenaza, el cual desbordo las capacidades de la Policía en ciertos ámbitos en su momento, como en el caso de las tomas guerrilleras a las estaciones en los municipios del país.

Pero no solamente a razón del conflicto armado interno hubo adaptación y evolución, si no se fortaleció en muchos más ámbitos, por ejemplo:

  • Los grupos de investigación criminal para ciberdelitos, relacionados con la pornografía infantil por la Internet, transacciones electrónicas, entre otras modalidades.

  • La apropiación social del conocimiento, mediante las revistas indexadas “Criminalidad” y “Logos ciencia y tecnología”.

  • Los Escuadrones Móviles Antidisturbios (ESMAD), por la evolución de la protesta social y los disturbios con las barras de futbol, por nombrar algunos factores.

  • Los Escuadrones Móviles de Carabineros (EMCAR), para controlar la explotación aurífera ilegal en cielo abierto, en zonas selváticas de difícil acceso.

  • La Aviación Policial y Comandos Jungla, frente al detener el actuar de los traficantes de drogas ilícitas, quienes también poseen armas de largo alcance.

Este crecimiento cual dista de una filosofía militar de tener mayores capacidades para vencer un enemigo, sino tener los medios suficientes para contrarrestar el actuar de los criminales, “no se puede abrir un hueco con las manos, necesitamos una pala”. La discusión no debe estar en por qué se tienen las capacidades, sino cómo son utilizadas en la misión de la institución policial, y la sinergia con la comunidad.

Los ciudadanos rurales ha sido una prioridad institucional, en zonas de difícil acceso también existen conflictos, que no siempre tienen solución pacífica, al igual que hurtos, amenazas y afectaciones a la convivencia. Estos ciudadanos deben obtener la misma respuesta inmediata de la Policía Nacional, para una solución in situ. Pero sin las capacidades suficientes de movilidad, conocimiento, logística e infraestructura ¿Cómo se lograría la igualdad en la prestación del servicio de policía?

Se puede concluir que, no se debe confundir la adopción de un “rol militar de la policía”, con el proceso adaptativo que tiene el cuerpo de policía frente a la evolución e involución de los fenómenos sociales y amenazas criminales, bien sean de orden del conflicto armado interno, del crimen organizado transnacional, de la delincuencia común, y de las afectaciones a la convivencia.

La doctrina y formación policial actualmente no conciben un enemigo, si no se preocupa por la acción material de regular los comportamientos sociales, que afectan los derechos y libertades de los ciudadanos desde la convivencia y seguridad ciudadana.

La reestructuración debe tener en cuenta que el cuerpo de policía no es el único actor responsable de la seguridad ciudadana y la convivencia, por lo tanto, cualquier cambio debe entender como las demás instituciones responsables de estos temas de interés público, deben articularse para dar resultados conjuntos, rendición de cuentas y cifras articuladas.

Los cambios deben estar en función de anticipar la evolución de la sociedad global, las innovaciones criminales y los requerimientos ciudadanos.